TOLEDO// TRES CEMENTERAS MUY PRÓXIMAS PRETENDEN ALIMENTAR SUS HORNOS QUEMANDO TONELADAS DE RESIDUOS
Cemento y basura, una mezcla rentable

La pretensión de incinerar 15.000 toneladas al año
de todo tipo de residuos, incluidos los tóxicos y peligrosos,
por parte de las cementeras Holcin,
Cemex y LaFarge-Asland en el norte de Toledo, ha
suscitado un frontal rechazo de la población que
tiene que respirar el aire de esa zona. La
Plataforma Toledo Aire Limpio ya ha interpuesto
distintos recursos, en los casos que ha podido, y no
descarta la posibilidad de elevar una queja ante la
Comisión de Medio Ambiente de la Comunidad
Europea por la política de residuos llevada a cabo
por el Gobierno de Castilla-La Mancha.

03/04/06 · 20:37
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Sergio García

En enero de 2005 entraba en vigor
un acuerdo entre Oficemen, la patronal
del cemento, y los sindicatos
CC OO y UGT que permite a las cementeras
incinerar residuos como
forma de combustible para sus hornos.
Este acuerdo utiliza el eufemismo
de “valorización energética” para
referirse a la incineración: considera
que si las cementeras queman
residuos en sus hornos, de forma
‘controlada’, además de recuperar
energía están haciendo un servicio
para la comunidad, pues de otra forma
estos residuos se quemarían en
vertederos abiertos y se emitiría más
dióxido de carbono, causante del
efecto invernadero. La pretensión de
incinerar 15.000 toneladas de
residuos anuales (Tn/a) por parte de
las cementeras Holcin, Cemex y
Lafarge-Asland en el norte de Toledo
se inscribe dentro de este acuerdo y
se ha vendido a la población como
“valorización energética”.

La Plataforma Toledo Aire Limpio,
que aglutina a diversas organizaciones
de pueblos afectados (también
del sureste de Madrid), considera
que este discurso es una “completa
falacia” y ha interpuesto varias
denuncias, no contra las cementeras,
sino contra la incineración desmesurada
de residuos que supondrán
un incremento notable de la
emisión de contaminantes a la atmósfera,
tanto de CO2, como de dioxinas
y otros contaminantes orgánicos
persistentes, que afectan gravemente
a la salud y al medio ambiente
(ver recuadro). Denuncian también
que la incineración viola el Plan
de Residuos de Castilla-La Mancha
(1999) así como la jerarquía establecida
para la gestión de residuos, de
Reducción, Reutilización y Reciclaje:
“Se queman residuos antes de que
se agoten las posibilidades de reutilización
y de reciclaje, porque la incineración
es rentable desde el primer
día”, manifiesta Félix Ruiz, de IUIllescas,
miembro de la Plataforma.

A pesar de que la incineración
ocupa el último lugar en la jerarquía
de gestión de residuos, la cementera
Lafarge-Asland, en Villaluenga, está
quemando 45.000 Tn/a de líquidos
tóxicos (como barnices, aceites o disolventes).
La letrada de la Plataforma
y miembro de la asociación de
vecinos Al-Sagra de Illescas, Coral
Jimeno, denuncia el sigilo con el que
se ha hecho: “Nos enteramos porque
un vecino vio que estaban entrando
camiones de residuos a las cementeras;
llevaban más de dos años haciéndolo,
por eso sólo podemos poner
un recurso de revisión extraordinaria”.
También advierte que estas
incineraciones se podrían estar haciendo
sin las autorizaciones preceptivas,
con la complicidad de la Consejería
de Medio Ambiente y del
Ayuntamiento de Villaluenga: “Nos
consta que en junio de 2003, cuando
entró en vigor la ley medioambiental
integrada que exige determinados
requisitos para ser gestor
de residuos (como medidas correctoras
o un estudio epidemiológico),
Lafarge no los cumplía”.

En el caso de la cementera Cemex,
tuvieron tiempo para recoger más
de 10.000 firmas contra la incineración
de 46.000 toneladas anuales de
residuos. Sin embargo, la cementera
ha obtenido la autorización. El recurso
interpuesto por la Plataforma
alega, entre otros aspectos, que el
volumen de neumáticos que Cemex
pretende quemar (25.000 Tn/a) es
mucho mayor que el que produce toda
la comunidad manchega, lo cual
es ilegal: “La Consejería alega que
no hemos contado el stock de neumáticos,
de lo que hay que inferir
que esta Comunidad tiene un grave
problema [para cumplir con El Plan
Nacional de Neumáticos Fuera de
Uso], pero es porque no ha hecho
nada de reciclaje hasta ahora”, concluye
Coral Jimeno.

