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Botín y el Banco Santander: “el cielo es el límite”

Además de ser el mayor conglomerado financiero del país, el Grupo Santander es también el que más procesos judiciales tiene aquí y en América Latina.

07/06/06 · 19:50
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SERGIO FRUTOS

“El cielo es el límite”. Con esta frase
presentaba Emilio Botín los hipermillonarios
beneficios registrados
durante 2005 por el Santander
Central Hispano (SCH): los 6.220
millones de euros declarados representaban
un 72,5% más que en
2004 y sobrepasaban así por primera
vez la barrera del billón de
pesetas. La cantidad supone casi
la mitad de los 13.240 millones de
beneficios acumulados por la gran
banca ese mismo año.
Emilio Botín Ríos dirige la entidad
desde noviembre de 1986. En
estos 20 años, el Santander absorbió
a tres de los seis bancos que
eran mayores que él: Banesto, Central
e Hispano. Se ha convertido en
la primera entidad financiera española,
a la que se debe sumar el Grupo
Totta en Portugal, el Santander
Consumer Finance, el Abbey británico
o la Banca on-line Patagon.
Pero es América Latina, donde
controla 16 entidades financieras
(72.000 empleados y más de 4.600
oficinas), el lugar de sus más altas
ambiciones. En el resto del mundo,
se ha implantado en 42 países y no
cesa de crecer, forma parte de los 10
bancos más importantes del planeta.

Todo este poder financiero le permite
el control o la participación en
multinacionales como Cepsa, Dragados,
Vitalicio, Aceprosa, Aguas de
Valencia, Telefónica, Vodafone, Endesa,
Unión Fenosa, Vallehermoso y
Antena 3 entre otras, así como disponer
del mayor portal universitario en
lengua española, Universia, con el
cual ha abierto una importante línea
de negocios con las universidades.

El Grupo Santander se ha caracterizado
por poner en marcha una lógica
muy agresiva para la captación
de recursos, llegando incluso a traspasar
la ambigua frontera de la legalidad.
En septiembre de 1989 puso
en marcha una estrategia de altísimo
riesgo que permitió acumular recursos
para su posterior crecimiento,
una estrategia que descansó en dos
pilares fundamentales: las ‘supercuentas’
y las ‘cesiones de crédito’.

Los resultados de las ‘supercuentas’
fueron fulminantes: en pocos meses
el banco duplicó el número de clientes
y aumentó considerablemente los
recursos. Los 5.000 millones de pesetas
invertidos en tender las sugestivas
redes publicitarias hicieron su
efecto y en poco más de un año la entidad
dobló su cuota de mercado.
El invento de las ‘cesiones de crédito’
se extendió a más de 47.000
operaciones, con las que se captaron
435.000 millones de pesetas, gran
parte de ellas dinero negro. Ambas
operaciones fueron el punto de partida
para la creación del nuevo modelo
bancario implantado por Botín. El
modelo que ha encumbrado al
Grupo Santander a las ‘alturas’.

El 20 de marzo de 2004, el diario
Cinco Días anunciaba que Botín
ofrecía el apoyo del primer banco español
al futuro Ejecutivo socialista.
“El Gobierno de España siempre
contará con el apoyo y la colaboración
del Grupo Santander para
afrontar los retos del futuro”. El espaldarazo
se completaba con la declaración
de confianza de que
Zapatero sería “un gran presidente
del Gobierno”. Dos años y medio
después de la victoria de ZP, los acercamientos
del banquero al Gobierno
socialista no han dejado indiferente
a su antiguo aliado, el PP. En la oposición
existe un considerable enfado
ante las intervenciones públicas del
presidente del SCH ‘aplaudiendo’ la
labor del Ejecutivo.

A pesar de que el PP considera que
Botín les debe el haber colocado al
juez Bermúdez (ver recuadro) al
frente de su dos procesos judiciales,
el presidente del SCH siempre ha tenido
entre sus altos ejecutivos a gente
cercana al PSOE, caso de Francisco
Luzón, ex presidente de
Argentaria y en la actualidad responsable
del SCH para América Latina.
Según indicaba El Semanal Digital
en julio del año pasado, Zapatero
atiende los consejos en política económica
que le da el mismísimo presidente
del Grupo Santander.

