ALFREDO GRIMALDOS / AUTOR DE LA BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE ZAPLANA
“Algo falla si el sistema da gente como Zaplana”

Hombre fuerte del PP, definido
por la Enciclopedia
Británica como ejemplo de
político corrupto y adalid de
la teoría de la conspiración,
Zaplana se juega su futuro
en las próximas elecciones.

28/11/07 · 0:10
Edición impresa

“¡Ay...!, tengo que ganar mucho dinero,
me hace falta mucho dinero para
vivir. Ahora me tengo que comprar
un coche. ¿Te gusta el Vectra 16
válvulas?”. Esta frase, extraída de
una conversación investigada dentro
del caso Naseiro, un escándalo sobre
financiación irregular del PP en
1990, fue una de las primeras declaraciones
políticas conocidas del actual
portavoz popular.

Actualmente, Zaplana no puede
quejarse de problemas económicos.
Si a los 30 años suplicaba por un
Vectra, ahora su hija de 20 conduce
un flamante Porsche valorado en no
menos de 55.000 euros. Mientras, él
viste trajes de diseño italiano, relojes
de 18.000 euros y pasa sus días
en un piso de 500 metros cuadrados
en la Castellana tasado en más de
1.600.000 euros, cuyos pagos mensuales
superan su sueldo declarado.

Entre un punto y otro se desarrolla
una carrera política “jalonada de escándalos
económicos, muchos de los
cuales han acabado en los tribunales”,
según escribe el periodista Alfredo
Grimaldos, autor de Zaplana,
el brazo incorrupto del PP, una biografía
no autorizada del personaje
que a lo largo de 300 páginas detalla
una larga serie de pelotazos urbanísticos,
gastos presupuestarios no justificados,
tratos de favor y sobrecostes
millonarios.

Todo esto, antes que suponer un
freno, ayuda a su carrera política.
“No sólo no tiene coste político”, afirma
Grimaldos en una entrevista con
este periódico, “sino que empieza en
la política diciendo que quiere ganar
dinero y lo consigue. Llega a la alcaldía
de Benidorm sin ganar las elecciones.
Luego arma su red de intereses
y corruptelas. Como le funciona
se catapulta a la Generalitat, y de ahí
al Consejo de Ministros”.

De perder las próximas elecciones,
Zaplana se juega más que otros
miembros de su partido. Representante
de la rama del PP más ligada al
legado de Aznar y la teoría de la
conspiración del 11-M, algunos sectores
intentarán quitárselo de encima
tras una segunda derrota. Y la
vuelta a la política valenciana se complica
tras sus enfrentamientos con el
actual presidente de la Generalitat.
Francisco Camps, (‘Forrest’ Camps,
como lo llamaba Zaplana) se resistió
a actuar a sus órdenes y, tras tomar
el control de los presupuestos, ha
acabado obteniendo el favor de políticos,
constructores y empresarios
que antes eran ‘zaplanistas’ de pro.

“Tiene problemas para ver en qué
lista va a ir a las elecciones”, señala
Grimaldos. “En Valencia, Camps no
lo va a querer poner. En Madrid hay
más codazos en las listas que a la salida
del Santiago Bernabéu. No sabe
dónde va a presentarse”. Por ello,
opina, “ahora su situación es delicada”.
No puede descartarse que, si
pierde poder, alguno de los casos que
arrastra puedan estallar.

El ‘Torrente’ de Benidorm

De hecho, el hilo de los escándalos
sigue la tradición de la picaresca española.
“Zaplana no es un político
con una ideología definida”, explica
el autor. “No es un fanático religioso
como Acebes, sino que es alguien
que cae en el PP igual que podría haber
caído en el PSOE. Es como el
‘Torrente’ de la política española”.

En 1991 llega al Ayuntamiento de
Benidorm sin ganar las elecciones.
Logra la alcaldía gracias al voto
tránsfuga de la concejala socialista
Maruja Sánchez. Desde entonces,
Sánchez es conocida con el sobrenombre
de la ‘Bienpagá’. “Sin patrimonio
relevante hasta ese momento,
consigue con facilidad dos créditos
de 35 millones de pesetas”, escribe
Grimaldos. Después, añade, la concejala
tránsfuga y su marido “adquieren
una finca de 30.000 m2”.

Una vez con poder y presupuestos
en las manos, el flamante alcalde “teje
una compleja trama de subalternos
que medran en la estela del jefe
y, a cambio, actúan de pantalla y le
proporcionan protección y confianza”.
De esta forma, el reducido grupo
de amigos del que forma parte,
“la peña del Picarol”, comienza a
ocupar altos cargos, primero en el
Ayuntamiento de Benidorm y más
tarde en la Generalitat valenciana.
Zaplana se cubre así las espaldas. No
tiene casos abiertos, pero en su círculo
de subalternos cuesta encontrar
quien no esté imputado. Es el caso
del omnipresente Vicente Conesa,
uno de sus hombres de confianza.
Conesa aparece en 1992, cuando
Zaplana adjudica a dos de sus empresas
la realización del mapa de ruido
y del mapa verde de Benidorm.
Ambos contratos llevan un coste que
los expertos estiman inflado. Sólo el
mapa sonoro, por ejemplo, costó seis
millones más que el de Valencia, ciudad
de tamaño notablemente mayor.

Según el libro, en 1994 Conesa
“estuvo relacionado con la adjudicación
irregular de varios proyectos,
por parte del Ayuntamiento de
Benidorm, por valor de 600.000 euros,
y es investigado durante cinco
años por la Agencia Tributaria”.
Aunque ello no impide que años
más tarde Vicente Conesa volviera
a aparecer, “como principal responsable
de la trama de facturas falsas
de Terra Mítica”, con Zaplana instalado
en la Generalitat.

