WALDEN BELLO, ACTIVISTA, ESCRITOR, SOCIÓLOGO FILIPINO Y FUNDADOR DE FOCUS ON THE GLOBAL SOUTH
“El capitalismo no desaparecerá a menos que nos organicemos para tener otro sistema“

Después de los tiempos de ofensiva neoliberal, en los que los movimientos adoptaban una “postura defensiva”, Walden Bello señala las oportunidades de pasar a la ofensiva en el momento en que el sistema se “encuentra colapsado”

20/06/09 · 18:57
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DIAGONAL: ¿Estamos ante el final
del capitalismo financiero?

WALDEN BELLO: Es difícil hablar
del final del capitalismo porque el
capitalismo es muy flexible. Y puedes
tener capitalismo con una imagen
socialdemócrata a nivel global
y en mi opinión Obama representa
este tipo de capitalismo reformista,
un nuevo compromiso de clase con
algunas reformas que el Norte y las
corporaciones tratan comercialmente
con el Sur. Pero la idea subyacente
es que los países impongan
cierta estabilidad para permitir la
reproducción del capitalismo, que
apoya los grandes beneficios de las
corporaciones transnacionales. Así
que deberíamos ser conscientes de
que la solución no debe ser la regulación,
tiene que ser algo mucho
más transformador. Realmente deberíamos
hablar del poder de decisión
de los ciudadanos y ciudadanas.

Ésta es una oportunidad que
tenemos para ser capaces de impulsar
una transformación más profunda
y progresiva en la organización
económica y para ir más allá
de la simple regulación de mercados
propuesta desde el capitalismo
reformista. El capitalismo no desaparecerá
a menos que nos organicemos
para tener un sistema
postcapitalista.

D.: ¿Qué papel deberían jugar ahora
los movimientos sociales?
W.B.: Los movimientos sociales deberían
dejar que fluyera toda su imaginación
y unir fuerzas para organizar
el mundo a nivel local, nacional,
internacional de una manera nueva,
distinta. En este momento el grito de
guerra debería ser una democracia
real, una participación democrática.

Las redes internacionales y los movimientos
antiglobalización deberían
aprovechar para impulsar esta visión
democrática del mundo, que va más
allá de la regulación socialdemócrata
establecida por los programas de
estabilización social impulsados por
el G-20 y Obama. Es muy tentador
para los movimientos sociales estar
de acuerdo con gente como Obama
cuando afirma que lo más importante
ahora es atender las emergencias,
cuando dice “no penséis en esos sueños
estratégicos, tenemos que trabajar
unidos para parar la crisis global”.

Yo creo que dejarse seducir por esas
ideas es erróneo porque no vamos a
salir de esta crisis con soluciones a
corto plazo que estabilicen de nuevo
el capitalismo. La única forma de la
que realmente saldremos de esta crisis
capitalista es presionando y luchando
para conseguir una visión,
un proceso y una estructura transformadoras,
con las que podamos organizar
nuestra economía nacional e
internacional. Y aquí realmente la
imaginación juega un papel muy importante.

En los años ‘80, debido a la
terrible brutalidad de la ofensiva neoliberal,
la gente actuaba de manera
defensiva pensando “vamos a proteger
lo que tenemos”, y aún hoy en
día muchos mantienen esta posición
defensiva. Pero lo que ha cambiado
es que ahora este sistema se ha colapsado
y la gente realmente está
buscando alternativas, así que deberíamos
proporcionárselas porque la
gente está harta de esta organización
capitalista del mundo, están cansados
de tanta alienación, de tantas estructuras
que crean pobreza, de las
brechas económicas que separan a
la gente. La gente realmente está
buscando nuevas formas de organización
más cooperativa, lejos de esa
economía individualista y egoísta
que el neoliberalismo propone. Si
nosotros no respondemos a esas demandas
de la gente que busca cooperación,
que busca una democracia
real, otros lo harán, otros que dirán
que son antineoliberales, que realmente
quieren el cambio, pero que
en el fondo su intención es proponer
programas mucho más peligrosos,
que dejen fuera a muchas personas,
que las separen en vez de unirlas. Así
que nuestra responsabilidad es liberar
la imaginación y ser capaces de
ofrecer formas nuevas de cooperación
y organización económica.

D.: EL G-20 ha decidido triplicar los
fondos del Fondo Monetario Internacional
(FMI). Ante el fallo de las
instituciones neoliberales hay quien
habla de un nuevo Bretton Woods.
W. B.: No necesitamos un nuevo
Bretton Woods, de hecho no necesitamos
un Bretton Woods. La mejor
solución para todos sería abolir el
FMI, el Banco Mundial y la
Organización Mundial del Comercio
(OMC) porque son instituciones centrales
que promueven el sistema del
Norte y el interés de las corporaciones
transnacionales y básicamente
su agenda apoya de manera sistemática
a las corporaciones.

Desde el Sur debemos enfrentarnos
a estas instituciones que quieren
parecer más socialdemócratas,
pero realmente sólo buscan estabilizar
el capitalismo global en vez de
transformar el mundo en función
del interés de la población. Los países
del Sur necesitan crear sus propias
instituciones y dejar de depender
de otras que están promovidas y
secuestradas por los intereses de las
transnacionales.

D.: ¿Cuál es la posición de China en
esta crisis?

W.B.: En términos de la economía
global, a lo largo de los últimos
años, China y Estados Unidos han
sido compañeros de baile. Los productos
manufacturados de China
se venden a los consumidores norteamericanos
y China presta dinero
a los Estados Unidos para mantener
el ritmo de consumo de los
ciudadanos norteamericanos. Así
que éste ha sido el baile de la economía
global a lo largo de los últimos
años. Sin embargo, debido al
colapso del crédito del consumidor
estadounidense, las industrias de
exportación chinas están sufriendo.

Así que creo que va a haber una
lucha muy fuerte en China entre
dos corrientes de liderazgo distintas,
aquellos que piensan que el país
tiene que volver a centrar su crecimiento
en la demanda interna y
aquellos que apuestan por esperar
a que pase la crisis y los consumidores
de EE UU vuelvan a comprar
cosas. Así que China se encuentra
en esta encrucijada: o intenta recuperar
y motivar una demanda interna
o sigue jugando el rol de exportador
de productos de bajo precio
y basando su economía en las
exportaciones. Pienso que esto va
a ser una batalla política muy importante
en China porque la transformación
no llega sólo afirmando que
vas a estimular la demanda interna,
tienes que crear nuevas estructuras,
que los campesinos tengan una renta,
tienes que cambiar todo el patrón
de agricultura subordinada a la industria.

China puede elegir entre dirigirse
por un camino de desarrollo
sostenible basado en una distribución
interna de la renta o continuar
por el mismo camino asociándose
a los grandes poderes económicos,
convertida en la mayor fábrica del
mundo y el prestamista de enormes
cantidades de dinero al Norte.

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