MADRID // OTRA CONSTRUCTORA CON PROBLEMAS
Cuatro meses sin cobrar

Los trabajadores de las subcontratas andaluzas de la empresa Bruesa pasan el fin de semana apostados frente a la sede de la compañía en Madrid

25/01/10 · 12:21
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Otra constructora en supuestos apuros que lo paga con el eslabón más débil de la cadena: los trabajadores de las subcontratas. Aunque, dada su línea directa con el Ministerio de Fomento, la vasca Bruesa Construcciones SA no debería ser una esas.

Este fin de semana, 30 trabajadores andaluces de la constructora donostiarra han permanecido frente a las oficinas de su sucursal madrileña, un edificio acristalado y alquilado situado en la calle Suero de Quiñones 38, para pedir que les paguen los cuatro meses que llevan sin cobrar.

Bruesa no paga los salarios de los trabajadores de sus subcontratas andaluzas, que llevan desde el viernes 22 de enero apostados con sus coches y furgonetas en las inmediaciones del Auditorio Nacional aledaño, armados con pancartas: “Estamos sin comer”, “los bancos no esperan” o “Bruesa, nos has estafado, paga ya”.

“En total somos unas 400 personas”, se queja uno de los trabajadores, ataviado con una peluca de color fosforito que le protege del frío. Su periplo de quejas y reivindicaciones les ha llevado desde la sede de Bruesa en Sevilla, a Gibraltar, donde la constructora también opera y, finalmente, a Madrid.

La promotora inmobiliaria y constructora Bruesa es propiedad de la familia Roa, Jesús Roa Baltar y sus hijos Jacobo y Javier Roa Martínez, y Antonio Pinal a través de las sociedades Esimpro y Gedibrusa. Casualmente, Jesús Roa es el antiguo presidente de Obras y Construcciones Industriales (OCISA), donde fue socio de Florentino Pérez, y está implicado en el famoso ‘caso Ollero’, un escándalo de tráfico de influencias en los años ’90. Roa también presidió a finales de los ’80 la patronal de los constructores Seopan.

Bruesa Construcción SA, además, ha sido el esponsor del equipo de baloncesto de San Sebastián Gipuzkoa Basket hasta la temporada 2008-2009. Actualmente la firma mantiene buenas relaciones con el Ministerio de Fomento, con concesiones asociadas a RENFE y otras firmas estatales en Andalucía, Madrid, País Vasco, Aragón y Castilla y León, entre otras autonomías. En 2008, facturó en torno a 450,6 millones de euros y su resultado neto fue de 2,8 millones.

En los tres días que los trabajadores han pasado delante de las oficinas madrileñas de Bruesa, ningún responsable de la compañía se ha dirigido a ellos y los trabajadores ya piensan en que tendrán que acudir al País Vasco para pedir que les paguen sus salarios.

Se da la curiosidad de que la sede de Bruesa en Madrid está pegada a los cuarteles generales de Asprima, la patronal de los promotores inmobiliarios madrileños, uno de los ‘lobbies’ más activos del Estado en los últimos diez años.

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