PANORAMA / LA PRENSA LATINOAMERICANA TEME QUE EL ESCÁNDALO DE AIR MADRID SE REPITA
Los altos vuelos de los Fernández Espina

La familia asturiana que controló el 20% de Air Madrid ha sido investigada por presuntas relaciones con los narcos Jorge Luis Ochoa y Juan Ramón Matta . La empresa familiar Celuisma se constituyó con seis millones de pesetas y en dos años hizo inversiones hoteleras por 1.600 millones . Los Fernández Espina son ahora propietarios de Air Asturias, compañía que cubrirá las mismas rutas y que cuenta con el mismo director general y un consejero delegado de Air Madrid.

04/01/07 · 0:05
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Luis Fernández Espina,
presidente de CELUISMA.

Un mes antes de que Air Madrid
suspendiera sus actividades, abriendo
paso al escándalo político-
financiero de las navidades, comenzaba
a operar Air Asturias. La
aerolínea de bajo coste y touroperadora
comparte con Air Madrid
idéntico mercado e idénticos apellidos
entre sus socios fundadores
de referencia. Los Fernández Espina
vendieron sus inversiones en
Air Madrid dos años antes del escándalo,
pero diversos periódicos
latinoamericanos y españoles ya
habían publicado varios reportajes
sobre las presuntas conexiones
de estos hermanos asturianos con
el narcotráfico.

Según publicó en su día el diario
El País en una serie de reportajes
firmados por Peru Egurbide,
Celso Luis y Manuel Celestino
Fernández Espina han sido investigados
por brigadas de estupefacientes
a raíz de que la policía española
interceptara una serie de
cartas dirigidas a Luis Fernández
Espina por Jorge Luis Ochoa, destacado
miembro del Cártel del
Medellín, cuando éste fue detenido
en el Estado español, en noviembre
de 1984. Estas cartas fueron
remitidas desde Panamá hasta
el hotel Florida Norte, también
propiedad de la familia.

Las relaciones con los Matta

Los Fernández Espina también estuvieron
implicados en la década de
los ‘80 en diversas operaciones mercantiles
con la familia del narcotraficante
hondureño Juan Ramón
Matta Ballesteros, extraditado en
abril de 1988 y condenado a cadena
perpetua en Estados Unidos por tráfico
de drogas y el asesinato de un
agente de la Drug Enforcement
Agency (DEA) en México.

Matta Ballesteros residió en el territorio
español entre 1979 y 1985,
donde movió, según la Fiscalía española
Anticorrupción y la DEA,
millones de dólares y realizó múltiples
inversiones empresariales.
Desde aquí dirigió durante años
una importante organización para
llevar cocaína desde Colombia a EE
UU, a través de México.

La vivienda en que Juan Ramón
Matta Ballesteros residió en la
urbanización Las Lomas, entre
Majadahonda y Boadilla del Monte,
adquirida en 1979 por su esposa
Naney Marlén Vázquez Martínez,
pasó en 1982 a manos de la
empresa Celuisma SA, de los Fernández
Espina.

Esta relación continuaría en mayo
de 1983 cuando los Fernández
Espina, la esposa de Matta y un
hermano por parte de madre de éste,
José Nelson Ballesteros Matta,
se asociaron en la empresa Briocar,
entonces concesionaria de
BMW en A Coruña. Desde octubre
de dicho año, Briocar, cuya presidenta
era la mujer de Matta, contaba
con Manuel Celestino como vicepresidente
y Celso Luis como
uno de los vocales.

Por otro lado, el diario centroamericano
El Siglo denunciaba en agosto
de 1990 las relaciones del banquero
panameño Guillermo Ronderos
Durán con los Fernández Espina,
ampliando sus informaciones hacia
la adquisición del hotel Panamá,
donde según este diario ambos se
asociaron para el lavado de dinero
proveniente del narcotráfico.

En octubre de 1990, el periódico
The Sun, de Baltimore, EE UU, aseveró
que la DEA había informado a
las autoridades panameñas de que
Ronderos, entonces director general
del Banco Interoceánico de
Panamá, participaba en el lavado
de dinero del narcotráfico. La DEA
informaba el 12 de enero de 1990 a
la justicia panameña del depósito
de 12 millones de dólares en el
Banco Interoceánico a nombre del
narcotraficante colombiano Gonzalo
Rodríguez Gacha, muerto en
combate con el Ejército colombiano
en diciembre de 1989.

También indicaban que desde
1984 la DEA conocía las relaciones
del Interoceánico con los cárteles
colombianos, y la revista La Prensa
de Panamá denunciaba a su vez que
Ronderos, propietario del 98% de
las acciones de dicho banco, mantenía
importantes relaciones económicas
con Celso Luis Fernández
Espina; de hecho su hermano César
se llegó a afincar en Panamá.

Hechos a sí mismos

La historia de los Fernández Espina
va unida al grupo empresarial
Celuisma, el mayor accionista fundacional
de Air Madrid junto al grupo
Hotusa, con un capital accionarial
del 20%. Los hermanos fundaron
Celuisma -acrónimo de sus
nombres de pila- en Gijón en febrero
de 1981, con un capital social de
sólo 6 millones de pesetas. Hijos de
un fogonero de Mieres, emigraron
a Latinoamérica, para volver al país
a finales de los años ‘70. En junio
de 1981 constituyeron en Medellín
(Colombia) la sociedad Asesorías e
Inversiones César Fernández Espina-
otro hermano del clan-, y dos
días más tarde fundaron en esa
misma ciudad Asesoría e Inversiones
Manuel Fernández Espina.

