ENTREVISTA // AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS, AUTOR DE LIBROS CRÍTICOS CON EL REY JUAN CARLOS
“Cuando coronen al príncipe volveré a salir a la calle, pero con el uniforme de campaña”

Coronel en la reserva,
apartado del ejército por
decir que esta institución
“no servía para nada” y
acicate de la figura del rey
Juan Carlos, Amadeo
Martínez Inglés lleva más
de 20 años cuestionando
los mitos de La transición.

10/12/09 · 0:00
Edición impresa

DIAGONAL.: Para los que todavía
no le conozcan, el coronel Amadeo
Martínez Inglés empieza a ser un militar
‘peculiar’ cuando fue detenido
por apoyar el movimiento por la insumisión.

AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS: Yo
estaba a favor de hacer un ejército
profesional, pero aquello me costó la
carrera. De un plumazo me pasaron
a la reserva. A finales de los ‘80 la
mili no servía para nada, y además
morían todos los años más de cien
jóvenes suicidados. A mí se me ocurrió
contestar a un periodista que me
llamó y me pilló con ganas… Y largué.
Me sacaron en titulares: “El
ejército español no sirve para nada”.
Inmediatamente fui arrestado, pero
la bola de nieve siguió creciendo,
porque los periodistas se volcaron y
yo seguí hablando y enviando artículos
a la prensa. Me pasé cinco meses
en la prisión militar de Alcalá, rodeado
de insumisos… Y allí también, conocí
al general Milans del Bosch, que
estaba por lo del 23-F.

D.: Otra de sus salidas del tono habitual
castrense fue su participación
en una multitudinaria manifestación
contra la guerra de Iraq: se plantó
en la Castellana con el uniforme de
coronel para unirse al millón de personas
que se habían concentrado
allí, ¿cómo fue aquello?

A.M.I.: Tuve un montón de aplausos.
Fue más que nada por incordiar un
poco... y porque estaba contra la guerra,
claro. Pero, otra vez, acabó la cosa
en los tribunales, para ver si yo
tenía o no derecho a ponerme el uniforme.
El juez me dio la razón, que
conste: sigo siendo militar y coronel.

D.: Ha asumido un poco el papel de
provocador…

A.M.I.: Es que ahora ya no siento
ataduras de ninguna clase, y escribo
lo que quiero. Hombre, y si puedo,
doy caña. Pero a los de arriba, a las
altas instancias.

D.: No sólo escribiendo, porque si
hay ocasión, sale a la calle... ¿Qué
intentaba realmente hacer cuando
se coló en la boda del príncipe, otra
de sus aventuras más sonadas?

A.M.I.: Yo dije que quería probar la
seguridad, pero en el fondo yo lo que
iba era a cargarme la boda. Lo planifiqué
todo muy bien, me conocía la
catedral por dentro mejor que Rouco.
Pero me detectaron ya dentro,
porque llevaba el uniforme de gala
(que es caqui), no el de etiqueta (que
es azul). Daba la nota allí en medio.
Pero la idea era que cuando Rouco
empezara a hablar de los anillitos y
esas cosas, acercarme como fuera al
micrófono –al lado del rey, al lado
del altar, con las cámaras allí–, y soltar
un speech republicano de 20 segundos
que tenía preparado. Sabía
que no me iban a dar tiempo a más:
¡Abajo la monarquía! ¡Viva la república!
¡El pueblo tiene derecho a elegir
a los representantes del Estado!…
Ese tipo de cosas.

D.: Pues hubiera estado muy bien…
Pero ¿no se cansa de seguir intentando
segar la hierba bajo los pies
de la monarquía? En abril de 2008
hizo llegar un escrito al Congreso de
los Diputados en el que pedía que se
investigase al rey. Entre otras lindezas,
usted, y cito textualmente, le
acusa de “golpista”, “pagador de
chantajes sexuales”, “terrorista de
Estado”, “corrupto”, “presunto asesino”…
¿De dónde le viene este espíritu
republicano? ¿Cuándo empieza
esta inquina contra Juan Carlos?

A.M.I.: Cuando conocí a Milans del
Bosch en la cárcel, y me di cuenta,
con lo que me contó, de la clase de
persona que era el rey. Milans me hizo
revelaciones sobre el 23-F que me
llevaron a la conclusión de que Juan
Carlos no salvó nada aquel día… más
que su propio puesto en la Zarzuela.
Y después, dejó a los suyos tirados.

