Ofensiva contra la estabilidad del empleo
El despido en la reforma laboral

En materia de despido, el contenido de la reforma, tal y como está redactada, adopta gran parte de las reivindicaciones con las que la patronal y sus sabios a sueldo (grupo de los cien, etc.) han presionado en los últimos dos años, tales como acabar con la cacareada dualidad de contratos en el mercado laboral, y reducir los costes del despido libre, “el más caro de Europa”, según la falsa afirmación (por descontextualizada) que repiten hasta la saciedad los medios de comunicación, hasta conseguir que el ‘pobrecito’ trabajador español se sienta culpable por gozar de más garantía

, Abogado y activista social.
28/06/10 · 0:00
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En materia de despido, el contenido de la reforma, tal y como está redactada, adopta gran parte de las reivindicaciones con las que la patronal y sus sabios a sueldo (grupo de los cien, etc.) han presionado en los últimos dos años, tales como acabar con la cacareada dualidad de contratos en el mercado laboral, y reducir los costes del despido libre, “el más caro de Europa”, según la falsa afirmación (por descontextualizada) que repiten hasta la saciedad los medios de comunicación, hasta conseguir que el ‘pobrecito’ trabajador español se sienta culpable por gozar de más garantías laborales que los trabajadores escandinavos.
Las modificaciones que la reforma introduce en los artículos 51, 52 y 53 del Estatuto de los Trabajadores (ET) van dirigidas a facilitar las condiciones para proceder al despido por causas objetivas, que es el que tiene la indemnización reducida de 20 días por año de servicio con el límite máximo de una anualidad.

Así, donde antes decía que la condición para proceder a un despido por causa económica era necesario que, además de darse una situación económica negativa, se debía acreditar que el despido contribuyera a superar dicha situación, ahora se dice que será suficiente con que “se deduzca mínimamente la razonabilidad de la medida extintiva”, lo que, sin lugar a dudas, exige una interpretación mucho más favorable al despido por esta causa.

Combatir el despido fraudulento

Hasta ahora la falta de cumplimiento de los requisitos de forma en este tipo de despido, entre otros la comunicación escrita al trabajador con explicación de la causa justificativa del mismo, determinaba la nulidad del despido con arreglo al artículo 53.4 del ET, lo que en alguna medida inhibía al patrón del uso fraudulento de esta modalidad. Con arreglo a la nueva redacción la consecuencia de la falta de cumplimiento de los requisitos de forma será la improcedencia del despido, no la nulidad. Se prevé, además, que el Fondo de Garantía Salarial abone parte de la indemnización en este tipo de despido, en concreto ocho de los 20 días por año trabajado. Así, se iguala la parte que corresponde pagar al patrón en este despido con la indemnización por terminación de contrato temporal, que asciende a 12 días por año trabajado con la reforma a partir de 2015.

Por otra parte, se pretende que las facilidades introducidas para el despido por causas objetivas promuevan la generalización del contrato de fomento para la contratación indefinida cuya indemnización en caso de despido improcedente es de 33 días por año trabajado, en lugar de los 45 días. Finalmente, el decreto prevé que en un año se legisle la constitución de un Fondo de Capitalización, que se haga cargo en la proporción que se determine de las indemnizaciones por despido. Se especifica que esto se hará sin incremento de la cotización patronal a la Seguridad Social, con lo que cabe entender que el dinero saldrá de la cotización del trabajador, o bien del erario público. Esto supone la adopción de un paradójico modelo (austriaco, al parecer) en el que los trabajadores pagan por anticipado sus indemnizaciones por despido.

Éste es quizás el aspecto más preocupante, el que se elimine el freno al despido libre (asentado en nuestro país y no en el entorno de la UE), que supone que el empresario tenga que pagar por despedir. Se omite que el objeto de la indemnización por despido no es sólo que el trabajador tenga para ir tirando mientras se recompone, sino que su sentido es precisamente el de garantizar el empleo, inhibiendo en alguna medida el poder directivo del patrón.

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