La incineración desvirtúa, en definitiva,
el concepto que conocemos
de reciclaje al convertirlo en
un negocio que favorece a las cementeras,
en complicidad con la
Administración y en detrimento
del entorno y de sus habitantes.
De un lado, “la Consejería de
Medio Ambiente no tiene que invertir
ni un duro en reciclaje de residuos
porque directamente se los
queman”. Del otro lado, “las cementeras
ahorran combustible y evitan
el pago por sobrepasar los límites
de emisión de carbono”, según
expone la abogada.

La entrada en vigor del Protocolo
de Kioto en febrero de 2005 obliga a
las cementeras a reducir estas emisiones
derivadas de la combustión
en sus hornos. Cuando hace un año
se hizo el reparto de los límites de
emisión, las cementeras que operan
en España, muchas de ellas multinacionales,
amenazaron con deslocalizar
sus instalaciones si perdían
competitividad. El acuerdo sobre
valorización energética en la misma
fecha puede entenderse como un
intento de contrarrestar su pérdida
de competitividad que, incluso, les
puede estar reportando grandes ganancias.
Ante la escalada de los precios
del petróleo, si se les permite
sustituir el combustible tradicional
(coque de petróleo) por basura, y
además se les da todas las facilidades,
el cambio no podría ser mejor,
para las cementeras y también para
las constructoras.

LOS MALOS HUMOS DE LA SAGRA

La provincia más contaminada de Castilla-La Mancha es Toledo, con la comarca de La
Sagra a la cabeza. Además de las tres cementeras, en esta comarca se encuentran 29 cerámicas,
la térmica de Villaseco, las canteras a cielo abierto y polígonos industriales en expansión,
entre otras empresas contaminantes recogidas en la directiva comunitaria EPER.

LAFARGE-ASLAND (VILLALUENGA DE LA SAGRA)

A unos 12 kilómetros de las otras dos
cementeras, en Villaluenga, esta multinacional
francesa ya está incinerando residuos
desde 2002. La Plataforma Toledo Aire
Limpio ha denunciado en el Juzgado de
Illescas irregularidades administrativas en la
autorización y la complicidad de la
Consejería de Medio Ambiente.

HOLCIM (YELES)

Esta multinacional holandesa
pretende incinerar 70.000 toneladas
al año de todo tipo de residuos,
incluidos tóxicos, en el pueblo
de Yeles. La resolución sobre
el Estudio de Impacto Medioambiental
aún no ha sido publicada.

CEMEX (YEPES)

La cantidad que esta multinacional
mexicana pretende
incinerar en Yepes
asciende a 46.000 toneladas
al año de neumáticos,
harinas cárnicas y
plásticos. A pesar de que
se han recogido 10.000
firmas en contra, ha obtenido
la autorización de la
Consejería de Medio
Ambiente. La Plataforma
Toledo Aire Limpio ha presentado
un recurso de
alzada contra ella, y si no
es atendido acudirá a los
Tribunales de Justicia.

Los residuos que se queman liberan más sustancias contaminantes

Metales pesados.
Los residuos
tóxicos que pretenden quemar
las cementeras en sus hornos,
en sustitución del combustible
tradicional, incluyen cantidades
de metales (cadmio, arsénico,
cromo, plomo, mercurio,
cinc y talio) que, por pequeñas
que sean, no se destruyen, sino
que se liberan en formas más
peligrosas para el entorno y la
salud (por ejemplo, adheridas a
partículas pequeñas y finas que
pueden penetrar en los pulmones
del ser humano o alcanzar
las aguas subterráneas).

Dióxido de carbono.
El
poder calorífico de la combustión
de los residuos frente
al combustible tradicional
(coque de petróleo) es sensiblemente
menor, por lo que se
necesita quemar más residuos
para producir el mismo calor.
Según la información de la
Plataforma Toledo Aire Limpio,
los 20.000 neumáticos que
Cemex pretende quemar producen
4.992 toneladas más
de carbono que si usaran
combustible tradicional.

Contaminantes orgánicos
persistentes.
La quema de
residuos tóxicos en las
cementeras también genera
un grupo de sustancias químicas,
entre ellas dioxinas y
furanos. Según Greenpeace,
los hornos que queman residuos
tóxicos emiten un 66%
más de estas partículas que
aquellos que queman combustible
tradicional. Y si los
residuos son halogenados
(con cloro, bromo, flúor o
yodo) emiten un 203% más.

Tags relacionados: CEMEX Lafarge cambio climático
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