D.: ¿Qué va a aportar de nuevo La
conjura de mayo sobre la participación
del rey en el 23-F?

A.M.I.: Que, en 1981, el rey organizó
un golpe para parar otro golpe.
Algo que no es admisible en ningún
país. El rey era jefe supremo de las
Fuerzas Armadas y, al enterarse del
golpe de Estado que estaban preparando
los militares ultraderechistas
del colectivo Almendros, tendría que
haberlos llamado a capítulo, ponerse
el uniforme militar y decir: “¡Usted y
usted, ¡a la cárcel militar! ¡Que los
procesen por golpistas!”. Y poner
otros. Pero no lo hizo. En lugar de
eso, montó la tristemente famosa
“solución Armada” y, cuando fracasó,
por chapuceros, se desentendió
del asunto.

D.: ¿Cuáles cree, por los testimonios
que tiene, que pueden haber sido sus
motivaciones para actuar de esa manera?

A.M.I.: Juan Carlos le tiene mucho
miedo al ejército. En aquella ocasión,
como en otras, tendría que haber tenido
mano dura. Pero no se atrevió:
pensó que si los arrestaba tendría los
tanques en la Zarzuela al día siguiente.
Y sus únicos principios está claro
que son mantenerse en la corona,
poner a su hijo en el trono tras él, aumentar
su fortuna… y sus juergas.

D.: Pero ¿se considera usted republicano,
o sólo anti-juancarlista?

A.M.I.: Republicano, sin ninguna duda.
Pero estamos en una monarquía
porque este hombre se aprovechó de
la situación en La transición. Dijo:
“Si me admitís a mí –la banderita, la
coronita, los alabarderos, el tachíntachán…–,
os doy unas libertades.
¡Ojo! las que yo quiera, ¿eh?”. Y montaron
este tinglado. Pero lo peor es
que ahora resulta muy difícil cambiar
las cosas. El pueblo votó la
Constitución porque les dijeron que
era o esto o el golpe militar. Votó con
miedo. Pero nadie les dijo: ¡Ojo!, ¡que
viene el tontorrón éste con una corona…!
¡Y viene blindado! Porque la
Constitución lo ha divinizado: es
irresponsable, nadie puede hablar de
él, él puede robar, matar a la mujer, a
los hijos… ¡Hemos puesto un dios!

D.: ¿Estamos entonces condenados
a soportar la monarquía?

A.M.I.: Es que ya no se le puede
echar. Hace falta mayoría absoluta
en las Cortes, disolverlas, nueva mayoría
absoluta… Está blindado. Pero
nos quedan oportunidades históricas.
Yo, el día que quieran coronar al
príncipe, volveré a salir a la calle con
el uniforme de coronel… ¡pero con
el de campaña!

D.: Corre el rumor de que también
es usted el autor de Un rey golpe a
golpe, firmado con el pseudónimo
de Patricia Sverlo.

A.M.I.: No, no es verdad. Patricia
Sverlo no soy yo. Ese libro lo hizo la
editorial vasca de Pepe Rei. Con el
propio Pepe Rei hablé varias veces, y
si me pedían alguna colaboración lo
hacía con mucho gusto. Pero mi línea
no tiene nada que ver con la de
ellos. Nos llevábamos muy bien, y
todos estábamos en contra de la mili,
pero desde puntos de vista muy
distintos: yo quería un ejército profesional
eficaz; ellos no querían ningún
ejército.

«Espasa Calpe me la ha jugado»

D.: ¿Qué está pasando con su último libro, La
Conjura de mayo?

A. M. I.: Pues que Espasa
Calpe me la ha jugado.
A través de mi agente
negociamos la
publicación hace unos
meses. Estaban muy
interesados e insistieron
en tener el original en
exclusiva. Decían que
iba a ser «una bomba».
Pero hace unas semanas
anularon el compromiso,
con la excusa del
supuesto informe de un
historiador que no se
sabe quién es. En fin,
era de esperar: Espasa
Calpe es del grupo Planeta,
de José Manuel
Lara, con título nobiliario
de Marqués de
Pedrosa Lara concedido
por el rey en 1993, así
que se deberán favores
mutuos. Pero el libro
acabará saliendo. Hay
otras editoriales.

Tags relacionados: Número 115 Golpe de estado
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AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS. El coronel en la reserva firma uno de sus libros en su casa de Alcalá de Henares (Madrid).
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