ANÁLISIS: POR ENCIMA DEL RECORTE PRESUPUESTARIO, EL GOBIERNO APUESTA POR UN MODELO ANACRÓNICO
Amnistía fiscal: había otras opciones

La Amnistía Fiscal es el
penúltimo episodio de un
rosario de medidas que
no apuntan a establecer
responsabilidades sino a
poner parches a la crisis.

12/04/12 · 11:32
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Ilustración: JOAN NEGRESCOLOR

Los actuales Presupuestos
Generales (PGE) del Estado
para el 2012 hundirán
el crecimiento y aumentará
el numero de desempleados para
este año. Los PGE 2013 harán lo
mismo y así sucesivamente hasta
que se alcance el bendito equilibrio
presupuestario, y, de esta forma,
un primero de enero de algún año
nos levantaremos y los bancos volverán
a dar crédito, las empresas
invertirán, se generará empleo y todo
se habrá acabado
. Dejando a un
lado esta cadena de consecuencias
económicas que nos han forzado a
aprender, parémonos en la competitividad
y no digo productividad.

Nos guste más o menos, estamos
organizados en un sistema capitalista
de mercado y crecimiento, cuya
ley básica para sobrevivir en
unos mercados globales es la competitividad,
cierto que tiende a ser
más sucia que limpia. Pero si nos
fijamos en aspectos fundamentales
que toma el World Economic
Forum para medirla y los emparejamos
con los Presupuestos
Generales del Estado, por ejemplo:
Infraestructuras (-22% en 2012 y

 31% en 2011), educación (-21%),
innovación (-25%), lo preocupante
no sólo es la proyección de crecimiento
para el futuro, sino la desventaja
competitiva que se está y
se irá adquiriendo, así como el tipo
de especialización en la que se
está intensificando el país. El crecimiento
podrá venir en el futuro,
pero la forma de cómo y en qué
contiene otras opciones.

Sobre la amnistía fiscal

El Ministerio de Hacienda, que acoge
a la Agencia Estatal de
Administración Tributaria e incluye
la lucha contra el fraude, ha sido
otra partida que ha sufrido una reducción
de recursos en casi un 30%.
Y además aparece una amnistía fiscal
que facilitará regularizar la situación
de los defraudadores, –que
en un 72% responde a grandes fortunas
y corporaciones
–, sin exigir
intereses ni recargos, simplemente
se pagará una “multa” de un 10% de
lo regularizado y un 8% para los capitales
que retornen de paraísos fiscales,
cifra muy inferior a lo que se
debiera gravar, un 52% en IRPF
.

Los
colectivos de técnicos del Ministerio
de Hacienda ya han puesto el grito
en el cielo, denunciando su inconstitucionalidad
por desigualdad
tributaria, ya que constituye un
“agravio comparativo” con todos los
contribuyentes e incentiva el fraude.

Todo ello, según el Gobierno,
para obtener una recaudación de
2.500 millones de euros, que sin ir
muy lejos y sin necesidad de este
perdón, la AgenciaTributaria recaudó
por regularizaciones voluntarias
en 2011, cerca de mil millones y en
2010, 1.544 millones. Pero ésta no
ha sido la primera sino la cuarta amnistía
fiscal de la democracia que
hace obtener ingresos aflorando dinero
de actividades sumergidas, e
incluso podridas. Era un opción, sin
entrar en su contenido ético, como
era otra opción no disminuir los recursos
para Agencia Tributaria aumentando
la disposición en inspectores
de hacienda, puesto que en
España hay alrededor de un inspector
por cada 1.600 habitantes mientras
en Alemania se ronda un técnico
por cada 700 habitantes.

Otra de las medidas estrella ha
sido la reforma laboral, con el ojo
puesto en un mercado de trabajo
más flexible, que dote de mayor
competitividad a la economía española.
Este objetivo contrasta
con la realidad, a sabiendas de
que en los años de elevado crecimiento
anteriores a la crisis,
España fue el país donde se creó
más empleo de entre todos los países
que conforman la OCDE, al
igual que ha sido otro campeón
nacional al ser el país que más empleo
ha destruido y sigue haciéndolo
en la actualidad. Por tanto,
para definir flexibilidad del mercado
laboral había otras opciones.

La reforma para el saneamiento
del sistema financiero, cuyo
objetivo pretende sanear los balances
bancarios, lograr la reducción
de los precios de la vivienda
y activar la recuperación del crédito,
también pretende forzar las
fusiones bancarias, que reduce la
cuantía de entidades que participan
en el mercado, concentra el
poder del sector financiero y reduce
la competencia y las opciones
de los consumidores. Pero para
aclarar a qué se debe el saneamiento
del sistema bancario, hay
que detenerse en la morosidad
que “sufre” el sector.

De los impagos
que están ayudando a complicar
el crédito bancario, por la desconfianza
que genera, los impagos
de hipotecas al cierre del año
representaban solamente el 3% de
la morosidad total de las entidades
bancarias, siendo en mayoría
constructores y “promotores” de
la especulación. Para sanear el
sistema bancario había otras opciones,
y se pueden nombrar claramente
con nombres y apellidos.

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Ilustración: JOAN NEGRESCOLOR
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