Democracia versus represión

La solución de fondo al llamado
conflicto vasco supone
también y pasa por
la recuperación de las mínimas
normas propias de la democracia
formal en el Estado español.
En ese sentido debemos entender
las últimas polémicas mediáticas
relativas a la legalización de
Batasuna.

06/10/06 · 21:54
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La solución de fondo al llamado
conflicto vasco supone
también y pasa por
la recuperación de las mínimas
normas propias de la democracia
formal en el Estado español.
En ese sentido debemos entender
las últimas polémicas mediáticas
relativas a la legalización de
Batasuna.

No puede ser una legalización de
tapadillo, la legalización debe hacerse
con todas las de la ley, es decir
con cambios en la legislación:
derogación de la Ley de Partidos,
desaparición de la Audiencia
Nacional... en suma la desaparición
del entramado legal que ha
posibilitado la discriminación política
de todo un sector social en
nuestro país. Esto no es ni más ni
menos que democratizar el Reino
de España para que nunca más se
persiga a las personas por sus ideas
políticas. Hay que recordar que
cientos de militantes de Batasuna y
otras organizaciones sociales están
encausados en base a leyes antidemocráticas.
¿En esas condiciones
es posible iniciar un proceso
de paz? Obviamente, no.

Las próximas elecciones municipales,
y forales en Navarra, serán
claves porque Batasuna ha sido
desde siempre un partido con señas
de identidad municipalistas y
Nafarroa un territorio en litigio. Si
no se permite desde el Estado la
presencia de la izquierda abertzale
(o de su sector mayoritario) en esas
elecciones se estará perdiendo un
tiempo precioso para la normalización
política del país.

El Gobierno del PP dejó un campo
sembrado de minas como escenario
del proceso de paz, urge desactivarlas
para que el proceso
avance. Sumarios como el 18/98 u
otros similares deberían ser aparcados
de una forma u otra y cumplir
la legislación penitenciaria,
concediendo los beneficios que en
ella aparecen, no parece tan complicado;
de hecho, se hace en otros
casos de todos conocidos. La legalización
de Batasuna (que debe hacerse
con todas las garantías) será
además un factor de clarificación
electoral, se verá el respaldo de cada
uno en las urnas, algo fundamental
para afrontar la o las futuras
mesas de partidos.

En Euskal Herria, la inmensa
mayoría de la población tiene claro
que sin Batasuna no hay proceso
de paz que valga. Extirpar el brazo
izquierdo al cuerpo político vasco
supone la constitución de un país
manco. Nuestro país, como España,
necesita de la izquierda (o de
las izquierdas si se quiere) hoy más
que nunca, cuando la ofensiva neoliberal
se torna autoritaria en todo
el mundo.

Considero que, en la actual situación,
apostar por la democratización
en el País Vasco es también
tarea de todos los españoles progresistas;
porque a todos afectan
las leyes y políticas autoritarias
que con la excusa del terrorismo
se imponen a los ciudadanos.

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