"ANÁLISIS // EL COMPORTAMIENTO DE LOS ESTADOS ÁRABES ""MODERADOS"""
Un apoyo tácito a Israel

La postura de países como Egipto, Jordania o Arabia Saudí en la crisis de Gaza ha coincidido con la de EE UU: buscar el debilitamiento de Hamás frente a la ANP.

05/02/09 · 0:00
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La agresión militar del régimen
de Tel Aviv contra Gaza
ha desvelado, como
efecto colateral, la guerra
larvada entre los Estados árabes sobre
la opción de la lucha armada y
la figura de Hamás. Era notorio que
saudíes, egipcios y jordanos apoyaban
al presidente de la Autoridad
Nacional Palestina (ANP), Mahmud
Abbás, y responsabilizaban a
Hamás del asedio israelí a la franja;
y también que sus posturas se habían
aproximado mucho a las tesis
de Washington en la región. Pero
pocos aventuraban que la irritación
de los “Estados árabes moderados”
con los islamistas palestinos devendría
en un apoyo tácito o implícito a
la brutal ofensiva israelí. Con más
ardor incluso que los medios occidentales,
la prensa y la televisión
egipcias y especialmente saudíes
(de gran proyección internacional),
junto con sus representantes políticos,
acusaron a Hamás de haber
provocado los “acontecimientos” y
de acarrear esta “desgracia” al pueblo
palestino. Sólo Al Jazeera y los
medios alternativos de internet desmontaron
la falacia: la guerra no
estaba siendo limpia y buscaba algo
más que derribar a Hamás.

La resistencia palestina sospecha
que El Cairo y Riyad participaron
en los preparativos de la agresión y
el cerco a Gaza, continuado desde
hace meses. Y que llevan tiempo
tratando de aislar diplomáticamente
a los islamistas y coordinar con
el régimen de Tel Aviv el regreso de
la ANP a Gaza. Todo con el pretexto
de salvar la iniciativa árabe de
paz y evitar el medro político de
Irán, valedora de movimientos “radicales”
como Hamás o Hezbolá.

La apuesta, dictada por Washington,
era clara: dar cobertura mediática
y diplomática a los bombardeos
israelíes para acabar con Hamás
y rehabilitar a la ANP, y evitar
una postura árabe conjunta de rechazo.
Luego, a reanudar las conversaciones
de paz y a centrarnos
en el acoso y derribo de Irán.

Fallaron los cálculos

Pero los cálculos fallaron: la resistencia,
para sorpresa de todos, contuvo
a las hordas israelíes y mantuvo
sus reivindicaciones; el pueblo
de Gaza no se rebeló contra Hamás,
y Estados como Siria y Qatar se proclamaron
defensores de la resistencia
en una reducida cumbre árabe
de tono inusualmente duro contra
Tel Aviv (Doha, 16/1/09). Mientras,
igual que con Hezbolá en 2006, la
calle árabe aclamaba a la resistencia
y los Estados europeos, resignados,
balbuceaban: “Quizá” deba hablarse
con Hamás. Los saudíes se
vieron obligados en la cumbre económica
de Kuwait a condenar el
ataque israelí y los egipcios rebajaron
sus reproches a las facciones
palestinas. Pero intentan ganar la
guerra para Israel por otros medios,
manteniendo el cerco y forzando
un gobierno de unidad nacional con
predominio de la ANP. Una reedición
de lo ocurrido en Líbano tras
el triunfo de la resistencia libanesa.

Después de la última salvajada
israelí y su riada de muertos, heridos
y desolación, muchos árabes
han podido reparar en las intenciones
verdaderas de sus líderes.
Obligados por sus vínculos vitales
con Washington, su única fuente
de poder, los “árabes moderados”
han perdido la capacidad de proponer
nada; ejecutan dictados externos,
a despecho de sus intereses nacionales.
Sus diplomacias, para disgusto
estadounidense, no pueden
siquiera imponer condiciones a las
organizaciones díscolas: todos conocen
su incapacidad para tomar y
garantizar decisiones propias. Por
desgracia, con respecto a su inhabilidad
histórica para paliar la tragedia
palestina, la connivencia descarada
con la estrategia israelí-estadounidense
en Palestina es más dañina
que su pretendida solidaridad
de antaño. Pero sólo un poco más.

Tags relacionados: Gaza Tel Aviv Lucha armada
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