No es el único beneficiado. Justo
Valverde, cuñado de Zaplana,
trabaja también como director de contrataciones
de Terra Mítica y acaba implicado
en la corrupción del parque
temático. Incluso el peluquero de
Aznar y Zaplana, Pedro Romero, obtuvo
suelo público para que su empresa,
Royal Mediterránea, contara
con un complejo hotelero junto a
Terra Mítica a pesar de haber ofertas
más ventajosas para la Generalitat.

Todo esto ocurre antes de llegar
a ministro. Una vez que toma la cartera
de Trabajo y Asuntos Sociales
lleva su política de sobrecostes a
Madrid. De 2002 a 2004, entre los
gastos de Zaplana aparecen 150.000
euros de viajes en aviones privados,
precisamente en un período en que
los cargos ministeriales podrían viajar
gratis a través de Iberia o con vuelos
militares. Entre las facturas, un
viaje a Edimburgo habría salido por
15.000 euros. No menos dudoso es
el gasto en comprar turrón para regalar
en Navidades. En total, cuatro
toneladas, por importe de casi 55.000
euros. O partidas ingentes para “gastos
protocolarios” (183.000 euros en
dos años) y compras cotidianas como
galletas, chicles o natillas, que se
elevan a 55.000 euros.

Después de seguir el rastro del
personaje, del libro se extraen dos
conclusiones claras. La primera, que
Zaplana es una criatura netamente
política. Aparte de una licenciatura
de Derecho obtenida a trancas y barrancas,
nunca trabajó fuera de la
política. La segunda, afirma Grimaldos,
que “cuando un tipo dice que se
mete en política para forrarse y lo
consigue, es que algo va mal. Algo
falla en el sistema cuando produce
políticos como Zaplana”.


Caso Naseiro: cintas destruidas

EDUARDO ZAPLANA:
“Y entonces le dices,
bueno, yo una comisioncita,
le pides dos
millones de pelas o tres
de lo que quieras”.
SALVADOR PALOP:
“Bueno, le pido más...”
E. ZAPLANA: “¿Eh? Lo
que te dé y me das la
mitad bajo la mano”.
Esta conversación formó
parte de los sumarios
del Caso Naseiro, uno
de los mayores escándalos
que han afectado
al Partido Popular,
cuando en 1990 “se
destapan un sinfín de
negocios fraudulentos
de carácter inmobiliario,
cuyos beneficios, según
todos los indicios, van
destinados a financiar
el PP y los bolsillos de
quienes intervienen en
las operaciones”, escribe
Grimaldos. A pesar
de las graves acusaciones
en las que se vieron
relevantes figuras
del partido de José
María Aznar, el caso
quedó desactivado en
los tribunales. El Tribunal
Supremo decidió
no tomar en consideración
las cintas como
prueba por haber sido
tomadas “vulnerando
derechos”. Por una
cuestión de formas, no
se llegó a investigar el
fondo, y el caso no
puede volver a abrirse.
En su sentencia, “el Tribunal
decide no sólo
que no tengan valor
probatorio, sino que
desaparezcan
físicamente” y ordena
la destrucción de las
cintas.


Las amistades socialistas

“Los políticos aparentan
unas peleas tremendas,
pero luego te encuentras
a Zaplana y a
Rubalcaba juntos
tomándose copas en el
palco del Real Madrid”,
afirma Alfredo Grimaldos,
que también ha
investigado otras conexiones
menos conocidas
entre el portavoz
popular y sus adversarios.
Entre ellas, la más
polémica es el triángulo
de Zaplana, el ex ministro
socialista José Bono
y el especulador inmobiliario
Francisco Hernando,
‘el Pocero’, juzgado
por urbanizaciones ilegales.
“Las singulares
actividades de reforma
de picaderos toledanos,
compra de pisos en las
zonas nobles de Madrid
y promoción inmobiliaria
en Seseña, que desarrollan
Bono, Zaplana
y el ‘Pocero’, tienen
algunos puntos de
conexión”. El proyecto
de ‘el Pocero’ no habría
sido posible sin el
apoyo de la Junta de
Castilla-La Mancha. Y
desde su Ministerio de
Trabajo, Zaplana concedió
a Francisco Hernando
una discutida
“medalla al trabajo”. En
verdad, dice Grimaldos,
“hay muchos más puntos
en común e intereses
comunes entre
Zaplana y Rubalcaba
que entre ellos dos y los
panolis que votan al PP
o al PSOE. La política
es una casta profesional
con sus intereses, y
luego aparte hay gente
que vota o no”.


Facturas falsas en Terra Mítica

“La cueva de Alí Babá”,
es el nombre que
el autor da a Terra
Mítica. Sobran motivos
que lo justifiquen.
De entrada, el sitio se
edificó en una zona
devastada tras un
incendio intencionado.
Según interventores
judiciales, la construcción
tendría que haber
rondado los 43.000
millones de pesetas,
pero llegó a 60.000
(una diferencia de
17.000 millones que
desapareció en una
maraña de sociedades).
Las estimaciones
de ingresos no
correspondían a la
realidad, de forma que
en 2003 el parque
temático tenía pérdidas
de 200 millones
de euros y en 2004
anunciaba la suspensión
de pagos. Además,
en los balances
del parque, una decena
de firmas que
cobraron cantidades
millonarias resultaban
ser empresas fantasma.
Y a estas sedes
fiscales que no existen
se suman una ingente
cantidad de facturas
falsas. Al cabo de
varios años, el gran
proyecto de ocio fue
un enorme fiasco económico.
Pero no fue
mal para todos. No en
vano, en la nómina
directiva de la empresa
estaban, designados
a dedo, gran parte
de la peña juvenil de
amigos de Zaplana e
incluso miembros de
su familia.

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