Las cifras oficiales de accidentados en
el Estado español hablan de 937.063
accidentes con baja en el trabajo el año
pasado, 977 de ellos mortales. La gestión
de la salud de los trabajadores viene
determinada por un sistema de mutuas,
empresas privadas sanitarias. Los
sindicatos consultados por DIAGONAL
opinan que éstas dan un trato deficiente
y deshumanizado a los trabajadores,
con especial gravedad en el caso de las
enfermedades profesionales.

- “CON NUESTRAS MUERTES AMASAN SUS FORTUNAS”. Cerca de 300 personas se manifestaron el pasado 27 de enero en
Madrid contra los accidentes laborales. La manifestación fue convocada por CNT (Confederación Nacional del Trabajo)./Antonio Naviao
La entrada en el año 2007 sigue dejando
teñidas de sangre las obras,
las fábricas y demás puestos de trabajo
por todo el Estado español.
“Los accidentes y enfermedades
derivados del trabajo son una fuente
continua de sufrimiento humano.
Además, suponen un gran coste
económico para la sociedad”,
según el informe de la sección de
Salud Laboral de CC OO.
Las cifras más conservadoras hablan
de un balance de 937.063 accidentes
con baja en el puesto de trabajo
el año pasado, 977 de ellos
mortales. CNT no acepta estos datos.
El sindicato libertario cifra en
más de 7.000 los fallecidos en relación
con el trabajo dentro del marco
del Estado español. Los anarcosindicalistas
reconocen así también
a los inmigrantes muertos en su trayecto
a Europa y Canarias, “ya que
vienen en busca de empleo”.
La gestión de la salud de los trabajadores
viene condicionada por
un sistema de mutuas. Empresas
privadas sanitarias que “suelen gestionar
bastante mal todos los casos,
están más preocupadas en ocultar y
en librarse de los accidentes, que de
que realmente ocurran; de forma
sistemática los recurren para que
queden fuera de las estadísticas y
no les suponga un gasto”, explica la
Secretaría Nacional de Salud Laboral
de LAB. Para el sindicato abertzale
la única diferencia cuando el
accidente es mortal es que resulta
más difícil esconderlo, se suele declarar
con mayor celeridad que en
el caso de otros accidentes. Así, los
accidentes graves están subestimados
en torno a un 28%.
La compensación del salario durante
el tiempo que dura la baja, es
decir, la recuperación del estado de
salud del trabajador, es financiado
mayoritariamente por las mutuas
de Accidentes de Trabajo y Enfermedades
Profesionales. Hablando
en plata, 7.194 millones de euros en
costos; más de 12 millones de trabajadores
cubiertos por las mutuas.
Pelear con la mutua
Según fuentes médicas consultadas
por DIAGONAL, en referencia
a las enfermedades profesionales
se produce un claro subregistro.
El reconocimiento de un deterioro
sistemático de la salud por motivos
laborales supone un gasto para
las mutuas que tratan de evitar,
según médicos del sistema sanitario
público. En estos casos, el trabajador
cansado de no poder
resolver su problema de salud
vuelve sus ojos hacia la Seguridad
Social. En ese momento acude a
su médico de cabecera, quien acaba
por determinar una enfermedad
común, con lo que la mutua se
ahorra mucho dinero. “Es un
error, hay que batallar con la mutua
para lograr que reconozca la
enfermedad profesional y acceder
a las prestaciones sociales a las
que tenemos derecho”, argumentan
en Salud Laboral de CNT. En
LAB también señalan que incluso
la legislación más reciente al respecto
es deficiente. Aunque se han
incluido algunas enfermedades, sigue
habiendo deficiencias ya que
han dejado fuera todas las patologías
derivadas de los factores de
riesgo psicosocial. Éstas no aparecen
en todo el cuadro y son las
grandes olvidadas.
CC OO aporta datos que hablan
de que al menos un 16% de los procesos
del sistema público de salud
por contingencia común tienen un
origen laboral; los cuales no son reconocidos
por las mutuas. Esto supone
un cargo de más de 2.200
millones de euros a cuenta de las
arcas públicas, que salen de los bolsillos
de todos a través de los impuestos.
Comisiones Obreras propone
que los trabajadores puedan
decidir a qué mutuas acudir para
discriminar a aquellas que no proporcionen
un servicio adecuado.
En CNT apuestan por abolir la
mercantilización de la salud de
los trabajadores. La central anarcosindicalista
acusa a las mutuas
de presionar de forma continuada
a los trabajadores de baja para
que se reincorporen cuanto antes
a su puesto de trabajo, llegando
en algunos casos al mobbing o
acoso laboral.
Trabajo a destajo
El trabajo a destajo, las ETT y la precariedad
contractual son algunos de
los principales factores que generan
cifras tan escalofriantes de siniestralidad
laboral en el Estado español.
“El nivel de productividad que
se le exige a un obrero de la construcción
es inversamente proporcional
al nivel de seguridad que necesita”,
señalan desde CNT.
El sindicato considera a los muertos
en accidentes laborales como
víctimas del “terrorismo patronal”.
La CNT exige que la legislación vigente
en materia de seguridad laboral
se cumpla, pero señala que no
hay ni medios ni voluntad, y que por
lo tanto resulta papel mojado con el
actual modelo económico.
Las escandalosas cifras de la vergüenza
El Parlamento europeo, en
su último ejercicio, reconoce
que alrededor de 350.000
personas tienen que cambiar
de trabajo en el Estado
español a consecuencia de
un accidente laboral,
300.000 tienen varios grados
de incapacidad permanente,
y otros 15.000 han
quedado excluidos del mercado
de forma permanente.
La cifra total de accidentes
laborales ha registrado en
2006 un incremento del
3,3% con respecto al año
anterior. En el caso de la
pequeña empresa, entre
uno y nueve trabajadores,
supone un 20% más que
la media. La muerte en
estos centros de trabajo
llega a ser un 60% más
que la media.
Los accidentes de tráfico
con resultado de muerte
han bajado un 14%, y sólo
ha descendido un 1,1% los
obreros que han fallecido
camino del tajo.
Las sanciones por Inspección
de Trabajo recaudan el
1% del total de los costes
que generan accidentes
laborales y enfermedades
profesionales. Tanto CNT,
como LAB y CC OO coinciden
en calificar de muy deficientes
y precarios los
medios con los que opera
la Inspección de Trabajo.
Para todas las obras de la
M-30 hay tres inspectores y
han muerto seis obreros.
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