REACCIONES A LA SENTENCIA CONTRA LA TRANSNACIONAL QUE CONTAMINÓ LA SELVA ECUATORIANA
“Chevrón ahorró mucho dinero a costa de la vida de miles de personas”

Economistas, ambientalistas y responsables de movimientos sociales opinan sobre los daños que ocasionó la petrolera norteamericana.

11/03/11 · 8:00
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Según Jonathan Shefftz, un economista
financiero formado en el Escuela
de Gobierno John F. Kennedy
de la Universidad de Harvard, quien
elaboró un informe sobre el enriquecimiento
injustificado de la Chevrón-
Texaco, “el dinero que [la petrolera]
no gastó en una tecnología adecuada
para evitar el impacto ambiental, lo
invirtió, con lo que llegó a obtener
ganancias de alrededor de 37.860 millones
de dólares”.

De igual manera se manifiesta
Pablo Fajardo, un abogado de los
afectados de la Amazonía Norte.
Fajardo cree que “si Chevrón hubiese
realizado una operación responsable
en la Amazonía ecuatoriana no
hubiesen muerto miles de personas
con cáncer, ya que la petrolera estaba
obligada a reinyectar el agua tóxica
y no arrojar desechos contaminantes
ni en el suelo ni en el agua.
Chevrón ahorró mucho dinero a costa
de la vida de miles de ecuatorianos
y hoy no quiere reconocer el crimen
cometido ni su ganancia ilegitima
por eso trata de corromper el proceso
judicial”.

“La desaparición de
biodiversidad no se
puede contar en dinero,
no hay reconstrucción ni
reparación posible”

“El juicio contra la Texaco-
Chevrón nos demuestra que es posible
cuantificar parte de los daños, y
que, además, es posible judicializarlos,
pese a las presiones de las empresas
transnacionales”, indica el
académico de la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales y excanciller
del Ecuador, Fander Falconí.

“Pero otros daños ambientales no
son cuantificables. La desaparición
de biodiversidad no se puede contar
en dinero, no hay reconstrucción ni
reparación posible. Hay valores que
no tienen precio”, concluye Falconí.
Alberto Acosta, otro académico de
la misma facultad, quien ejerció como
presidente de la Asamblea
Constituyente del Ecuador
, señala
otra vertiente del conflicto, “en el ámbito
psicosocial las denuncias son
múltiples: violencia sexual por parte
de operadores de la compañía en
contra de mujeres adultas y menores
de edad mestizas e indígenas, abortos
espontáneos, discriminación y racismo,
desplazamientos forzados,
nocivo impacto cultural y ruptura de
la cohesión social”.

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CRUDO. La familia de Alejandro Soto vivía cerca de cinco piscinas de petróleo. EDU LEÓN

Un mal negocio para Ecuador

Para Joan Martínez Alier, catedrático
de la Universitat Autónoma de
Barcelona y uno de los padres de la
escuela de economía ecológica, existe
un claro trato discriminatorio en
este tipo de actuaciones. “Es notorio
que a BP se le ha obligado a depositar
una fianza de 20.000 millones de
dólares para hacer frente a una parte
de las responsabilidades que deberá
afrontar. Nada parecido se hizo con
la Texaco cuando abandonó Ecuador
hacia 1990”. Según este académico
catalán, “el desastre del golfo
de México, que costó la vida a 11 trabajadores
de la plataforma petrolera
Deepwater Horizon en mayo del
2010, ha sido y es noticia en todo el
mundo porque afectó las costas de
un país rico y poderoso. En cambio,
en muchos países empobrecidos
ocurren casos de contaminación parecidos
desde hace décadas y no merecen
tanta atención de los medios
de comunicación, por lo menos hasta
que algún juez dicta sentencia”.

Acción Ecológica, una de las organizaciones
ambientales más reconocida
en Ecuador, ha calculado que
los beneficios para el Estado ecuatoriano
por la explotación petrolera, en
promedio no llega a cinco dólares
por barril, debido a que el Estado paga
los servicios de extracción. Según
Acción Ecológica “lo que asegura este
negocio es la ganancia de las empresas.
Si a esto le añadimos todos
los costes ambientales y sociales que
no están considerados y el valor de la
reparación de las zonas afectadas.
Es obvio que sacar petróleo significa,
se mire por donde se mire, un mal
negocio para el país”.

Los beneficios para el
Estado ecuatoriano por
la explotación petrolera
no llegan a ser de cinco
dólares por barril

La Iniciativa Yasuní ITT

Para los sectores indígenas y ambientalistas
ecuatorianos, la Iniciativa
Yasuní ITT
ha vuelto a tomar
fuerza tras la sentencia contra
Chevrón-Texaco, dado que se convierte
en una alternativa factible
frente a las lógicas extractivas en el
continente. La propuesta ecuatoriana
pretende mantener en el subsuelo
unas reservas de 846 millones de barriles
de petrolero en el campo ITT
(Ishpingo-Tambococha-Tiputini),
equivalentes al 20% de las reservas
del país, localizadas en el Parque
Nacional Yasuní, en la Amazonía
ecuatoriana. A cambio, Ecuador propone
que la comunidad internacional
contribuya financieramente con
al menos 3.600 millones de dólares,
equivalentes al 50% de los recursos
que percibiría el Estado en caso de
optar por la explotación petrolera.
A esto se le añade el hecho de que
la Iniciativa ecuatoriana Yasuní-ITT
pretende evitar la emisión de más
de 400 millones de toneladas de dióxido
de carbono, que supondría el
uso de los combustibles fósiles obtenidos
de la explotación del crudo.

Para Fernando Valdivia, técnico
ambiental que ha desarrollado estudios
en la zona, “sacar crudo del ITT
conlleva un riesgo grande; la zona es
una inmensa laguna, donde cualquier
derrame podría tener graves
consecuencias. El crudo es pesado y
su explotación supondría más desechos.
Podríamos estimar que por
cada barril de crudo, serían necesarios
entre ocho y nueve barriles de
aguas tóxicas”, concluye Valdivia.

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- [Condena a Texaco, el juicio de la historia en Ecuador->13980]

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