ECONOMÍA SOLIDARIA // ¿En qué principios económicos debe basarse una economía alternativa?
CONTRACORRIENTE

Para entender el valor y la
potencialidad de las alternativas
de la economía
solidaria es importante
adquirir perspectiva. Hemos escuchado
muchas veces esas sombras
de sospecha sobre la ‘utilidad’ de
estas iniciativas, resaltando de
forma nada inocente la fragilidad
del sector, su pequeño tamaño o el
escaso conocimiento por parte de la
ciudadanía. Por eso merece la pena
presentar el contenido de fondo de
este dinamismo alternativo que las
reúne a todas ellas, las pone en

23/10/09 · 1:53
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Para entender el valor y la
potencialidad de las alternativas
de la economía
solidaria es importante
adquirir perspectiva. Hemos escuchado
muchas veces esas sombras
de sospecha sobre la ‘utilidad’ de
estas iniciativas, resaltando de
forma nada inocente la fragilidad
del sector, su pequeño tamaño o el
escaso conocimiento por parte de la
ciudadanía. Por eso merece la pena
presentar el contenido de fondo de
este dinamismo alternativo que las
reúne a todas ellas, las pone en
perspectiva y las dota de valor
social. Una esencia que justifica esa
reivindicación de legitimidad que se
sustenta sobre lo que podríamos llamar
el triángulo ético de estas organizaciones:
su capacidad, su motivación
y su respaldo social.
Las propuestas de la economía solidaria
son, en primer lugar, capaces
de trasformar. Y no lo son por razones
tan arraigadas en el pensamiento
único neoliberal como el poder o
la habilidad para crecer, sino porque
entienden los retos que plantea
la justicia, porque conocen los rostros
de las víctimas, porque saben
del agotamiento de los recursos, del
abandono del medio rural... Por eso
son capaces, mucho más que otras
grandes organizaciones que basan
sus estrategias en cálculos de consecuencias
deliberadamente parciales
(consume y creceremos todos).
Las propuestas de la economía solidaria
están, asimismo, motivadas
para la transformación. Y lo están
porque plantean sus alternativas
libres de los bloqueos tradicionales
del sistema económico: las relaciones
verticales y la búsqueda del
máximo beneficio. Frente a estos
bloqueos, las propuestas de la economía
solidaria se asientan sobre la
participación, la cooperación, la
ausencia de ánimo de lucro o la
revalorización de lo local, haciendo
calar en toda la organización la cultura
de la solidaridad.
Nos preguntamos por el respaldo
social de las propuestas de la economía
solidaria y tendemos a medirlo
como una foto fija que ofrece
números que comparamos con las
cifras del mercado. No cabe duda
de que las propuestas de la economía
solidaria aspiran a ir convirtiendo
la legitimidad que reivindican en
un proceso de agregación de personas
y organizaciones para la transformación,
pero no es menos cierto
que el respaldo social que necesita
una construcción sólida de palancas
de trasformación es algo mucho
más denso que votar o comprar. Es
agregar, en un esfuerzo cotidiano, a
ciudadanía militante, que nada a
contracorriente. Por eso es importante
resaltar el respaldo social en
otros términos, como son la proliferación
de experiencias, la capacidad
de incidencia, la ocupación de
espacios, el reconocimiento político
o el apoyo legislativo. Hemos observado
avances en estos últimos tiempos.
Pocos, sin duda. Pero es que
nadando a contracorriente, aunque
te ejercites, se avanza despacio.

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