TRABAJO: REFORMA DE LAS PENSIONES Y EQUIPARACIÓN DEL RÉGIMEN ESPECIAL DE EMPLEADAS DE HOGAR
Cambios que olvidan la división sexual del trabajo

Aunque algunos aspectos de la reforma de las pensiones serán modificados tras su paso por el Parlamento, ya es un hecho que las personas trabajadoras tardarán más tiempo en jubilarse y tendrán que esforzarse más para cobrar una pensión contributiva. A pesar de que las mujeres cobran menos por los mismos trabajos, el Gobierno no ha establecido ningún mecanismo corrector de una desigualdad que afecta especialmente a jóvenes y migrantes.

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18/02/11 · 16:45
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Foto: Edu León

La reforma de las pensiones se ha
visto sometida a un proceso de revisión
y de negociación en el que el
Gobierno y los sindicatos mayoritarios
han llegado a un consenso
que
se ha presentado como un gran “pacto
social. A la hora de plantear la reforma,
el Gobierno apuntó la necesidad
de poner en marcha una medida
de intervención social, con carácter
preventivo, que asegurara la adecuación
del sistema de protección social
a las características de la población
española.

Sin embargo, además de
los análisis demográficos y económicos,
se debe profundizar también en
las consecuencias de la implementación
de estas medidas, que tienen un
impacto diferencial para nada menos
que la mitad de la población española.

Es decir, para las mujeres.
Para entender cómo afecta la reforma
de las pensiones a las mujeres
es necesario tener en cuenta sus condiciones
en el mercado laboral, y, por
tanto, en el ámbito de las cotizaciones
sociales. Según Sandra Ezquerra,
“las mujeres constituimos menos
de la mitad de la población activa
y, aún así, prácticamente la mitad
de la población en paro.” Asimismo,
para Ezquerra, “las mujeres registramos
tasas más altas de temporalidad,
de contratos a tiempo parcial y de
subocupación”. La situación de las
mujeres en el mercado laboral, por
tanto, es de vulnerabilidad
a nivel general,
y de vulnerabilidades concretas
y que se suman, dependiendo del
nivel de reconocimiento de ciudadanía
y derechos.

¿Cómo afecta la reforma?

El retraso de la edad de jubilación
persigue aumentar el total de las contribuciones
a la Seguridad Social, por
lo que también, “penalizará los huecos
de cotización”, según expone
María Pazos, experta en estadística,
y actual coordinadora de la línea de
investigación sobre fiscalidad y género
del Instituto de Estudios Fiscales.
Las mujeres son, por todas las
circunstancias antes explicadas, las
que más huecos de cotización acumulan,

debido a las entradas y salidas
al mercado laboral y al sistema
de cotizaciones y, en consecuencia,
las más penalizadas, como ya
apuntan las “medidas especiales”
consideradas en la Reforma para
mujeres y jóvenes.

Las medidas específicas de la reforma,
que serán de aplicación a mujeres
sólo se refieren, en un principio,
a las excedencias por el cuidado de
los hijos. Sin embargo, no se hace referencia
a las excedencias que se
pueden coger para el cuidado de
otras personas dependientes. Tampoco
se incluyen otro tipo de medidas
más transformadoras orientadas
a desmontar el sistema de división
sexual del trabajo, que establece que
las mujeres son las principales responsables
de los cuidados del hogar
y la familia. Se sigue sin reconocer el
espacio doméstico y de los cuidados
como un espacio que asegura y mantiene
el mercado laboral
y, en consecuencia,
el sistema de pensiones.

Pero, al margen de la reforma, hay
otros aspectos que permanecen pendientes,
como la equiparación al
Régimen General de la Seguridad
Social de la situación de las empleadas
de hogar
, que actualmente cotizan
en el Régimen Especial de
Empleadas de Hogar. Esta es una
buena propuesta, según Laura Mora,
profesora de Derecho del Trabajo y
Seguridad Social, de la Universidad
de Castilla- La Mancha, “porque estar
en un régimen especial no favorece
a nadie, ya que no tienes desempleo,
ni derecho a baja por enfermedad...
Pero es un ‘brindis al sol’,
si estas relaciones laborales no se encauzan
bien”. Según Mora, “hay que
tener en cuenta en qué situación van
a estar las mujeres una vez que se
incorporen al régimen general”.

A esto hay que sumarle otra iniciativa
por parte del Ministerio de
Trabajo, que es la de establecer agencias
de colocación intermediarias,

para las contrataciones de empleadas
de hogar. Según Arantxa Zaguirre,
abogada del Servicio de Orientación
Jurídica de Extranjeros del
Colegio de Abogados de Madrid, “esta
propuesta del Ministerio de
Trabajo aclara el sentido de la participación
de CEOE en cada proceso
de negociación que se ha producido
en los últimos cinco años sobre la posible
reforma del régimen de las empleadas
de hogar”. Para esta abogada,
“se trata de justificar la medida
aludiendo a la inclusión de las trabajadoras
en el régimen general y al aumento
de las cotizaciones, incluyendo
una cotización por desempleo”.
Pero lo que realmente se conseguirá,
según Zaguirre es que el incremento
en los costes de contratación de una
empleada de hogar se convierta en el
beneficio que obtendrán las empresas
intermediarias, porque para las
trabajadoras no se prevé una modificación
al alza del salario mínimo
que
van a cobrar por una jornada completa,
que actualmente se sitúa en
641,40 euros en 14 pagas anuales.
Es necesario, por tanto, tener presente
las características específicas
de las empleadas de hogar, para que
su integración en el Régimen General
no suponga un retroceso en sus
condiciones laborales, debido al encarecimiento
de los contratos de trabajo.

La propuesta del Gobierno pretende
sacar a la luz la economía sumergida
en el que se insertan la mayor
parte de los empleos domésticos
y de cuidados. Sin embargo, se produce,
según Mora, una “perversión
del sistema en el que la gente asalariada,
en este caso, las empleadas
de hogar, se convierten en sus propias
patronas, ya que ellas mismas
se pagan sus cotizaciones sociales”.
Y todo esto afecta en mayor medida
a las mujeres inmigrantes,
que dependen
de su cotización como trabajadoras,
para poder renovar sus
permisos de residencia.

Así, la capacidad de alcanzar los
dos objetivos marcados por la reforma
de las pensiones para el cobro de
la pensión completa: 37 años de cotización,
contabilizando los 25 últimos
años de vida laboral, resultan unos
objetivos casi utópicos para la gran
mayoría de las mujeres,
pero sobre
todo, para las empleadas de hogar y
las mujeres inmigrantes.
reu (PSC).

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