Sólo entre 1981 y 1983, los Fernández
Espina compraron hoteles
en el Estado español por un valor
escriturado próximo a los 800 millones
de pesetas. La cifra se dobla si
se le suma el valor de los hoteles que
compraron en América Latina en la
misma época. Y se triplica al añadirle
otras inversiones no hoteleras.

En 1984 fundaron en Madrid la
inmobiliaria Meca 2, que presidió
Celso Luis. Así comenzaba la andadura
de un grupo que en la actualidad
posee múltiples hoteles en
Madrid, Galicia, Asturias y Cantabria,
pero que también goza de
importantes inversiones en Latinoamérica,
donde el pequeño imperio
de los Fernández Espina ha levantado
hoteles y otros negocios
en numerosos centros turísticos de
Colombia, México, Panamá, Venezuela
y República Dominicana.


De Air Madrid a Air Asturias

En diciembre de 2004,
Celuisma vendió su
20% de Air Madrid al
grupo inmobiliario
Optursa Management,
pero los hermanos Fernández
Espina nunca
abandonaron su aspiración
de dotarse de
una línea aérea propia.
A finales de 2005
vuelven al sector como
socios mayoritarios de
la compañía Air Asturias,
otra compañía de
bajo coste y touroperadora,
donde Celuisma
posee el 78% del
accionariado. La compañía
opera desde el
16 de noviembre de
2006, y entre sus planes
de desarrollo, más
allá de las rutas que
actualmente está realizando,
se encuentra
cubrir las rutas intercontinentales
a Venezuela,
Colombia, México
y Panamá, con lo
cual ocuparía claramente
el espacio dejado
por Air Madrid.
Javier Taibo, ex director
general de Air Madrid,
asumió la dirección
general de Air Asturias,
de la que es consejero
delegado José Antonio
Fernández, que también
ocupa esa misma
responsabilidad en
Celuisma. La pesadilla
amenaza con repetirse.

El empresario monárquico

A finales de 1997
varios empresarios de
las Islas Baleares se
confabulan con la
intención de regalar al
rey Juan Carlos I un
yate, el nuevo Fortuna.
Éstos constituyeron
para tal fin una
fundación destinada
globalmente a la promoción
turística de las
islas: la Fundación
Turística y Cultural de
las Islas Baleares. El
yate costó 3.000
millones de pesetas y
le fue entregado en el
año 2000. Entre la
veintena de iniciales
promotoras de la fundación,
destacan José
Luis Carrillo, en nombre
de Hoteles Globales,
y su esposa Susana
Carrillo Szymanska,
en nombre propio. El
nuevo Fortuna dobló
las dimensiones del
antiguo yate del
monarca: con 70
metros de eslora, y
realizado totalmente
en aluminio, tiene
cinco camarotes
dobles, además de
los destinados a la tripulación,
y alcanza
una velocidad punta
de 70 nudos.

La mejor iniciativa económica

En junio del pasado
año, cuando ya eran
patentes las voces
de protesta contra
Air Madrid, un jurado
en el que participaban
numerosos e
importantes periodistas
tuvo el honor de
otorgar a la compañía
aérea de José
Luis Carrillo Benítez
el premio Madridiario.
es a la Iniciativa
Económica de 2006.
Este tribunal estaba
formado por Fernando
Jáuregui (Diariocrítico.
com), Nieves
Herrero, María López
y Víctor Arribas (Telemadrid),
Susana
Rodríguez (Localia),
Maria Luisa Roselló
(diario Metro), Pilar
Cernuda (Fax Press),
José Luis Semprún
(La Razón), Arturo
Larena (EFE), Sara
Medialdea (ABC),
Rafael Martínez
Simancas y Pedro
Blasco (El Mundo),
Antonio Naranjo (Diario
de Alcalá), Nino
Olmeda (Servimedia)
Ángel del Río (Cope),
Jesús Frías (Europa
Press), José Cañaveras
(Radio Intercontinental),
Martín García
Vega (RTVE), y Curro
Castillo (Onda
Madrid). En el momento
de fallarse el
premio las pérdidas
de la aerolínea ya
superaban los cuatro
millones y medio de
euros que formaban
parte de su capital
fundacional.

¿Y las normas de seguridad?

Técnicos de la Subdirección
General de
Control del Transporte
Aéreo certificaron en
los informes del 11 y
12 de diciembre que
los aparatos de Air
Madrid arrastraban un
sinfín de deficiencias
con las que nunca
debieron haber operado.
Fomento consintió
a Air Madrid volar con
motores “no aptos
para servicio”, toboganes
de emergencia
cuyos sistemas de
despliegue estaban
caducados, extintores
donde “no consta el
intervalo de caducidad”,
botellas de oxígeno
“no listas para el
servicio” y botiquines
donde se encontraron
“elementos caducados”,
chalecos salvavidas
sin pasar las revisiones
periódicas, y
estabilizadores de la
cola en estado defectuoso.
Fomento tiene
como norma reducir la
duración de los vuelos
de las compañías que
han sufrido paradas
en sus motores. En el
caso de Air Madrid
nunca se han producido
los citados recortes.
La decisión de
recortar la duración de
los vuelos no es obligatoria,
permite la discrecionalidad
de
Fomento a la hora de
aplicar tal medida. En
el caso de Air Madrid,
ésta ha sido palpable.

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