PANORAMA: EL MERCADO APARCA SUS DOGMAS ANTE LA CRISIS INTERNACIONAL
Crisis de confianza en el libre mercado

Con la economía norteamericana a las puertas de la
recesión, cunde el temor de que la actual inestabilidad
de los mercados financieros se traslade a la llamada
economía real. En el camino, los organismos internacionales
como el FMI y los bancos centrales aparcan
algunos principios neoliberales y recomiendan a los
Estados que acudan en salvamento de la banca, los
fondos de inversión o de las inmobiliarias que llevan
décadas actuando con pocas trabas por parte de los
poderes públicos. Como en otras épocas de crisis, el
beneficio privado encuentra un buen refugio en la solvencia
del Estado como cliente y como regulador.

20/03/08 · 0:15
Edición impresa
JPG - 74.7 KB
JOAN NEGRESCOLOR

Es más que posible que al publicarse
este número Ben ‘Helicóptero’
Bernanke haya violado ya por cuarta
vez el mayor dogma de la economía
neoliberal. El presidente de la
Reserva Federal –equivalente norteamericano
al Banco Central Europeo
(BCE)– también aprendió y repitió
en sus tiempos de académico
la idea de que el precio de la libertad
económica consistía en asumir
las consecuencias de los actos equivocados.
Pero el 11 de marzo tuvo
que rescatar con fondos públicos
por tercera vez en siete meses al
sector financiero internacional, estrangulado
por el bloqueo en la concesión
de créditos.

Al otro lado del Atlántico, el presidente
francés Nicolás Sarkozy cuestiona
el papel del BCE, una institución
eximida de cumplir cualquier
objetivo económico de la Unión Europea
que no pase por luchar contra
la inflación. La presidenta alemana,
Angela Merkel, escenifica su lucha
contra el fraude fiscal allá donde va,
y la prensa económica se suma a las
recetas del Nobel de economía
Joseph Stiglitz que piden una mayor
peso del gasto público para sortear
una posible recesión global. ¿Malos
tiempos paras las ideas neoliberales,
y sus materializaciones como los
paraísos fiscales, los fondos de inversión
de alto riesgo y los superávits
presupuestarios?

“Es posible que, dentro del mundo
financiero, algunos piensen más
a largo plazo y quieran limitar su
alcance para evitar la crisis”, concede
Ricardo García Zaldívar. Este
economista, coordinador del consejo
científico de ATTAC España,
piensa en el Nobel James Tobin como
ejemplo de economista ortodoxo
consciente de los peligros de un
neoliberalismo demasiado libre.
Pero entre las prevenciones de Tobin
y la vuelta al Estado fuerte media
un abismo. El de una mayor
presión social y unas muestras de
debilidad del sistema que, a juicio
de Zaldívar, no abundan.

El último rescate de Bernanke y
el BCE se parece bastante a una crisis
de confianza. Los 200.000 millones
de dólares puestos en circulación
por la Reserva Federal tienen
como misión suplantar de hecho a
un sector financiero amedrentado
por los posibles impagos. “En rigor,
lo que hay no es una crisis de liquidez,
porque dinero hay de sobra en
todas sus variantes”, precisa Alberto
Montero Soler, profesor de Economía
en la Universidad de Málaga
y autor de varios trabajos sobre la
independencia de los bancos centrales.
“El problema es que los bancos
ya no quieren asumir el riesgo
de prestar si no saben cuándo y en
qué condiciones les van a devolver
lo prestado”.

Al mismo tiempo, los precios de
los activos financieros no paran de
caer. Sólo en los dos primeros meses
de este año, se calcula que las
bolsas perdieron nueve billones de
dólares, el equivalente a la suma del Producto Interior Bruto de
China y de la India. En EE UU,
la venta de vivienda ha descendido
un 65% a la par que su
precio descendía, y con él, las
expectativas de ganancias de
los inversores.

Inflación: otro dogma que cae
Así, el temor a que de la crisis de
confianza se pase a una crisis de
solvencia se ha cobrado otra víctima
entre los dogmas neoliberales:
el control de la inflación.
Bernanke parece haber renunciado
a este objetivo al haber bajado
los tipos de interés en 1,25%
en sólo ocho días y al inundar el
mercado con dólares. Del lado
europeo, la ortodoxia se mantiene
y no parece que el BCE piense
en modificar su política de dejar
intactos los tipos de interés,
ahora en el 4%.

Para Ramón Fernández Durán,
de Ecologistas en Acción,
la diferencia entre ambas estrategias
se debe a “la debilidad estructural
del euro”. La moneda
única europea, explica, “vive
una aparente fortaleza, pero a
diferencia del dólar no cuenta
con una potencia política y militar
que la sustente”. Una bajada
de tipos pondría en peligro la
credibilidad del euro, mientras
que por la devaluación del dólar
EE UU exporta de hecho su
galopante déficit al resto del
mundo, y en especial a sus acreedores
asiáticos, que mantienen
la mayor parte de sus activos en
esta divisa. En opinión de Montero
Soler, el margen con que
cuenta EE UU para mantener
esta política “resulta cada día
más estrecho”.


OTRAS FISURAS DEL SISTEMA

Avales aún más dudosos

En su tercera acción
salvadora, Bernanke
ha admitido
como aval, a
cambio de los
200.000 millones
de dólares
subastados, los
propios créditos
dudosos que están en la
base de la crisis, es decir, los
títulos de propiedad de activos
inmobiliarios que las sociedades
de intermediación
financiera llevan
comprándose y
vendiéndose entre
sí desde el
comienzo de la
burbuja a comienzos
de esta década.
Al principio más resistente,
el BCE ha acabado
practicando también esta política,
prueba de que la crisis de
confianza se contagia a la UE.

Suben las materias primas

La bajada de precios
de los activos
financieros
no se ha contagiado
a la llamada
economía
real. De
hecho, los precios
de materias primas
como el petróleo, el maíz o el
trigo han alcanzado sus respectivos
récord desde que la Reserva
Federal bajara los tipos de
interés hasta el 3%. Al
cierre de esta edición
se esperaba
que la autoridad
monetaria estadounidense
aprobara
nuevas bajadas.
Esta política de
amortiguación tendrá
como efecto a largo plazo una
mayor inflación. Es decir, serán
los consumidores quienes
paguen los platos rotos.

¿A por los paraísos fiscales?

No cabe descartar
que una posible
crisis de solvencia
se
transformara
rápidamente
en una crisis fiscal
del Estado
como la que llevó a
la quiebra a muchas economías
desarrolladas en los ‘70
y en los ‘80, lo cual explicaría
el interés de la coalición
gobernante en Alemania
por controlar
más los paraísos
fiscales. Pero los
obstáculos son
muchos. La OCDE
emprendió, con el
cambio de siglo, una
iniciativa que contaba
con más apoyo pero que se
topó con las negativas de los
Gobiernos norteamericano y
británico.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto