TRAS LA SENTENCIA DE LOS CRUCIFIJOS
¿Cómo era eso de ‘Estado aconfesional’?

La decisión judicial de retirar los crucifijos de un colegio de
Valladolid vuelve a demostrar el peso que la Iglesia católica
mantiene en espacio públicos, tras 30 años de la
declaración de aconfesionalidad del Estado.

11/12/08 · 0:00
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Martín León Barreto

La necesidad de la separación entre
Iglesia y Estado ha vuelto a quedar
en evidencia. Treinta años después
de la aprobación de la aconfesionalidad
del Estado, esta es una tarea pendiente.
“Se estaban incumpliendo los
artículos 14 y 16.1 de la Constitución,
como se refleja en la sentencia: ‘El
Estado no puede adherirse ni prestar
su respaldo a ningún credo religioso
ya que no debe existir confusión alguna
entre los fines religiosos y los
fines estatales”, explica Fernando
Pastor, uno de los impulsores de la
denuncia que realizó la Asociación
Cultural Escuela Laica (ACEL) para
que los crucifijos no se mantuvieran
en el colegio público Macías Picavea
de Valladolid.

Una sentencia que se hizo
pública días antes de las celebraciones
del 30º aniversario de la
Constitución. Una demostración de
la influencia que, más de 30 años
después de finalizar el régimen nacionalcatolicista,
mantiene la religión
católica en el Estado español.
A pesar de la resolución del Juzgado
de lo Contencioso-Administrativo
nº 2 de Valladolid estos crucifijos
continúan en su sitio. Al igual
que en el colegio Isabel La Católica
de dicha localidad, donde existe
otra denuncia similar.

“La Junta de Castilla y León había
decidido no recurrir, pero según
nos han filtrado, tras una reunión
con el Arzobispado y algunos
miembros de los sectores religiosos
más integristas, han cambiado de
posición”, denuncia Pastor.
No es la primera vez que la escuela
se rebela ante la simbología
religiosa. Desde 2004 más de 50
organizaciones se han reunido en
la campaña ‘Por una escuela laica:
Religión fuera de la escuela’, entre
ellas la Confederación Española
de Asociaciones de Padres y
Madres de Alumnos, que exige “la
retirada de todo tipo de simbología
religiosa de las instalaciones
de los centros educativos
públicos, para garantizar los
derechos de todo el alumnado”.

Es muy “difícil saber si en alguno
de los 16.000 centros escolares no
universitarios de titularidad pública
existen. A no ser que haya una
denuncia de por medio”, aclara
Francisco Delgado, presidente de
Europa Laica.

Más allá de los colegios

Los privilegios de la Iglesia llegan
también fuera de las aulas, y eso que
con ella están relacionados el 80%
de los centros concertados. La lista
se alarga hasta su presencia en el
Ejército, los beneficios fiscales o la
jura ante la Biblia de altos cargos gubernamentales.
“La sentencia de
Valladolid ha de servir de punto de
partida para un proceso de ‘desclericalización’
de la sociedad española.
No sólo debe afectar a a las escuelas,
también tanto a la escasa
neutralidad del Estado en cuanto a
la exhibición de iconos religiosos en
el espacio público, como a las fuentes
de financiación de las iglesias.

No olvidemos que en estos días comenzaremos
a ver belenes en delegaciones
de Hacienda o ayuntamientos,
por ejemplo. Pero al mayor
obstáculo al que nos enfrentamos
en esta supuesta democracia es el
concordato con el Vaticano”, denuncia
Paco Miñarro, coordinador
de la Federación Internacional de
Ateos (FIdA). “¿Símbolos religiosos
en edificios públicos? Ni de coña.
¡Denúncialos!”, es la campaña que
esta asociación acaba de iniciar en
el blog nosimbolos.blogspot.com.

Pero no siempre es la Iglesia la
que acude a los organismos públicos.
Los máximos representantes
políticos también presiden procesiones
y actos religiosos, al igual
que miembros de la policía o militares,
y todavía persisten los funerales
católicos de Estado. “Los
miembros de la corporación municipal
de Zaragoza, por ejemplo, están
obligados por un reglamento de
protocolo a asistir a actos solemnes
como la celebración del Corpus o
del Viernes Santo”, explica Antonio
Aramayona de Movimiento Hacia
un Estado Laico.

