SANIDAD PÚBLICA // VERTIDOS RADIOACTIVOS EN LA DEPURADORA DE LA CHINA
El agua depurada de Madrid, contaminada

Greenpeace ha denunciado el vertido de aguas radioactivas
procedentes del Centro de Investigaciones
Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas
(CIEMAT) a la depuradora de La China, que reutiliza
el agua depurada para regar los parques. A un
trabajador de la depuradora ya se le ha diagnosticado
enfermedad por exposición a radiactividad.
Otro, que ha denunciado públicamente el riesgo de
trabajadores y ciudadanos a brotes de legionela y
cáncer por el incumplimiento de la normativa de
riego del Plan de reutilización de aguas de Madrid,
ha sido despedido.

17/05/06 · 19:47
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// Greenpeace

La reutilización del agua residual
urbana se ha convertido en una
fuente alternativa de abastecimiento.
Sin embargo, la existencia de depuración
no es garantía de que el
agua reciba el nivel de tratamiento
adecuado. Menos aún, si el agua
que se trata ya llega con componentes
radioactivos y la supervisión de
las instalaciones es cada vez más
relajada, como ocurre en la depuradora
madrileña de La China. Esta
depuradora, la más antigua de la capital,
recoge las aguas residuales de
11 distritos madrileños, las trata y
luego las vierte al río Manzanares,
donde se usan para el riego de cultivos.
Además, en 1997 fue elegida
de entre las siete depuradoras madrileñas
para tratar el agua del alcantarillado
y regar los parques del
centro. ¿Se tuvo en cuenta que la
antigua Junta Nuclear, y luego el
Centro de Investigaciones Energéticas,
Medioambientales y Tecnológica
(CIEMAT), han vertido residuos
radioactivos que pasaron por
esta depuradora?

El pasado oculto del CIEMAT

El CIEMAT se encuentra dentro de
uno de los distritos que controla La
China, por lo que sus vertidos pasan
por esta depuradora. Antiguamente,
el CIEMAT fue la Junta de Energía
Nuclear y albergó en su interior un
reactor nuclear experimental, el
JEN-1, que en 1971 vertió al agua
una cantidad enorme de radioactividad.
Esto se descubrió 25 años después
y gracias a que se midió la radiación
en el Tajo, a su paso por
Lisboa, cientos de kilómetros después
de que fuera vertido en el alcantarillado
de Madrid y viajara por
varios ríos. Ese vertido pasó por La
China y, aunque hoy hay una zona
clausurada, según Carlos Bravo-
responsable de energía nuclear en
Greenpeace- “por esa zona hay todavía
canales por donde pasa el
agua que se depura actualmente,
por lo que es posible que se cargue
activamente”. Para salir de dudas,
Greenpeace exige una caracterización
radiológica exhaustiva de todas
las partes de La China.

Además, C. Bravo denuncia otra
serie de vertidos radioactivos procedentes
de la piscina refrigeradora
del núcleo del reactor JEN-1. Según
sus declaraciones a DIAGONAL, el
agua de esta piscina se cargó radioactivamente
por el combustible
nuclear, por lo que se convirtió en
un residuo radioactivo líquido que,
o bien se mantenía en el recipiente o
bien se convertía en un residuo sólido
para poder trasladarlo al cementerio
nuclear de El Cabril, en Córdoba.
“Como no se podía llevar a El
Cabril ni verterlo directamente al
río, mar o embalse -como hacen
otras centrales- decidieron verterlo
en tandas al alcantarillado, que es
mucho más barato que tratarlo como
residuo radioactivo”. Desde
1999, el CIEMAT está llevando a cabo
el llamado Plan Integral de Mejora
de sus Instalaciones (PIMIC)
para desmantelar y descontaminar
parte de las instalaciones nucleares
y radiactivas. La Coordinadora de
Colectivos Afectados por el PIMIC
ha seguido de cerca este proceso,
demandando transparencia informativa
y medidas de seguridad para
la población que vive en los alrededores.
El pasado mes de julio se reunía
con el director general del CIEMAT,
que reconocía que durante el
desmantelamiento se han estado
vertiendo líquidos del reactor, pero
bajo supervisión del Consejo de
Seguridad Nuclear. Greenpeace tuvo
acceso a esas actas y mandó una
carta al CIEMAT, que contestó alegando
que los vertidos se habían diluido
los suficientemente en agua
como para que la tasa de concentración
de isótopos estuviera por debajo
de la normativa y no hubiera ningún
peligro. Pero según C. Bravo,
este argumento es falso, “la radioactividad
no se diluye homogéneamente
en todo el volumen, sino que
se deposita en determinados sitios,
lo que hay que ver es la cantidad de
radioactividad que se vierte. Esa radioactividad
no va a desaparecer
por mucho que la disminuyas, lo
único que pasa es que será más difícil
encontrarla”. Aunque el límite
de radiación esté por debajo de lo
permitido, para Greenpeace es inconcebible
que esta agua pase por
la depuradora de la China.

Demandas

La Coordinadora de Colectivos
Afectados por el PIMIC, integrada
por asociaciones de vecinos, partidos
políticos y sindicatos de los
Centros de Investigación y Formación
y de las Universidades, enviaba
el 3 de octubre un comunicado
de prensa exigiendo al alcalde de
Madrid la instalación de un medidor
de radioactividad en la depuradora
de La China.

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