Análisis // La situación de las vías pecuarias en el estado Español
Bajo el peso del urbanismo desaforado

Las vías pecuarias constituyen el sistema de caminos de dominio público que usan desde tiempos inmemoriales los ganaderos trashumantes para trasladar sus rebaños. En los mejores momentos el sistema alcanzó 125.000 kilómetros y por ellas se movían en torno a cuatro millones de cabezas de ganado. Se desarrollaron sobre todo al final de la Edad Media y en la actualidad viven un difícil equilibrio entre las presiones de la ‘modernidad’ y el fomento de su conservación.

Texto de Hilario Villalvilla Asenjo, de Ecologistas en Acción

25/01/06 · 20:08
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Elena Gusano
En la memoria. En los siglos XVI y XVII, el sistema público de vías pecuarias alcanzó 125.000 kilómetros; hoy sólo conservamos 85.000 kilómetros.

Para entender la situación actual del sistema público de vías pecuarias hay que definir un antes y un después, a partir de la aprobación de la Ley 3/95, de 23 de marzo, de vías pecuarias. Hasta la aparición de dicha norma la situación del sistema era caótica, de hecho hoy día sólo conservamos 85.000 kilómetros de vías pecuarias, que se encuentran sometidas a importantes presiones procedentes del urbanismo desaforado, la implantación en ellas de infraestructuras básicas del territorio (gasoductos, líneas de transmisión eléctrica, etc.), y la existencia de múltiples ladrones de lo público.

Tímidos avances

Desde la promulgación de dicha ley se han conseguido avances normativos: aprobación de normas autonómicas de vías pecuarias (Castilla-La Mancha, La Rioja, Madrid, Andalucía, Navarra y Extremadura); aprobación de la Ley Orgánica 10/95, de 23 de noviembre del Código Penal, que introduce en el artículo 319 la figura del delito ecológico en el supuesto de daños producidos a los bienes de dominio público, incluidas las vías pecuarias.
Al mismo tiempo, y por el interés ecológico y cultural que presentan las vías pecuarias, se ha posibilitado que algunas CC AA elaboren leyes que protegen y potencian estos usos: el País Valenciano abrió la posibilidad de declarar vías pecuarias de interés natural; Extremadura regula el que determinadas vías pecuarias puedan ser declaradas espacio natural protegido (corredores ecoculturales o ecoitinerarios); Castilla-La Mancha posibilita declarar algunas vías pecuarias como paisajes protegidos; el Real Decreto que desarrolla la Directiva Hábitats fomenta las vías pecuarias como estructuras de conexión ecológica; la Comunidad de Madrid protege los caminos históricos con más de cien años de antigüedad; Castilla y León crea la figura de Vías Históricas, susceptibles de ser declaradas Bien de Interés Cultural; la norma reguladora del turismo rural y activo de Andalucía considera a las vías pecuarias como recurso turístico.

Si bien las normas han mejorado, falta voluntad política para aplicarlas, ya que las CC AA siguen sin plantar cara a los ladrones de vías pecuarias, que todavía campean a sus anchas. Además, faltan esfuerzos institucionales para desarrollar el marco normativo: desarrollo reglamentario de la Ley 3/95, de 23 de marzo (Estado español); desarrollo de normas autonómicas (Aragón, Castilla y León, Catalunya, Murcia, País Valenciano y País Vasco); y, en el caso de las CC AA que poseen leyes (Madrid, Castilla-La Mancha y Navarra), sus desarrollos reglamentarios.

En estos diez últimos años las actuaciones en materia de recuperación y puesta en uso de las vías pecuarias se han multiplicado gracias a la presión de los grupos ecologistas. Las posibilidades que ofrecen las nuevas normas, la búsqueda de alternativas económicas al medio rural, la necesidad de ofertar espacios de ocio, así como la posibilidad de acceder a financiación de la Unión Europea. Sin embrago, las CC AA están autorizando ocupaciones en las vías pecuarias que, si bien no las eliminan físicamente, provocan importantes alteraciones de sus características y no aplican con rigor la medida agroambiental relativa al “pastoreo enfocado a proteger la fauna y la flora”, que implica un apoyo decidido a la trashumancia. Mientras, los ayuntamientos no tratan adecuadamente a las vías pecuarias en sus instrumentos de planeamiento.

Por lo que respecta al Estado español, aunque el Ministerio de Medio Ambiente se encuentra en un proceso de recuperación de unos 3.000 kilómetros de vías pecuarias, habiéndose firmado convenios para su recuperación entre el Estado y las CC AA de Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Navarra, País Valenciano y Murcia, el proceso se desarrolla con inusitada lentitud.
Por último, y por lo que respecta a los grupos de defensa de las vías pecuarias y de la ganadería extensiva, destacan las marchas reivindicativas en su defensa (Plataforma “A Desalambrar” -Córdoba-), denuncias de ocupaciones ilegales, juicios, participación en los procesos de información pública de deslindes, concesión de ocupaciones y normas relativas a los caminos pastoriles, elaboración de publicaciones divulgativas (Ecologistas en Acción de Tendudía -Badajoz-, Najerilla -La Rioja- y Madrid), seminarios y charlas, participación en proyectos de recuperación y puesta en uso de las vías pecuarias (Proyectos Entrebahías y La Arriera -Ecologistas en Acción de Cádiz y Almería-, creación de los GR Senda Real y Senda de las Merinas -Ecologistas en Acción de Madrid-, programas de uso senderista de las vías pecuarias -Ecologistas en Acción de Salamanca y Valle de Alcudia-).

En definitiva, aunque entre tod@s hemos conseguido poner un poco de freno al proceso de estas vías, no nos podemos dormir en los laureles y debemos seguir presionando para que se incremente el esfuerzo del Estado y de las CC AA en materia de gestión, conservación y fomento de unos caminos tradicionales de carácter público con un gran futuro por delante.

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