ÁFRICA : LAS ORGANIZACIONES CAMPESINAS RECLAMAN SOBERANÍA
El continente africano se rebela contra el hambre

El encarecimiento de los
alimentos sacude un
continente condenado a la
importación. Frente a
recetas neoliberales y
panaceas transgénicas,
África reclama soberanía.

12/06/08 · 0:00
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LA CREDIBILIDAD DE LA FAO SE RESIENTE. El pasado 4 de mayo, el presidente
de Senegal, Abdulaya Wade, culpó abiertamente al organismo de la ONU para la
alimentación de fracasar en su gestión de la crisis, y propuso su abolición / Joel Catchlove

En los últimos meses, el encarecimiento
de los alimentos básicos y
la energía ha motivado revueltas
en toda África: Egipto, Argelia,
Burkina Faso, Senegal, Mali, Costa
de Marfil, Guinea Conakry... Al
Este, Somalia hundida en una inflación
vertiginosa; en el Sur, hasta
Sudáfrica, gigante económico
regional, vive una situación sin
precedentes. Incluso Nigeria, octavo
país exportador mundial petrolero
sufre la escasez de carburante,
lo que afecta fuertemente al
precio de los alimentos.

La coyuntura es mundial, como
se encargan de recordar los organismos
internacionales: la subida
del petróleo, el clima, los países
exportadores preocupados ahora
por asegurar el abastecimiento de
sus mercados internos, el aumento
de la demanda, el mínimo histórico
de las reservas, los cereales
empleados en la producción de
biocarburantes. Menos comida en
el mercado y más cara. Un problema
que afecta principalmente a
aquellos que cuentan con menos
de un dólar diario, el caso de más
de la mitad de los africanos. Por
toda África se habla de la chére
vie: una vida tan cara que uno no
puede permitírsela.

Herencia de la colonización

Se trata también de una crisis estructural,
y afecta de un modo específico
a África: empujados desde
la colonización a asumir que
la receta para el desarrollo consistía
en integrarse en los mercados
internacionales, los africanos
son el eslabón más débil de la
mundialización, los primeros en
hundirse ante las primeras señales
de crisis. El continente no produce
lo que come: desde 1960 es
importador neto de alimentos y
produce monocultivos dirigidos a
cubrir la demanda exterior.

Como resultado, las personas de
las ciudades que gastan más de la
mitad de sus recursos en alimentación
son las más vulnerables.
También se resiente el medio rural:
no hay comida disponible,
pues no hay infraestructura para
almacenarla, y el acceso a los
mercados es difícil.

En los mercados, a las mujeres
no les salen las cuentas. Ellas encabezan
buena parte de las revueltas.
En marzo, en Costa de Marfil y Senegal,
las amas de casa marchaban
para denunciar su hambre. En Gabón
optaron por cestos vacíos y lemas
que resaltaban la paradoja:
“Gabón país rico, pueblo pobre.
Tenemos hambre”.
En febrero de 2007 se reunían en
Mali movimientos asociados a Vía
Campesina: mujeres de 86 países
del mundo suscribieron una declaración
por la salida de la agricultura
y la alimentación de las lógicas
de mercado. Reivindican su poder
de decisión como responsables del
80% de la producción de alimentos
en los países más pobres.

Recetas anticrisis

Los Estados intentan reaccionar: a
finales de abril, Gabón suspendió
seis meses los impuestos de importación
en alimentos básicos y bajó
el margen de beneficio de los intermediarios.
Costa de Marfil redujo
los impuestos en los productos de
primera necesidad y Somalia propuso
crear una nueva moneda ante
la inflación. La FAO y el Programa
Mundial de Alimentos (PAM) intentan
atajar a corto plazo la situación
apelando a la generosidad de
los mismos países que mantienen
un trato desigual con los países
africanos a través de la subvención
de sus agricultores y los tratados
de libre comercio.

Entretanto, una nueva amenaza
acecha el continente: expertos y
multinacionales de la alimentación
hablan de una oportunidad favorable
para una segunda revolución
verde basada en la tecnología agrícola
y genética. El Foro Mundial
por la Soberanía Alimentaria denunciaba
esta amenaza a finales de
2007. Las organizaciones campesinas
africanas presentes apuestan
por resistir esta ofensiva. Abogan
por priorizar la alimentación de la
población, valorizar a los productores,
establecer sistemas locales de
producción, restablecer el control
local, trabajo con la naturaleza: en
definitiva, apuestan por una soberanía
alimentaria basada en un tejido
social fortalecido que tenga en
cuenta el papel de las mujeres.

Tags relacionados: Ecología Soberanía alimentaria
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