La impunidad del poder

En paralelo al crecimiento bancario,
Botín se ha visto implicado en
varios procesos judiciales de los que
ha salido siempre bien parado. En
abril de 2004, se le abrió juicio oral
por el llamado ‘caso de las jubilaciones
millonarias’. Según el auto,
Botín, como presidente del Santander,
el ex copresidente José
María Amusátegui y el ex consejero delegado, Ángel Corcóstegui (estos
últimos procedentes del
Central-Hispano), fueron acusados
de apropiación indebida y de
administración desleal, debido al
cobro por parte de los ex directivos
de sendas indemnizaciones de
43,7 y 108 millones de euros al dejar
la entidad. Las operaciones
fueron pactadas sigilosamente
de forma paralela a la fusión del
Central-Hispano con el Santander
y negociadas directamente
entre Botín y los afectados.
Según el auto, Botín actuó en la
firma de estos acuerdos “como
pseudopropietario o como si en
realidad fuese el dueño del dinero”,
con el consiguiente “menoscabo
del derecho de propiedad
del banco y sus accionistas”.

Según la revista Tiempo de
abril de 2004, el banquero acudió
al Palacio de la Zarzuela para
invocar ayuda Real ante el trance
judicial. Automáticamente tanto
el Ministerio Fiscal, la Asociación
Española de Banca, la Comisión
Nacional del Mercado de Valores
y el Banco de España mostraron
su disconformidad con que se celebrara
el juicio.

Otra causa archivada

Anteriormente, en junio de 2002,
Botín y otros responsables del banco
fueron imputados por el caso de
las ‘cesiones de crédito’, productos
opacos fiscalmente que la entidad
comercializó. En este caso, la
Fiscalía también pidió el archivo de
la causa. Por Ley, el presidente del
SCH hubiera tenido que cesar en
su cargo desde el mismo momento
en que fue imputado en 138 delitos
contra la hacienda pública, tal y como
está regulado por el Real
Decreto 1245/1995. Este decreto establece
que debe ser el Banco de
España el que destituya al presidente
díscolo que no hubiera formalizado
su dimisión en los 30 días siguientes
a la imputación.

Nada de esto aconteció. Según
el juez Moreiras, “este fraude a
gran escala habría supuesto un
menoscabo de 601 millones de euros
de las arcas del Tesoro Público”.
El magistrado abandonó el
caso al ser trasladado de puesto.
Otro de los mecanismos del
Santander para ocultar dinero negro
a Hacienda lo protagonizó la
Operación Jericó. En este caso, lo
que se hacía era transformar las
inversiones que habían efectuado
los clientes en pagarés del Tesoro,
en activos financieros con retención
de origen, los llamados
Afro. Así, el Santander pudo dar
intereses que alcanzaban entre el
6% y el 8%, y el depósito era
inexistente para Hacienda. La
Operación Jericó se llevó a cabo
paralelamente a las cesiones de
crédito, como declaró el ex directivo
del Banco Santander Aurelio
López ante los juzgados.

Precisamente Botín y su ‘número
dos’, Alfredo Sáez, fueron investigados
por la justicia, por supuesta
apropiación indebida de
seis millones de euros y otros
cuatro delitos: administración
desleal, falsedad en documento
mercantil, negativa a socio del
derecho de información y en último
lugar, cohecho. Todo ello relacionado
con la compra en 1999 del
45,3% de las acciones de Aguas de
Fuensanta por parte de Banesto
(ver recuadro de Rato) ya integrado
en el SCH, en pleno proceso de
desinversiones industriales.


Comisiones con De la Rosa

Emilio Botín compareció
como
testigo en el
juicio oral que
se siguió en la
Audiencia
Nacional contra
el financiero Javier
de la Rosa. La acusación
particular implicaba al
presidente del Santander en
el cobro de una doble comisión
correspondiente a avales
y préstamos al Grupo
Torras. A cambio, el Banco
Santander pagó 200 millones
de pesetas a Javier de
la Rosa en concepto
de honorarios por
su asesoramiento
en la compra de
Ebro Agrícola.
Javier de la Rosa,
que fue vicepresidente
ejecutivo del
Grupo Torras, capitaneó
las operaciones bursátiles
más exitosas: el propio
Grupo Torras, Ercros o Ebro
Agrícola. Ingresó en prisión
en 1994, acusado de apropiación
indebida de 13.000
millones de pesetas al
grupo kuwaití KIO.

