ELECCIONES // LA BAJA PARTICIPACIÓN Y EL TRIUNFO DE LOS HERMANOSMUSULMANESMARCA LA SEGUNDA VUELTA
Cambio de cromos entre militares y Hermanos Musulmanes en Egipto

Mursi, de los Hermanos Musulmanes, se autoproclamó
presidente tras los comicios. Días antes, la Junta Militar
disolvió el Parlamento en una presunta maniobra conjunta.

21/06/12 · 10:20
Edición impresa
JPG - 58.5 KB
Votaciones el fin de semana del 16 y 17 de junio en Egipto. Foto: Nehal ElSherif

“Agradezco a Alá esta victoria,
que es para todos los egipcios”.
Mohamed Mursi, el candidato de
los Hermanos Musulmanes, se autoproclamaba
en rueda de prensa
vencedor de los comicios presidenciales
celebrados en Egipto los
días 16 y 17 de junio.

Lo anunciaba en virtud de los escrutinios
de su propio partido y sin
que los resultados se hubiesen hecho
oficiales. Según estos vencía
con el 52,5% de los votos frente al
47% del ultimo primer ministro de
Mubarak, el mariscal del aire
Ahmed Shafiq. Los partidarios de
éste, sin embargo, se mostraban
“sorprendidos” ante los resultados
anunciados por los islamistas, los
cuales rechazaban asegurando que
su candidato vencía con el 52,4% de
los apoyos. Pese a ello, todos los indicadores
apuntan que las urnas del
régimen militar coronaban finalmente
al candidato islamista
como
nuevo presidente, tras una dura
campaña electoral llena de duras
acusaciones cruzadas y nula propuesta
política. El nuevo presidente
llega con una popularidad bajo mínimos
y con una victoria sustentada
en el voto del odio y el argumento
del “demonio menos malo”.

Baja participación

A la espera de que los resultados se
hicieran oficiales, afloraba una
enorme duda sobre los indicadores
de participación. Pese a que el colegio
de abogados anunció una participación
cercana al 15% en la primera
jornada y después de que todo
el mundo destacara una bajísima
afluencia a los colegios, las cifras
hablaban de una participación
superior a la primera ronda y cercana
al 50%. Incluso el secretario general
de la comisión electoral,
Hatem Bagato, a dos horas del cierre
de los colegios, había tenido que
reconocer una baja afluencia en
diversas provincias, que vinculaba
al “fuerte calor”, y anunciaba
una nueva extensión de los horarios
de votación. Era la segunda
prolongación en menos de 24 horas.
Algo que mostraba el miedo a
un fracaso histórico ante las
llamadas al boicot por parte de
grupos revolucionarios.

Pero el nuevo presidente llega con
un nuevo escenario bajo el brazo. El
cierre de los colegios coincidía con el
anuncio de nuevas disposiciones
constitucionales redactadas por el
Consejo Superior de las Fuerzas
Armadas. Según éstas, el presidente
pierde poderes en favor de la Junta
Militar, que sigue blindando tanto el
control del ejército como el dictado
de la transición. Estas son las consecuencias
derivadas de lo quemuchos
analistas han considerado un “golpe
de Estado por la ley”. A dos días de
que los comicios presidenciales empezaran,
el Tribunal Constitucional
ordenaba la disolución del Parlamento
y garantizaba la controvertida
participación en las votaciones
del candidato continuista Ahmed
Shafiq. De esta forma, el poder legislativo,
hasta entonces en manos
de los Hermanos Musulmanes, volvía
a la Junta Militar
. La disolución
del Parlamento dejaba a los
Hermanos Musulmanes sin el hasta
entonces único bastión.

Los amigos del dictador

El anuncio salía de boca de Farouq
Sultan, el hombre que en el año 2009
llegó a la presidencia del Tribunal
Constitucional por deseo expreso del
dictador Mubarak. Su nombramiento
fue visto como un intento de allanar
el camino a la polémica sucesión
hereditaria del poder en favor de su
hijo Gamaal. Sultan allanaba ahora
el camino de un golpe de Estado jurídico
y garantizaba, además, la presencia
en las urnas del régimen supuestamente
caído. Lo hacía decretando
la inconstitucionalidad de la
ley de aislamiento político decretada
por el disuelto Parlamento y legalizando
la candidatura de Ahmed
Shafiq, con más de 24 casos de corrupción
pendientes de investigación
en la Fiscalía y cuyo último día en el
gabinete coincidió con lamasiva destrucción
de documentos confidenciales
de los departamentos de seguridad
del Estado.

El nuevo escenario
imposibilita que los militares traspasen
el poder antes de la fecha prometida.
Cuando el 11 de febrero asumieron
el poder, anunciaron un traspaso
en seis meses. 15 meses después de
la marcha de Mubarak no hay posibilidad
de que éste sea traspasado
por completo antes del 30 de junio,
como rezaban las últimas promesas.

El control total del legislativo

La nueva disposición constitucional
asegura un control total del legislativo
y un poder amplio sobre el ejecutivo,
así como el poder de formar la
nueva comisión que redactará la
Constitución. Ésta deberá ser aprobada
en referéndum y sobre su base
se convocarán nuevas elecciones
parlamentarias. Un escenario que
puede prolongar el control militar de
la transición unmínimo de cinco meses más
en el mejor de los casos. Pese
a criticarla a nivel individual, los
Hermanos Musulmanes anunciaron
oficialmente que acataban la sentencia
y se negaban a retirar a su candidato,
como pedían algunos grupos,
algo que forzaría un plebiscito presidencial
contra Ahmed Shafiq.

El histórico rebelde Hafez Salama
expresaba lo quemuchos creen, que
detrás de ese silencio se esconde un
posible pacto con los militares.
Aunque no se sabe si existe acuerdo,
el escenario no hacemás que revelar
un juego a dos bandas entre militares
y Hermanos Musulmanes. La sentencia
del tribunal parece política e intenta
frenar el intento de la hermandad
de acaparar poderes, algo que la
Junta Militar parece claro que no va
a permitir.

La Hermandad, siempre
alejada del pálpito popular y deseosa
de agarrar el poder, ha roto
numerosas promesas políticas. Prometió
no ocupar más del 30% de las
sillas del Parlamento y se encuentra
con mayoría absoluta; afirmó no acaparar
la redacción constitucional y
dos comisiones se fueron al garete;
además, prometió no solicitar la presidencia
y acabó presentando dos
candidatos. Sus presiones para formar Gobierno
no han hecho más que
añadir tensión ante unos militares
que parecen haber dicho basta y han
optado por un cambio de cromos
.
Pero esta ecuación evita contar con
la base popular de jóvenes revolucionarios,
que reclaman un nuevo escenario
sin los mismos protagonistas
de las últimas décadas. Egipto, mientras
tanto, sigue dirimiéndose entre
militares y barbudos.

Tags relacionados: Ahmed Shafiq Número 177
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Votaciones el fin de semana del 16 y 17 de junio en Egipto. Foto: Nehal ElSherif
Votaciones el fin de semana del 16 y 17 de junio en Egipto. Foto: Nehal ElSherif
separador

Tienda El Salto