ANÁLISIS | PAPEL DE LOS SINDICATOS DE CONCERTACIÓN
¿Dejar atrás a CC OO y UGT?

El autor analiza el espacio, en vías de extinción, que ocupan los sindicatos mayoritarios y apunta las vías de superación del modelo que representan.

, Profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid
21/03/12 · 8:00
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Foto: Diego González Sanz

La principal razón que da
cuenta de la posibilidad
de que los sindicatos
mayoritarios se vean superados,
en su acción, en los meses
venideros no es otra que las
limitaciones que acosan a CC OO
y UGT. Y es que en las direcciones
de estos dos sindicatos no se
aprecia ninguna capacidad de
respuesta que no pase por cumplir
burocráticamente con el expediente
de las protestas.

El escenario mencionado se ve
marcado, en una clave temporal
de largo aliento, por un permanente
retroceso de los dos sindicatos
mayoritarios. En las últimas
semanas las cúpulas de éstos se
han contentado con demandar
del PP algún gesto que les permitiese
eludir la convocatoria de
una huelga general que, con toda
evidencia, preferían esquivar.

Conscientes de su maltrecha capacidad
de movilización, son hoy
víctimas de su conducta de los
dos últimos decenios. Lo malo es
que ningún gesto menor contribuirá
a cancelar el vigor de lo
principal: al tiempo que la negociación
colectiva, vital para dar
sentido al trabajo de CC OO y
UGT, parece herida de muerte y
mientras se perciben agresiones
contra el propio derecho de huelga,
en otro terreno los parados,
cada vez más numerosos, a duras
penas se sienten reconocidos –no
puede ser de otra manera– en los
sindicatos mayoritarios.

La desesperación que lo anterior
provoca se traduce a menudo
en un deseo descarnado de preservar
una primacía que se considera
en peligro. Al amparo de ese
deseo se han multiplicado los codazos
y las acusaciones de sectarismo
y divisionismo lanzadas
contra otras fuerzas sindicales
competidoras. A título provisional
sólo hay un dato moderadamente
halagüeño para CC OO y UGT: faltan
las noticias que den cuenta de
movimientos serios de contestación
en la base de esos sindicatos.
Aunque sus direcciones pueden
sentirse moderadamente cómodas,
es fácil adivinar lo que lo anterior
significa de cara al futuro.

Supongo que en último término
a Fernández Toxo y a Méndez la
situación presente les produce,
por encima de todo, perplejidad.
No acaban de entender que un
Gobierno de la derecha rompa un
acuerdo entre caballeros que, mal
que bien, pedía de CC OO y UGT
moderación en sus demandas, y
acatamiento cabal del orden existente,
a cambio de preservar razonablemente
incólume la financiación
pública de esos dos sindicatos.
Y alguna razón, por una vez,
no les falta: parece como si el PP
no hubiese percibido que la conflictividad
laboral es sensiblemente
menor donde esos sindicatos se
mueven a sus anchas.

El escenario que acabo de mal
describir parece singularmente
propicio para que ganen terreno
opciones sindicales, o parasindicales,
más radicales y comprometidas.
En una consideración general
esas opciones son tres. La primera
la ofrece el sindicalismo de
corte nacionalista que, con peso
innegable en el País Vasco y
Galicia, se halla presente también
en Cataluña y Andalucía. Aunque
más contestatario y luchador que
lo que hoy suponen CC OO y UGT,
lo suyo es recelar en lo que respecta
a la voluntad que muchas de estas
fuerzas, a la defensiva, muestran
en lo que se refiere a la superación
de propuestas de cariz estrictamente
socialdemócrata.

La segunda opción llega de la
mano del sindicalismo alternativo,
en la mayoría de los lugares
anarcosindicalista. Los últimos
meses lo han sido en este mundo
de compás de espera, entre la incertidumbre
relativa a lo que estaban
llamados a hacer los sindicatos mayoritarios
y una parsimonia
que en algún caso esconde dudas
sobre la propia militancia. La tercera
y última opción, en fin, llega
de la mano de instancias como el
15M, de muy precaria presencia
en el mundo del trabajo (aunque
no falten los asalariados que son
quincemayistas de fin de semana).
Salta a la vista que este tipo de
movimientos aporta, en su heterogeneidad,
activos interesantes para
la contestación. Ahí están la
presencia masiva de jóvenes parados
y precarios, el designio de extender
las protestas al terreno del
consumo y una capacidad de movilización
que, digan lo que digan,
no ha menguado.

No es difícil resumir la tarea mayor
que queda por delante en un
momento, el presente, en el que
muchos de los integrantes de las
clases medias en proceso de desclasamiento
han abrazado un discurso
radical mientras la mayoría
de quienes disponen de un trabajo
parecen atenazados, sin más, por
el miedo: la obligación estriba en
sumar los activos que proceden de
esa clase media desclasada y
de los sectores resistentes del movimiento
obrero de siempre.
Conseguirlo no es sencillo.
Recuperar, para ello, el significado
de dos palabras, explotación y
alienación, prematuramente arrinconadas,
parece ineludible.

