MOVIMIENTO ANTINUCLEAR // VECINOS, ALCALDES Y ECOLOGISTAS SE ORGANIZAN PARA PARAR EL SILO NUCLEAR
El ATC, “un cementerio de muerte”

El domingo 12 de febrero cerca de 3.000 personas se manifestaron en Villar de Cañas contra la construcción del cementerio nuclear que se pretende instalar en este pueblo de Cuenca.

, Villar de Cañas (Cuenca)
16/02/12 · 8:00
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De muy mala gana. Así recibió José María Saiz, alcalde del PP en Villarde Cañas (Cuenca) a las casi 3.000 personas que se manifestaron el domingo 12 de febrero en la plaza del pueblo contra el Almacén Temporal Centralizado (ATC) que albergará más de 6.700 toneladas de residuos radiactivos de alta actividad en este municipio donde residen 200 vecinos.

Esa mañana gélida, Villar de 
Cañas estaba tomada por la guardia 
civil. Todas las calles, salvo una, estaban 
cortadas y los agentes obligaron 
a los manifestantes a rodear el municipio 
para acceder a la concentración.

Como una fortaleza, casas y bares 
permanecían cerrados. La plaza 
había sido empapelada con carteles 
de Sí al ATC y sábanas con frases de
rechazo a José Barreda, expresidente 
de Castilla La-Mancha que había 
anunciado su presencia, aunque también se 
encontraban allí Cayo Lara, coordinador 
de IU, y Juan López Uralde, 
de Equo.

Los mensajes del alcalde

El Ayuntamiento, rodeado 
de agentes, parecía un tenderete del 
que colgaban dos grandes telas con 
leyendas en las que se podía leer, 
entre otras cosas, que “el ATC no es 
peligroso, el peligro es la ignorancia 
y los ecologistas...”. Mensajes para 
‘ahuyentar a los forasteros’, declarados 
por el alcalde en un comunicado 
“personas non gratas
.

Esos non gratos llegaron en 24 autobuses 
y numerosos vehículos desde 
todos los pueblos de la comarca: 
La Hinojosa, Villares del Saz, Tarancón, Villamayor de Santiago, 
Pedernoso, Santa María, Cañizares, Tresjuncos, Motilla del Palancar, Mota del Cuervo, 
Belmonte, Alconchel de la Estrella, Castillo de Garcimuñoz, 
El Provencio, Pedroñeras, San 
Clemente, etc.

Sus alcaldes y vecinos 
denunciaron que no habían sido consultados: 
“No hay consenso social, 
nadie nos ha preguntado. Han decidido 
arruinar nuestros pueblos, nuestras 
vidas, nuestra salud”
, declaró a 
este periódico María, vecina de 
Cañizares. Los efectos del silo nuclear 
caerán sobre toda la Manchuela 
conquense, en la que se ha apostado 
por la energía eólica y solar y que vive 
del vino, los cereales y el ajo morado. 

También del ganado y del turismo 
rural, con explotaciones ecológicas y varios sellos de calidad.

“No a la energía nuclear”

Miembros de las Plataformas Anticementerio 
de Palencia, Extremadura, 
Valencia, Guadalajara y Segovia, y activistas de 
Ecologistas en Acción, Greenpeace y 
ATTAC también estuvieron presentes 
en Villar de Cañas y manifestaron 
su apoyo a la Plataforma contra el cementerio 
de Cuenca y contra las nucleares.

Alberto, de Garoña, viajó esa mañana 
desde Burgos hasta Villar de Cañas: “Tenemos muchas cosas 
en común con ustedes, los castellanos de Cuenca. 
He visto el mismo 
cielo, los mismos cultivos, las mismas gentes... Quieren 
convertir nuestros pueblos en un 
erial”, dijo a los concentrados.

El alcalde de Villar de Cañas, 
que propuso su candidatura en un 
pleno de urgencia, sin participación 
de vecinos (aconsejado por la Empresa 
Nacional de Residuos Radiactivos, Enresa), 
fue orientado por Carmen 
Barco, secretaria del Ayuntamiento 
que lleva 21 años en el puesto. 
Barco confesó a DIAGONAL en 
2010 que su “amigo Manuel 
Toharia” les aconsejó instalar el 
cementerio nuclear en el pueblo porque es “una bicoca”.

Sin consultar con vecinos y municipios

“Un cementerio de muerte, eso es lo 
que quieren instalarnos aquí”,
dice 
Frutos, un agricultor jubilado del municipio 
vecino de Mota del Cuervo. 
Con un pañuelo de labrador 
en la cabeza y una gorra para protegerse 
del frío, recalca: “No hay derecho”.

Un joven que ha recorrido 65 
km con su carro y su mula desde la 
Laguna de Manjavacas, reserva que 
acoge grullas, flamencos y otras aves, 
se pregunta: “¿Quién nos ha pedido 
opinión a nosotros? Queremos vivir 
en el pueblo”. Él ha recorrido varios pueblos recogiendo firmas contra el cementerio y hablando con los agricultores que asegura 
se oponen.

"El mundo que nos dejan"

Esa mañana, por el escenario de la 
plaza de Villar de Cañas pasaron más 
de medio centenar de personas que 
micrófono en mano expusieron su 
oposición al ATC.

Lucía, de 16 años, 
tomó también la palabra: “Quiero hablar 
en nombre de la generación futura. 
Nosotros los chicos y chicas de 
los institutos, los niños y niñas de los 
colegios, los pequeños de las guarderías, 
los bebés que están naciendo. 
Nosotros no podemos votar, no podemos 
opinar, lo único que podemos 
hacer es esperar y aguantar el mundo 
que nos dejen, y a mí no me gusta el 
mundo que nos están dejando. Pido 
al alcalde de Villar de Cañas que mire 
a los niños de este pueblo a los ojos

les diga por qué tendrán que aprender s evacuarse 
en el colegio, por qué 
tendrán que vivir con ese miedo... Por 
qué ha hipotecado mi futuro”.

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