Dinero de dictadores

El 14 de julio de
2004 un comité
de investigación
del Senado de
los EE UU realizó
un informe sobre
la entidad Riggs
Bank. En él se afirma
que este banco contribuyó
al blanqueo de dinero ilegal
de los dictadores Pinochet
y el guineano Obiang
Nguema. En el informe se
desvela que el camino seguido
por el dinero sucio de
Obiang Nguema condujo a
una cuenta abierta en una
sucursal de Madrid.
Figuran una relación
de transferencias
efectuadas
desde el
Riggs (en Guinea)
a partir del 7 de
junio de 2000 y hasta
el 11 de diciembre de
2003, por un importe total de
casi 26,5 millones de dólares
a una cuenta de Kalunga
S.A., abierta en el SCH, en
Madrid. La oficina del SCH en
Nueva York, alegando razones
de secreto bancario, rehusó
colaborar en la investigación.

Cuentas oscuras en Brasil

El SCH pagó 7,1
billones de reales
brasileños por la
adquisición de
Banespa (el
antiguo banco
público del Estado
de São Paulo,
en Brasil), más de
tres veces los 2,1 millones
que ofertó Unibanco, su más
directo competidor en la
compra de esta entidad. Ni
por asomo el Banespa valía
el dinero que el SCH pagó
por él, lo que hizo indicar a
Josep Manuel Novoa, periodista
y accionista del
SCH, que “una cantidad
importante
se desvía hacia
los bolsillos de
Botín y los suyos”.
Según Alfredo
Sáez, consejero
delegado del SCH, el
recorte de gastos y plantilla
es uno de los principales
objetivos de la entidad. En
el año 2001 el banco dejó
sin trabajo a más de 15.000
personas en todo el mundo,
de los cuales 8.500 procedían
del Banespa.

Paraísos fiscales

Carlos Jiménez
Villarejo, ex fiscal
anticorrupción,
declaró
en 2001 que
los paraísos fiscales
son un
extraordinario negocio
para la banca española,
a la que acusó de reducir
‘artificialmente’ su
tributación y gestionar allí el
patrimonio opaco de sus
mejores clientes. El verano
de 2003 un accionista del
SCH presentó una demanda
de juicio ordinario de impugnación
de los acuerdos
de la junta de
accionistas del 21
de junio de 2003.
De ésta se puede
extraer que “35 de
las aproximadamente
600 sociedades del
grupo consolidado están
domiciliadas en estos tres
países: Bahamas, Islas Caimán
e Islas Vírgenes británicas”.
Estas 35 empresas contabilizan
6.683 millones de
euros en capital y reservas y
876 millones de euros en
beneficios en 2002.

Desfalco en Argentina

En la crisis de
diciembre de
2001, en Argentina
se evadieron
130.000
millones de dólares,
de ellos
65.000 millones de
cuentas bancarias de los
argentinos. La repatriación de
ahorros de los argentinos se
inició el 4 de diciembre de
2001, a través de portes de
más de 300 furgones de caudales.
En el balance contable
del SCH a 31 de diciembre,
se recogía la friolera de
2.201 millones de
euros depositados
por la entidad en
el Banco de España.
La rapiña fue
tal, que el juez
argentino Mariano
Bergés remitió un oficio
a la Policía Federal
advirtiendo que ni Ana Patricia
Botín, presidenta de la
Banca Río (98,84% propiedad
del Santander), ni 19
imputados más podían
abandonar Argentina. El
asunto se diluyó por ‘error’
y nadie fue encausado.

¿Quién cobra la hipoteca?

El SCH gestiona
fondos por valor
de 961.953
millones de
euros, cifra
superior al conjunto
del PIB
español (956.300
millones). Sus ingentes
beneficios se traducen en
un aplastante control sobre la
economía española. El SCH
acumula un inversión crediticia
de 443.439 millones de
euros, casi la mitad del PIB
español. Las familias españolas
deben a los bancos unos
704.000 millones de
euros (73,6% del
PIB), y la mitad se
encuentra en
manos de Botín.
Las ganancias del
mercado crediticio
para el SCH se han
cuantificado en 2005
en 10.520 millones, mientras
el endeudamiento familiar se
sitúa en el 110% de la renta
bruta disponible, anulando su
capacidad de ahorro. En
2005 las deudas financieras
de la familias equivalen al
46% de sus activos.

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