Artículo relacionado:

- [El objetivo del 29M: unir todas las «mareas»->http://www.diagonalperiodico.net/El-objetivo-del-29M-unir-todas-las.html]

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comentarios

6

  • |
    anónima
    |
    25/03/2012 - 4:09pm
    <p class="spip">Muy de acuerdo con el último comentario. Puedo compartir las mil y una críticas a CCOO y UGT, pero no se puede desligar el análisis de su papel, del que padece las fuerzas subjetivas de la clase trabajadora en la actualidad. NOS ESTAN DANDO PAL PELO. Y ESO ES UN HECHO.</p> <p class="spip">Situar como enemigos a los sindicatos de concertación nos sitúa en una posición estratégica suicida.</p> <p class="spip">Taibo comenta: "en otro terreno los parados, cada vez más numerosos, a duras penas se sienten reconocidos", proclama titular de mas de una portada de ABC, Mundo y demás.</p> <p class="spip">También: "faltan las noticias que den cuenta de movimientos serios de contestación en la base de esos sindicatos". Ejemplo manifiesto de, o ignorancia suprema o complicidad inconsciente.</p> <p class="spip">Dice: "la obligación estriba en sumar los activos que proceden de esa clase media desclasada y de los sectores resistentes del movimiento obrero de siempre".... pues vaya ... algo contradictorio respecto a los términos planteados des de el inicio del artículo.</p> <p class="spip">Así no vamos bien.</p> <p class="spip">La huelga general ha sido convocada por los sindicatos pero no es patrimonio suyo. La movilización debe desbordar los objetivos fijados por las dos centrales con el objetivo de confluir en la <strong class="spip">COMPLEMENTARIEDAD</strong> con las movilizaciones autónomas de la sociedad civil que se estan autoorganizando y descubriendo formas de movilización no convencional: yayoflautas, estudiantes, 15M, estafados preferentes, deshauciados, etc...</p>
  • |
    anónima
    |
    25/03/2012 - 2:13pm
    Buen análisis de Taibo. CCOOUGT(prácticamente son un solo sindicato ya) el 29 de septiembre de 2010 convoca Huelga-General, con una respuesta importante en todo el Estado, y dos meses mas tarde firma la ¡prolongación de la edad de jubilación de 65 a 67 años!, ¡gran conquista para los trabajadores!. Y ningún sector significativo de CCOO-UGT se opone. Por responsabilidad, por supuesto,y es que son tan responsables!.a hicieran lo mismo, es su estrategia siempre, mientras tengan miles y miles de delegados responsables
  • |
    anónima
    |
    24/03/2012 - 6:09pm
    Hay posiciones, cualquiera quesea su intención, que contribuyen de una manera especial desde la izquierda alternativa a debilitar a los sindicatos,en alianza objetiva con la derecha. Se pueden compartir muchas críticas a los sindicatos: no beligerancia ideológica y social, no beligerancia política contra la derecha y los poderes económicos y financieros, no asunción de un papel general de defensa de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, de los servicios públicos y prestaciones sociales como garantía de la igualdad, cuestiones todas ellas compatibles con su papel de defensa de trabajadores y parados, de negociación de salarios y convenios, de defensa y negociación de los trabajadores en las empresas. Pero su realidad no es simplemente fruto de unas direcciones y profesionales sindicalistas interesados y vendidos, frente a la pureza de sus bases. Su realidad refleja la realidad de un sociedad, desideologizada, con un profundo cambio en las condiciones y formas de trabajo y explotación, sometida a la globallización que ha asumido los valores de la sociedad de consumo, de mercado y capitalista, individualista, sin un modelo social y unos valores alternativos. Intentar destruir las organizaciones mayoritarias desde posiciones minoritarias, incapaces de momento de lograr mayorías sociales, y sin alternativa para defender eficazmente a los más desfavorecidos y lograr su rebelión social, ES OBJETIVAMENTE ACTUAR COMO ALIADO DE LA DERECHA POLÍTICA Y DE LOS PODERES EMPRESARIALES Y FINANCIEROS Y DEBILITAR EL HOY IMPRESCINDIBLE LEVANTAMIENTO SOCIAL DEMOCRÁTICO. CRÍTICOS Y DIFERENTES SÍ, PERO UNIDOS Y SIN DESTRUIRNOS MUTUAMENTE
  • |
    anónima
    |
    24/03/2012 - 3:19pm
    <p class="spip">MUY BIEN DICHO. ES LO QUE PENSAMOS MUCHOS CIUDADANOS</p> <p class="spip">PERO QUE NO SABEMOS EXPRESARLO MEJOR...</p>
  • |
    anónima
    |
    22/03/2012 - 12:38pm
    La pinza que percibimos algunas personas trabajadoras, esa que nos exprime y aprieta hasta asfixiarnos, está formada por el gobierno del PPSOE, la patronal y los dirigentes del CC.OO y UGT, que llevan muchos años pactando nuestra rendición al capital. No pongo en duda que haya muchos -miles incluso- afiliados a estos sindicatos de concertación que estén honestamente "pegados al día a día del mundo laboral"; pero eso no impide que sus cúpulas dirigentes estén cada día más despegados de las personas desempleadas y precarias, que somos cada vez más.
  • |
    anónima
    |
    22/03/2012 - 11:31am
    ¿Cuando se hará en la izquierda un analisis en lo que une mas que en lo que separa como ha hecho ya la derecha? ¿Cuando se dará cuenta la "izquierda sindical alternativa", subvencionada por supuesto, excepto la CNT, que la fuerza de UGT y CCOO está en sus delegados de personal? que son miles y miles y, con lastimosas excepciones, pegados al día a día del mundo laboral. Esa es la autentica pinza, la del PP y la "izquierda sindical alternativa".
  • Foto: Diego González Sanz
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