MIREN ETXEZARRETA, INTEGRANTE DEL SEMINARI D'ECONOMIA CRITICA TAIFA
“Las clases populares no hemos reaccionado: nos están dando todas las tortas que quieren”

Hablamos sobre las
pensiones y la crisis con
Miren Etxezarreta, catedrática
de la Universidad
Autónoma de Barcelona
y coautora de Qué
pensiones, qué futuro
.

30/04/10 · 0:22

DIAGONAL: ¿Crees que la propuesta
del ministro de Trabajo se ha quedado
aparcada definitivamente?

MIREN ETXEZARRETA: No sé
qué pasará con la edad de jubilación,
ni si se ha aparcado este aspecto
temporalmente debido a la
reacción de la opinión pública. Pero
me parece que antes o después, disimulado
de una u otra forma, el
proyecto es el de aumentar la edad
de jubilación; por las orientaciones
de las instituciones internacionales

y bastantes países de la UE que han
aumentado también la edad de jubilación.
Sólo posiciones contrarias
muy decididas de la opinión pública
lo evitarían, y vista la muy moderada
reacción de los sindicatos y
de la opinión pública, es posible
que esto no suceda.

D.: ¿Por qué ha quedado en segundo
plano la propuesta de aumento del
período de cotización?

M.E.: Ha suscitado menos controversias
porque es algo un poco más difícil
de entender y el tema del cambio
en la edad ha tomado el lugar central
en los medios. Está sirviendo de cortina
de humo para todo el resto.
Creo
que es más grave el aumento de años
para el cómputo que el aumento de
la edad de jubilación, pues el aumento
de años de cómputo rebaja inmediatamente
las pensiones. Además,
ahora se ha planteado pasar de 15 a
25 años de cómputo, pero algunos
recordarán que hace poco tiempo se
habló de utilizar como cómputo para
el cálculo toda la vida laboral, lo que
todavía disminuirá más las pensiones.
Es curioso que en todo este
debate no he oído mencionar el bienestar
de los pensionistas ni una sola
vez. Aparentemente no importa, parece
que todos los pensionistas viven
muy bien con sus pensiones actuales
cuando la media es de 750 euros al
mes y el 25% de los jubilados está por
debajo de la pobreza severa.

D.: ¿Podrías darnos alguna idea que
consideres fundamental para entender
la crisis global y la incidencia que
está teniendo en España?

M.E.: Básicamente la crisis tiene
una faceta financiera y una faceta
en el mundo de lo real. Se habla mucho
menos de esta segunda porque
se basa principalmente en la caída
de los salarios desde la crisis de los
años ‘70 hasta ahora. Todos los
salarios en los países ricos han disminuido

y esto supone una incapacidad
de la economía para absorber
los bienes que se están produciendo.
Es decir, una crisis de sobreproducción
importante. Mientras ha
habido crédito, el crédito ha estado
cubriendo ese hueco, pero en el
momento en que se ha parado ese
crédito se observa claramente la incapacidad
del consumo para absorber
los bienes producidos.

D.: ¿Cómo consideras que está afectando
a las clases trabajadoras?

M.E.: Está clarísimo que con cuatro
millones y medio de parados, no cabe
la menor duda de que las incidencias
son fortísimas. A eso hay
que añadir la congelación de salarios,
incluso la disminución real de
salarios que está teniendo lugar y
además el aumento de la precariedad
laboral. También me parece
muy grave el tema de los desahucios
.
Parece que nos olvidamos de
la gente que está siendo desahuciada,
cuando perder el sitio donde vives
es uno de los dramas mayores
que puede suceder.

D.: ¿Cuáles pueden ser los frentes de
lucha desde una visión alternativa?

M.E.: La verdad es que uno de los
problemas que se observa en esta
crisis es que las clases populares no
hemos reaccionado
. Estamos tremendamente
debilitados y nos están
dando todas las tortas que quieren
darnos. Así que hablar de qué
se puede hacer cuando estamos indicando
que no tenemos voluntad o
fuerza para hacer nada es bastante
quimérico. No creemos que con la
composición de fuerzas actual tengamos
energía para exigir vías reales
para salir de la crisis.

D.: Qué soluciones proponéis desde
el seminario Taifa?

M.E.: Hemos dado algunas recomendaciones
para avanzar hacia esta salida
de la crisis. Principalmente en
tres ejes de actuación: un subsidio de
paro indefinido y de una cantidad suficiente
para sobrevivir; frenar los
desahucios, demorándolos hasta que
se pase la crisis, ya que los bancos
tienen beneficios como para poder
asumirlo
; y que el agua, la luz, el gas
e incluso el transporte público y una
parte de la alimentación sean gratuitos
para una familia de parados.

El segundo eje es otro modelo de
sostenimiento del mercado financiero.
Hay que sostener algún tipo
de sistema financiero porque el capitalismo
necesita de uno. Para sostener
el sistema financiero, creemos
que hay que volver a la banca pública,
basándose en un sistema a partir
del modelo de las cajas de ahorros y
de la nacionalización de los bancos.
Sostener y crear una banca buena,
pública, y dejar caer los bancos que
van mal, salvando los depósitos hasta
un nivel relativamente reducido.

El tercer punto es que haya muchos
elementos de actuación directos
del Estado. Por ejemplo, que sea
el Estado el que cree empleo directamente
en lugar de hacerlo vía bancos
que dan el crédito a las empresas.
Nosotros creemos que hay muchas
necesidades que puede cubrir
el Estado con actuaciones públicas
importantes, fundamentalmente creando
empleo e invirtiendo en las empresas
pequeñas y medianas y, por
qué no en algunos casos, volver a las
empresas públicas. Pero todo eso supone
un planteamiento del Estado
muy diferente del que realmente
existe. Nos parece que hay que luchar
por un Estado mucho más democrático
y mucho más participativo
que, gradualmente vaya potenciando
una transformación del sistema,
porque estamos convencidos de
que dentro del sistema capitalista no
hay solución.

D.: ¿Qué potencialidades ves en la
economía alternativa y las iniciativas
productivas basadas en criterios ecológicos
y sociales?

M.E.: No quiero entrar en este último
ámbito, lo conozco poco y no
quiero hacer un juicio precipitado. Sí
que estoy convencida de que si los
movimientos sociales tuviéramos
una posibilidad de trabajar juntos,
manteniendo cada uno su identidad,
pero trabajando en las líneas de lo
que acabo de señalar, sería extremadamente
valioso.

«¿Hay algo más absurdo?»

«Los fondos de pensiones
privados son
unos excelentes
negocios para el capital
financiero (bancos
y cajas); si la gente
tiene unas pensiones
públicas decentes no
tendrá necesidad de
hacerse fondos de
pensiones privados,
por lo que las instituciones
financieras tienen
todo el interés en
que la gente crea que
las pensiones públicas
no se mantendrán,
de forma que
los que tienen posibilidades,
se hagan
planes de pensiones
privados. Además
estos fondos disfrutan
de importantes
desgravaciones fiscales.
Se da la paradoja
de que se utiliza dinero
público para desgravaciones
por las
pensiones privadas,
mientras se dice que
no habrá dinero para
pagar las pensiones
públicas… ¿Hay algo
más absurdo?

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