TORMENTA FINANCIERA EN LA UE
Crisis de la deuda griega: entre el rescate a la banca y el impago popular

La ortodoxia liberal ha vuelto a mover sus principios para calmar a los mercados ante la crisis de la deuda griega. Todo parece indicar que otra vez no será suficiente.

16/09/11 · 17:56

Si Grecia está al borde del abismo,
quizá merece la pena preguntarse
cómo es el abismo. Para empezar,
la posibilidad de que Grecia abandone
el euro quita el sueño a un grupo
importante de políticos de la
Unión Europea, encabezado por
Herbert Van Rompuy, presidente
del Consejo Europeo, o Nicolás
Sarkozy y Angela Merkel, mandatarios
de Francia y Alemania, respectivamente.
Pero sus esfuerzos, aunque son
amplificados por los titulares de
prensa sobre un apocalipsis financiero,
chocan con otras opiniones
que piensan que Grecia puede caer
,
esto es, abandonar el euro. Como
destaca el diario Der Spiegel,
Merkel tiene la oposición en casa:
miembros destacados de su partido
–la Unión Demócrata Cristiana de
Alemania (CDU por sus siglas en
alemán)– y de su socio de Gobierno,
el liberal FDP, optan por precipitar
la salida de Grecia del euro, para
"corregir ciertos desarreglos" del sistema
germano.

Argumentan que el país no ha sido
serio en sus reformas. Por eso el
Fondo Monetario Internacional
(FMI) ha amenazado con no entregar
el siguiente tramo del rescate financiero
a Grecia, 8.000 millones de
euros, a pesar de que, siempre según
Spiegel, el Fondo que dirige la francesa
Christine Lagarde se muestra
más tolerante con Grecia que el
Banco Central Europeo y la Comisión
Europea. Éstos piden a Grecia
más reformas: la venta de Hellenic
Petroleum, de los derechos de uso
del Aeropuerto de Atenas y de las
Loterías y apuestas del Estado son
algunos de los pasos que aparentemente
calmarían los nervios de la
‘troika’
encargada de la gestión liberal
de la crisis de la deuda.
La amenaza de estos organismos
internacionales ha llevado al Gobierno
de George Papandreou a implementar
nuevas medidas de ajuste
que se suman a los sucesivos planes
de austeridad, que, se calcula, han
rebajado los salarios un 20%. Estas
medidas afectan a impuestos indirectos
–suben alcohol y tabaco–, establecen
algunas medidas para luchar
contra la evasión de impuestos,
crea un nuevo gravamen similar al
Impuesto sobre Bienes Inmuebles
español y recortará salarios, en esta
ocasión a los funcionarios electos.
En total, se pretenden recaudar 2.000
millones de euros adicionales para
mantener la previsión de terminar
2011 con un déficit del 7,5%
.

Vaivenes rentables

¿Satisfacen estas medidas las pretensiones
de la troika? De momento,
la caída de Grecia se ha frenado
, y
aunque las bolsas siguen acumulando
pérdidas [nota del viernes 16: la inyección del liquidez del BCE ha hecho que las bolsas europeas se recuperen], la amenaza de un default
de Grecia sobre el sector financiero
alemán y francés, principales
acreedores de Grecia, hace que la UE
mantenga, por ahora, la voluntad política
de sostener al “alumno que no
ha hecho los deberes”, por usar la
terminología convencional. No obstante,
en los últimos días cada vez
más voces de la ortodoxia liberal han
expuesto que ese mismo sector financiero
podría arrostrar una caída
de Grecia
.

¿Son capaces estas medidas de
calmar a los mercados? La respuesta
sólo puede ser no, ya que los vaivenes
de los mercados son, en esta fase
de la crisis, la principal vía para la
obtención de beneficios escandalosos,
ha explicado a DIAGONAL
Isidro López, miembro del Observatorio
Metropolitano. Así, cuando
aparece el fantasma de la suspensión
de pagos, comprar deuda griega se
convierte en una maniobra de cierto
riesgo pero que puede ofrecer una
rentabilidad de hasta el 40% [Nota del 16/09/11: el lunes 12 la rentabilidad de la deuda griega llegó hasta el 115%
con respecto
a la referencia, la deuda alemana.
Así se mantiene la tensión
entre quienes compran seguridad
(bonos alemanes) y quienes buscan
rentabilidad (bonos griegos)
.

La urgencia de la situación puede
imponer salidas que se salen de la
ortodoxia liberal. Esta heterodoxia
fue la causante de la dimisión de
Jürgen Stark, el economista jefe del
BCE el viernes 9 de septiembre.
Entre las medidas al alcance del
Banco que dirige Jean Claude
Trichet está poner en marcha los eurobonos,
por los que los socios más
fuertes de la UE avalarían con parte
de su deuda la de los socios más débiles.
Otra vía pasa por aumentar la
cantidad de inyecciones al sector financiero
que se está llevando a cabo
a través del crédito
. En cualquier caso,
la salida ortodoxa a la crisis probablemente
también incluya una reestructuración
de la deuda griega,
expone Alberto Garzón Espinosa,
economista y miembro del Consejo
Científico de ATTAC-España.

