ARGENTINA // LUIS ZAMORA, LÍDER DE LA AGRUPACIÓN AUTODETERMINACIÓN Y LIBERTAD
“Al final se quedaron todos”

Desde el final de la última dictadura, la izquierda
argentina atraviesa desfavorables estadios electorales.
El escaso diálogo de sus partidos políticos ha
impedido presentar en estos años una propuesta
que aglutine a todas las corrientes. Luis Zamora, líder
de la agrupación Autodeterminación y Libertad,
creada en la crisis de 2001, sostiene que el socialismo
actual debe construirse a través de la participación
popular en la lucha contra el liberalismo. Para
el dirigente deben implementarse mecanismos de
horizontalidad política que desintegren los aparatos
partidarios y las estructuras jerárquicas.

09/10/06 · 20:00
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Luis Zamora / Foto: Camilo del Cerro / www.accionfotografica.com.ar

DIAGONAL: ¿Qué ha quedado del
slogan “Que se vayan todos”?

LUIS ZAMORA: Creo que 2001 cerró
mal y no sé si está cerrado.
Estamos viviendo un impasse donde
la sociedad permanece en el escepticismo.
“Al final se quedaron
todos”, me dijo una persona por la
calle el otro día, y ésa es una frase
que la gente dice mucho. Yo le
conteste: “Con excepción de
Menem”. “No”, me dijo el señor,
“Menem también se quedó, es senador
de la nación, y le pagamos
el sueldo entre todos”. Entonces,
si no pudimos sacarnos de encima
a Menem, que fue el mayor responsable
del desastre de los ‘90,
quiere decir que tanto pelear y tantas
asambleas no sirvieron para
nada. Yo considero que ese proceso
todavía está abierto en la cabeza
de los argentinos y pienso que
la ciudadanía sigue pensando que
sus dirigentes son lo mismo que
en 2001. Hay un grado de complicidad
civil con los gobiernos que
después terminan frustrando las
ilusiones de la gente. Antes uno
sostenía que los pueblos estaban
llenos de buenas intenciones,
mientras los dirigentes los traicionaban.
Nosotros como pueblo tenemos
que asumir que hubo un
apoyo importante a la dictadura
militar y hubo un sostenimiento al
Gobierno del ex presidente Carlos
Saúl Menem. Ahora en la Argentina
hay un respaldo al Gobierno
de Néstor Kirchner, quizás cada
vez con menos entusiasmo, pero
en definitiva lo hay.

D.: ¿Cómo construye política
Kirchner?

L.Z.: Con clientelismo político y
aprovechando una coyuntura económica
internacional muy favorable
que no tuvieron los ex presidentes
Carlos Menem y Fernando
de la Rúa. En Argentina, hace
tres años que el PBI crece al 9%
anual, lo que permite una fuerte reactivación
económica interna y
una recaudación formidable. Su
construcción de poder es bastante
tradicional. El presidente, mediante
planes a desocupados, subsidios
a empresas y apoyo de grupos económicos
importantes para quienes
gobierna, ha comprado a gobernadores
menemistas, duhaldistas e
intendentes radicales. Además recibe
el respaldo de los grandes medios
de comunicación del país.

D.: ¿Qué opinión tiene acerca de
las medidas económicas del Gobierno?

L. Z: Lo mas grave es que el
Gobierno está desaprovechando la
coyuntura económica favorable y
no produce transformaciones estructurales.
Por otra parte, Kirchner
controla y domina todo. Es
cierto que han bajado los índices
de pobreza y hay menos desocupación,
pero no es porque se hayan
creado nuevas fuentes de trabajo,
sucede que la capacidad instalada
estaba paralizada, ahora ésta funciona
porque conviene producir en
el país los bienes que antes se importaban
debido al dólar alto. En
cuanto baje el precio de la soja o
cuando a la Argentina se le acabe
el petróleo de exportación, volverán
los problemas de deuda externa
que tiene el país. Por ahora las
retenciones que el Gobierno efectúa
a los sectores del campo y de
bienes exportables mantienen el
crecimiento sostenido.

La izquierda en Latinoamérica

D.: ¿Considera a Kirchner como
un político de centro-izquierda?

L. Z.: Creo que los rótulos de derecha
o izquierda no definen nada.
El presidente Rodríguez Zapatero
es socialista y yo también lo soy,
pero el defiende el capitalismo y
yo lo combato. Algunas personas
dicen que Kirchner es “zurdo”,
también lo dicen de Elisa Carrió
[líder del partido Alternativa por
una Republica de Iguales (ARI)],
pero en materia de régimen político
y económico son muy reaccionarios
ambos. Yo digo que Kirchner
defiende el capitalismo y ser
de izquierda es oponerse por tradición.
Por ejemplo, la política de
derechos humanos que lleva adelante
el Gobierno podría llamarse
progresista, pero es exagerado decir
que es de centro-izquierda porque
enjuician a los militares cuando
el 95% de la población está de
acuerdo.

D.: ¿Qué opina del proceso de gobiernos
de centro-izquierda en
América Latina?

L. Z.: No creo que trabajen para
un proyecto latinoamericano, son
políticas circunstanciales. Los presidentes
Lula, Kirchner y Chávez
están sentados en millones de dólares,
entonces discuten el ‘no al
ALCA’ a EEUU con mayor fuerza.
La realidad es que la región posee
de un tiempo a esta parte condiciones
económicas mas favorables,
pero son políticas de corto
plazo, no hay políticas estructurales
de desarrollo. Considero que el
proceso más interesante es el boliviano,
porque viene de abajo, del
pueblo y desde hace mucho tiempo.
No es Kirchner o Lula montados
en un discurso para navegar
mejor en la coyuntura. En cuanto
al presidente Chávez, creo que su
discurso es el que mejor desnuda
el papel que juega EE UU en el
mundo. Es muy digno ir a Irán y
Siria en este momento y decirles
“somos socios”, pero en Venezuela
no hay cambios importantes, la reforma
agraria y la política de nacionalización
no parece llevarse
adelante con fuerza.

Crisis y renovación de la izquierda

D.: En las últimas elecciones
en Argentina su conformación
política no pudo
renovar las bancas en el
parlamento. ¿Cuáles son
los motivos que impiden a
las fuerzas de izquierda
obtener resultados favorables
en las elecciones?
L. Z.: La izquierda está en
crisis en todo el mundo.
Los partidos de izquierda
se han ido adaptando a
posiciones muy reformistas,
mas relacionadas con
la búsqueda de cargos que
proponen los sistemas
electorales capitalistas. En
nuestra agrupación Autodeterminación
y Libertad,
no decimos que si tenemos
50 diputados va a
cambiar el país. Las posibilidades
de cambiar
dependen de la gente, de
los pueblos. La enseñanza
que nos dejó el socialismo
del siglo XX es que ya no
sirve construir el socialismo
desde arriba, ya no
sirve buscar un Che Guevara.
Hoy no existe el guerrillero
heroico ni el partido
bolchevique, en este tiempo
necesitamos pueblos
que se levanten contra los
grupos económicos que
nos saquean día a día.
Esas luchas abnegadas
nos sirven para generar
políticas desde abajo. En
la calle a veces me preguntan:
jefe ¿va a cambiar
esto? Yo les respondo: “Si
usted se involucra, sí”. No
les digo más “vótenos a
nosotros que su vida va a
cambiar”.

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