ENTREVISTA // CARLOS A. AGUIRRE ROJAS, DIRECTOR DE LA REVISTA MEXICANA 'CONTRAHISTORIAS '
“Cuando los sindicatos se decepcionen de López Obrador irán a La Otra Campaña”

La campaña paralela organizada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) puede reforzar la independencia sindical en México frente
a la histórica complicidad con el poder económico y político.

Entrevista de Nils Brock, E. Pérez y Javier Sigüenza

24/06/06 · 1:32
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AUTONOMÍA. Aguirre cuestiona la independencia de las principales corrientes sindicales mexicanas./ Ana Bárcenas

DIAGONAL: ¿Cuál es la situación
del sindicalismo en México?

CARLOS A. AGUIRRE: En los últimos
50 años hay tres etapas. La primera
llega hasta 1968, en la que está
controlado por la cúpula del Estado.
La independencia sindical era sobre
todo una demanda de los grupos de
izquierda. El control de la Central de
Trabajadores de México (CTM), nacida
con la revolución, era muy fuerte.
El líder ‘charro’ (corporativo, corrupto)
lo era, pero hacía préstamos
personales a los trabajadores o recomendaciones
para sus hijos. Este
mecanismo administraba a cuentagotas
cierta mejoría social, por eso
tuvo una base social importante. A
esto sumamos la expansión económica,
que se quiebra en 1968, y es
entonces cuando la CTM se empieza
a resquebrajar. Los ‘70 fueron una
especie de primavera del movimiento
obrero. La demanda de independencia
se vuelve muy real, y también
se dan movimientos de insurgencia
y de independencia sindical en el
campo. En los ‘80 esto decae.
Empiezan a ser más importantes los
movimientos campesinos, y después
surgen todos los movimientos
post ‘68: el feminista, el indígena y
el movimiento urbano popular.
Ahora hay tres estratos: casi la mitad
está aún en el viejo sindicalismo
de la CTM, que está en declive. El segundo
es el sector del ‘neocharrismo’.
Este grupo intenta superar las
viejas prácticas, pero para instaurar
una forma más moderna de ‘charrismo’.
El ‘charrismo’ sería más clientelar
y, en cambio, el ‘neocharrismo’
sería una relación con criterios menos
personales, pero que sigue haciendo
pequeños cotos de poder, administrando
favores y lealtades.

D.: ¿Cuál es el tercer sector?

C.A.: Es pequeño, con gente más
consciente y más a la izquierda. En
alguna ocasión se intentaron gestar
espacios de unión al margen de los
‘neocharros’, pero derivaron en lo
mismo. Al intentar aglutinar fuerzas,
estas organizaciones se han ido haciendo
cada vez más ‘perredistas’
(del Partido de la Revolución Democrática,
PRD). Sin embargo, los grupos
sindicales más combativos siguen
criticando el viejo sindicalismo
y el ‘neocharrismo’. Casi todos estos
grupos están adheridos a La Otra
Campaña impulsada por los zapatistas.
Numéricamente no son muy potentes,
pero representan el futuro.

Hay otros sindicatos cuyos líderes se
han vinculado con López Obrador
(candidato del PRD), pero éste sólo
tratará de parchear los peores aspectos
del neoliberalismo, para incidir
en el nivel del consumo y fomentar
un poco el mercado interno.
Representa a la burguesía nacional,
y para ella que el consumo no esté
tan castigado es importante. Si
López Obrador llega al poder, la gente
va a decepcionarse porque no va a
cambiar nada fundamental. Se va a
dar cuenta de que La Otra Campaña
tenía razón: la solución real de los
problemas no era votar por él, y se va
a radicalizar y a acercar a los sindicatos
de La Otra Campaña.

D.: ¿Cómo se explica la represión a
la huelga de Sicartsa (ver recuadro)?

C.A.: El Gobierno del Partido de
Acción Nacional (PAN) se ha ido dejando
dominar por un sector de la ultraderecha,
en especial por un grupo
llamado El Yunque. Vicente Fox ya
ha hecho el balance de su sexenio y
se ha dado cuenta de que va a terminar
absolutamente desprestigiado.

No ha cumplido ni una sola de las
promesas de su campaña, e incluso
ha agravado los problemas. La familia
Fox está convencida de que, si el
PAN no gana, no hay quien les cubra
las espaldas: si gana el Partido
Revolucionario Institucional (PRI) o
si gana el PRD, ellos seguramente
irán a juicio y a la cárcel por sus fraudes.
Van a trucar la elección al más
puro estilo ‘priísta’. En este contexto
se da la represión en Atenco, en
Sicartsa... Están mandando un
mensaje no sólo a la sociedad y a
La Otra Campaña, sino también a
los otros grupos dominantes: “vamos
por todo y al precio que sea”.
Por otro lado, los dos bandos en
disputa en Sicartsa son igualmente
impresentables. Decir que la represión
fue brutal e injusta no quiere decir
que Napoleón Gómez Urrutia sea
un líder defendible. Un grupo de sindicalistas
está apoyando a este líder.
Están apostando no a defender la autonomía
sindical, sino a que gane
López Obrador y a hacer una versión
moderna de la CTM, y López
Obrador vería con beneplácito esto.

Cuando el Gobierno acusa a Napoleón
de ladrón o se burla diciendo
que nunca ha trabajado en una mina,
y cuando él les acusa de imponer
de manera espúrea a otro dirigente
sacado de la nada, ambos bandos tienen
razón. La lucha era por mejores
condiciones de trabajo, pero cuando
empieza la persecución a Napoleón,
el movimiento se sesga e involucra
una supuesta defensa de la autonomía
sindical, que en estas condiciones
se lee como si fuera la defensa
del líder. Hay trabajadores que creen
que defenderle es importante porque
así se defiende la autonomía sindical,
aunque creo que en las bases
muy poca gente lo cree.

Sicartsa, Atenco... ¿qué sigue?
_ El jueves 20 de abril dos
mineros fueron asesinados
por disparos de la policía,
cuando ésta entró en la
siderúrgica Lázaro Cárdenas-
Las Truchas, del Estado
de Michoacán, para acabar
con la huelga que protagonizan
los trabajadores de la
empresa Sicartsa. Los policías,
enviados por el
Gobierno federal del PAN y
el Gobierno estatal del
PRD, tenían órdenes de disparar
si encontraban resistencia,
lo que se reflejó en
decenas de heridos de
bala además de las dos
víctimas mortales. Este
hecho se relaciona también
con la autonomía de los
sindicatos por parte del
Estado, puesto que el
Gobierno federal había
intentado imponer una
nueva dirigencia en sustitución
de Napoleón Gómez
Urrutia, acusado de robar
grandes sumas de dinero a
través de su cargo. La
represión policial causó
una ola de protestas en
todo el país contra el
Gobierno de Fox, que en un
par de semanas se verían
'renovadas' por los sucesos
de San Salvador Atenco,
mientras que la huelga en
Sicartsa aún continúa.

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