La diferencia es cómo se lleva a cabo
esta negociación. Por parte de los
mercados si el objetivo es que Grecia
no se declare en suspensión de pagos,
el reescalamiento de la deuda se
promoverá desde lo privado y el mecanismo
para hacerlo será la convocatoria
del club de París o el club de
Londres. Esto es, los acreedores,
convocados por el principal acreedor
(la banca francesa), negocian
plazos más largos y mayores intereses
para el pago de lo debido.
Una reestructuración encabezada
por el deudor
, en este caso Grecia,
serviría para neutralizar el chantaje
de los mercados, ésta debería incluir
una auditoría sobre la deuda para
establecer su legitimidad. “Lo ideal”,
cree Garzón Espinosa, “es que
se produzca un rescate a
Grecia, no a los bancos”.

Para Isidro López, queda la duda de
saber si lo que se está produciendo
en estos momentos es una batalla retórica
a cuenta del significado de la
suspensión de pagos, y todo dependerá
de saber, si se produce, quién
anuncia el default. Si es la Unión
Europea la encargada de gestionar
el default es de prever que se produzca
la refinanciación de la deuda y se
siga la senda del ajuste permanente.
Pero cabe la posibilidad, que ya se
vislumbró a principios de verano tras
las presiones de la ciudadanía en la
plaza Syntagma de Atenas, de que se
produzca una ruptura desde la base
que imponga a los gestores de la crisis
una quiebra como reivindicación.
En esta línea se expresa el profesor
de Economía Política en la
Universidad de Pavía, Andrea Fumagalli:
“Los inversores institucionales
especulan sobre la posibilidad
del default, pero son los primeros
que no desean el default”,
para Fumagalli ahí se encuentra la
oportunidad de romper el circuito
de la especulación financiera: “El
derecho al default
ya se está ejecutando.
Es ésta la única respuesta
política posible adecuada”.

¿Quién teme al efecto dominó?

Histeria en las bolsas. El último episodio
de la crisis de la deuda griega
ha provocado que el Ibex 35 español
haya perdido la mitad del valor
que tenía en 2007, tras el desplome
inmobiliario y merced a las dudas
sobre su sector financiero. La prima
de riesgo española (la diferencia
entre el valor de la deuda del país y
la referencia, la deuda alemana)
superó los 360 puntos, la cifra más
alta desde que en agosto el Banco
Central Europeo (BCE) accediese a
comprar bonos españoles e italianos.
Desde entonces, el BCE ha
comprado 70.200 millones de euros
en deuda
. No le va mucho mejor a
Italia, que desde julio está entre los
países cuya deuda es objeto de más
ataques por parte de los mercados
financieros. La compra de deuda italiana
y española por parte del
Banco Central Europeo y el apoyo
explícito de China al sistema italiano
no es suficiente para enfriar las
dudas sobre su solvencia, alentadas
por el presidente de EE UU, Barack
Obama, quien el lunes 12 de septiembre
detectó la enfermedad: «el
gran problema» son las deudas de
estos países, dijo Obama y prescribió
el remedio, que a su juicio es
«un juego común de políticas económicas».
Desde Cinco Días se estima que la
bancarrota de Grecia dejaría a los
bancos europeos 83.000 millones
de euros «en papel heleno sin
valor real». Según este medio
conservador, los bancos franceses
y alemanes serán, por este orden,
los más afectados por el default y
el impacto inmediato sobre los
bancos españoles será menor, si
bien el contagio de las dudas será
nuevo combustible para la hoguera
de la economía financiarizada.
Según como se produzca, la posible
suspensión de pagos de Grecia
no sólo arrastraría a los Estados de
la UE, sino que haría tambalearse
a aseguradoras y fondos de inversión
que han invertido en el mercado
de Credit Default Swap (CDS o
Permuta de incumplimiento crediticio),
en el que juegan hedge
funds, bancos, aseguradoras y
otras empresas
.
Con la contratación de CDS se
adquieren seguros contra posibles
impagos, sin embargo, como explica
Alberto Garzón Espinosa, de
ATTAC, gran parte del dinero que se
mueve en ese mercado no se
corresponde con dinero «real», es
decir, no hay provisiones suficientes
para cubrir una bancarrota «desordenada»
de Grecia, con lo cual la
misma podría generar un caso similar
al de la quiebra de Lehman Brothers,
que acabó con la aseguradora
AIG. Según Garzón, los mercados
de Francia, España e Italia están
muy expuestos al mercado de CDS.
Otro factor que debe tenerse en
cuenta es el mensaje que una suspensión
de pagos impuesto como
demanda democrática desde la
base de la soberanía griega lanzaría
al resto de Estados de la Unión
Europea. Un default impulsado por
los llamados «indignados griegos»
puede servir de faro para las
demandas democráticas en los
Estados europeos más afectados
por la crisis como Italia, Portugal
o España
.

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Reformas en
Reino Unido

A partir de 2019, los bancos ingleses
deberán adaptarse a las nuevas
reglas del juego creadas por la llamada
Comisión Vickers. Las entidades
financieras parcelarán su actividad
entre las operaciones de la
economía no especulativa y el sector
inversor. Cada banco deberá
tener dos consejos directivos dedicados
a cada una de las patas y se
limitará la cantidad de dinero que
pueden prestarse entre sí esas divisiones.
Esta es una medida similar
a la que se estableció en el sector
financiero estadounidense después
de la gran depresión. Para Alberto
Garzón, economista y miembro de
ATTAC, la medida es insuficiente,
porque la banca de inversión seguirá
poniendo en riesgo al sistema y
porque sigue habiendo problemas
endémicos, como la falta de regulación
de los hedge funds o los Credit
Default Swap (CDS).

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