PANORAMA // LOS MOVIMIENTOS SOCIALES FRENTE A LAS ELECCIONES
“Después de tanta represión el miedo es nuestra segunda piel”

Más allá de los resultados electorales y de la capacidad para cumplir las promesas,
los movimientos ven en la movilización social generada un paso adelante.

03/04/08 · 0:00
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CAMPESINOS. Un trabajador del campo cosecha sésamo en el asentamiento Curuzu de Hierro, en el departamento de Concepción / Argeo Ameztoy

Belarmino Balbuena es uno de los
líderes campesinos más reconocidos
de Paraguay. Ya lo era en
2002, cuando, durante una marcha
de protesta contra el programa
gubernamental de privatizaciones,
una bala probablemente
destinada a él impactó en la cabeza
de Calixto Cabral, el militante
que marchaba a su costado.
Hoy Belarmino es el primer candidato
a senador de la Alianza Socialista
para el Cambio, una de las
listas que sostienen la candidatura
de Fernando Lugo. El apoyo del
campesinado al ex obispo se basaba
en dos ejes: la reforma agraria y
la soberanía nacional. “En Paraguay,
el 4% de los dueños tienen el
75% de la tierra. Se vendió tanta y
tan barata que ya no hay en el país
una sola hectárea de tierra fiscal.

Encima, la mayoría de los terratenientes
son brasileños que ni tendrían
derecho a esa tierra por no tener
nacionalidad paraguaya”, explica
Belarmino. La reforma agraria,
paso esencial para modificar la
concentración de riqueza en el país,
se volvió entonces uno de los
puntos del programa de Lugo. Sin
embargo, los campesinos siguen
escépticos. “El mayor partido dentro
de la coalición que lo sostiene es
el Liberal, históricamente representante
de los intereses latifundistas.
No somos tan ingenuos como para
no saber que ellos impedirán cualquier
intento serio de reforma agraria”.

El acercamiento de los campesinos
a Lugo, y su inédita candidatura
al Parlamento, tienen más que
ver con la esperanza de que una derrota
de los colorados signifique el
fin de la durísima criminalización
que los movimientos vienen sufriendo
desde hace décadas. Para
muchos de ellos, los últimos 20
años de transición democrática no
cambiaron sustancialmente los 35
de dictadura de Stroessner: el
Partido Colorado ha colocado a sus
propios fieles en todos los puestos
claves de la Justicia. Hoy, son más
de 3.000 los campesinos que están
pagando penas preventivas a la espera
de juicio por su militancia social.
Y la cárcel no es el mayor riesgo
que corren: “Desde 1989, 125 dirigentes
campesinos han sido asesinados
por policías, militares o sicarios
que nunca fueron llevados a
juicio. De éstos, 35 solamente durante
el último Gobierno, el de
Nicanor Duarte Frutos”, continúa
Martha, de la CONAMURI (Coordinadora
Nacional de Mujeres
Rurales e Indígenas): “Desde la
explosión del negocio de la soja,
la expulsión y la represión contra
los pequeños agricultores y los
sin tierra se ha vuelto aún más
despiadada”.

La Justicia ha utilizado una nueva
arma en los últimos años: el
fantasma del terrorismo y la presunta
presencia de grupos de secuestradores
políticos en el país.
Por el asesinato, en 2005, de la hija
del ex presidente Cubas, fueron
imputados y rápidamente condenados
(después de un juicio rápido,
mediático y con muchos lados
oscuros) 12 dirigentes del partido
Patria Libre, de origen campesino.
Aún hoy, tres años después, el fiscal
Ortuzar (que en 2005 estaba
siendo entrenado en Colombia por
el equipo anti FARC cuando fue
llamado de vuelta a Paraguay para
ocuparse del caso Cubas) sigue
invadiendo y allanando campamentos
campesinos con la excusa
de buscar a más implicados en el
secuestro.

“Después de tantos años de represión
y de paternalismo colorado,
el miedo es la segunda piel de
los paraguayos”, afirma Martín
Almada, abogado destacado en la
lucha por los derechos humanos
que, en 1992, sacó a la luz archivos
secretos del Plan Condor.

Según muchos movimientos inmersos
en la campaña, Fernando
Lugo, más allá de las promesas
electorales que difícilmente va a
poder cumplir, es la única posibilidad
de concretar un cambio, ante
todo cultural, que acabe con la
atmósfera de miedo en la que
acostumbran a vivir los paraguayos.
Un cambio cultural que, de
hecho, ya se está dando con la inédita
participación popular que
caracteriza esta campaña. “Esto
es el punto”, dice Florentín, de
una asociación de radios comunitarias:
“Esto es lo que, más allá del
resultado electoral, no se tendría
que perder. Porque una fuerte articulación
popular, en sí, le va a
hacer bien a este país más que
cualquier cambio de Gobierno”.

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