Una postura también defendida
desde sectores confesionales para
evitar polémicas. “Abogamos por
un ‘pacto por la laicidad’ entre confesiones
religiosas y el Estado que
regule todas estas situaciones”, explica
Raquel Mallavibarrena, de
Somos Iglesia, colectivo que también
forma parte de Redes Cristianas
que en septiembre denunciaba
en el Manifiesto por la
Laicidad “la actual presencia de la
religión confesional católica en el
sistema educativo y en la escuela
pública y concertada” y que defiende
la laicidad escolar.

El PSOE mira para otro lado
Aunque los socialistas de Castilla
y León exigieron inmediatamente
a la Junta que aplicara la resolución
judicial, la ministra de Educación,
Mercedes Cabrera, apostaba
por respetar la autonomía de cada
centro para decidir sobre la presencia
o retirada de los símbolos
religiosos de los colegios públicos,
en contra de la sentencia hecha
pública unos días antes en Valladolid.
“El PSOE mantiene una
continua doble moral. Se considera
laicista, pero no quiere suscitar
la tormenta de una polémica. Le
tiene pánico a la Iglesia porque tiene
una estructura diseñada para
movilizar a masas, y mucha experiencia
en hacerlo”, explica Mila
Carrero, de Cáceres Laica.

Y mientras, la Iglesia sigue a lo
suyo. Tras ser reelegidos los máximos
representantes en la XCII
asamblea plenaria de la Conferencia
Episcopal Española, su portavoz,
Juan Antonio Martínez, afirmaba:
“La presencia de los símbolos
religiosos en la vida pública es
una garantía de libertad frente al
totalitarismo”. Una postura que
Miñarro incluye en el ‘laicismo inclusivo’
que considera “la identificación
del crucifijo con una ‘herencia
cultural y filosófica’ europea”.

“Una corriente mayoritaria en el
aparato del PSOE que está abierta
a la colaboración con las diversas
iglesias. Pero este ‘multiconfesionalismo’
no tardará en mostrar sus
deficiencias”, denuncia el coordinador
de FIdA. Aunque en 30 años
la aconfesionalidad no ha logrado
imponerse a una de las rémoras de
la herencia franquista.

Análisis: 30 años de un texto sacralizado


RECUERDOS DE UN ESTADO NACIONALCATOLICISTA


El último adiós

En septiembre, la catedral de la
Almudena (Madrid) acogió un
funeral de Estado por los fallecidos
en el accidente de Barajas.
Algunos de los familiares no
fueron por no respetarse la confesionalidad
de los homenajeados.
Pero, de nuevo, en la Almudena
se celebró otro funeral
tras la muerte de dos soldados
en la guerra de Afganistán.


Tras las urnas

Tras cada proceso electoral
llega el momento que los nuevos
mandos deben formalizar
su cargo. ¿La puesta en escena?
Pueden elegir entre jurar o
prometer, pero siempre delante
de un crucifijo y una Biblia.
Algo reafirmado en mayo, después
de que IU-ICV pidiera en
el Congreso que estos símbolos
fueran eliminados.


En las aulas...

El 80% de los colegios concertados
–privados pero con ayudas
públicas– tienen un ideario
católico que adoctrina a más de
un millón de estudiantes en la
fe católica. Además, la religión
permanece en los planes de
estudios del resto de centros,
Educación para la Ciudadanía
no ha supuesto la supresión de
la asignatura de Religión.


...y en el cuartel

La presencia eclesiástica en el
Ejército español está documentada
desde la Edad Media, menos
durante la II República. En 1979,
esta situación se reafirmó en un
acuerdo sobre la Asistencia Religiosa
a las Fuerzas Armadas
entre el Estado y el Vaticano. 69
capellanes forman parte del Ejército,
pero no están solos, cada
cuerpo tiene su propia patrona.


‘Bajo palio’

Con la llegada de las fechas más
emblemáticas del año: Navidad y
Semana Santa, los actos de fe se
multiplican por las principales
calles. Y, presidiendo estos actos,
siempre se encuentran los regidores
municipales y regionales y los
cuerpos militares y policiales con
sus mejores galas, aunque la imagen
del máximo representante
bajo palio ya no esté de moda.


Exención fiscal

A pesar de los cambios de este
año, la supresión del adelanto de
la cuota del IRPF y el descuento
del pago del IVA, la Iglesia mantiene
beneficios fiscales como no
tener que pagar el IBI por sus edificios,
sea cual sea su uso, o las
asignaciones que recibe de ministerios,
comunidades o ayuntamientos.
Eso sí, sólo en Burgos existen
más de 150 iglesias en ruinas.

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