El acuerdo entre republicanos y demócratas suscita críticas a Obama entre la izquierda
El abismo fiscal, lobos con piel de cordero

Tras el pacto a última hora para evitar el llamado "abismo fiscal", voces de la izquierda opinan que Obama ha rebajado sus promesas electorales ante las presiones de la América corporativa.

, Estratega de comunicación, trabajó en la campaña de las presidenciales de noviembre en EE UU
07/01/13 · 18:37
La promesa electoral de Obama se aplicaba a contribuyentes con ingresos de más de 250.000 dólares anuales. / Barack Obama en Flickr

Una vez más, las noticias del otro lado del Atlántico han ocupado espacio y tiempo en nuestros informativos. Y una vez más poco, muy poco, ha sido lo que nos han contado sobre este agrio y fatal enfrentamiento entre los partidos representados en ambas cámaras del congreso estadounidense. Realmente qué se estaba debatiendo, qué se ha terminado por aprobar y cuales son las posturas encontradas, a quién representan. Mis viejos amigos del bachillerato en Pensilvania, blancos, católicos, de ámbito rural y en la cuarentena, me han estado bombardeando estos días con cadenas de emails muy duros contra Barack Obama, militan en el Tea Party. Le acusan de llevar al país a la bancarrota, de ser un despilfarrador y de obstaculizar la democracia y el libre mercado. En fin, una cascada de lugares comunes que sin embargo oculta emboscado un discurso manufacturado en los think tanks más neoliberales.

Al final tanto en la cámara baja (House of Representatives) como en la cámara alta (Senate), se aprobó in extremis un acuerdo para hacer frente a los problemas de tesorería federal. Los resultados fueron los siguientes: 257 votos a favor y 167 en contra (no votaron 8 congresistas) en la “Casa”, y 89 síes frente a 8 noes (3 senadores no votaron) en el Senado. El acuerdo de última hora se fraguó entre el vicepresidente Mr Biden y Mr Mconnell, líder de la minoría republicana del senado. Pero esta aritmética simple sigue sin ofrecernos detalles del contenido y de las ambas orillas del abismo.

El texto original llevado a votación pretendía cumplir con una promesa electoral del señor Obama, muy repetida en campaña: “Que paguen más impuestos los que más tienen y distribuyamos más recursos entre los que más lo necesitan”. Su intención ha sido y es lograr echar por tierra las reformas fiscales que le precedieron y que significaban una evidente reducción impositiva para aquellos que más ganan. George W Bush fue prístino en sus intenciones y en sus acciones. La América corporativa se benefició de estas ventajas impositivas, mientras se recortaban inversiones públicas en áreas sociales, educativas y de investigación. El texto aprobado la otra noche, finalmente, difiere bastante de lo que aparecía en el programa electoral, aunque no se debe olvidar que los votantes revalidaron la mayoría absoluta de los republicanos en la cámara baja. Este cambio de guión obligado por la negativa rotunda del Grand Old Party, los conservadores, a firmar el documento original, ha provocado que diversos movimientos de izquierda y sus simpatizantes electos por el partido demócrata, se hayan revuelto contra Obama, o al menos contra las rebajas introducidas en el acuerdo.

La izquierda académica y las redes de activismo progresistas consideran que los “ricos ya pueden estar felices con el acuerdo de Nochevieja"

Uno de los ejemplos más activos es el del Progressive Change Campaign Committee, un grupo organizado de casi un millón de activistas que cabildean a favor de políticas eminentemente progresistas. Varios representantes electos simpatizan o forman parte de esta iniciativa política orquestada en torno a temas y candidatos, apoyan sin fisuras a los candidatos que comparten o asumen su agenda. Esta organización se ha opuesto firmemente al acuerdo firmado y con ella varios representantes demócratas (3 en el senado y 16 en el parlamento) han votado en contra del acuerdo, en la medida que consideran este una claudicación ante la derecha corporativa, y un ruptura del compromiso electoral de aumentar los impuestos sobre la renta a partir de 250.000 $ de ingresos anuales (y no como lo acordado, que deja el umbral en 450.000$ año). Opinan que los conservadores se han vuelto a salir con la suya impidiendo por un lado que se dé marcha atrás al diseño fiscal de los años de Bush y por otro que se frenen los recortes en políticas sociales y de reactivación del mercado laboral.

Los congresistas McDermott y DeFazio, ambos demócratas, argumentan su no (ING) en tanto que “el acuerdo trabaja en contra de la justicia fiscal y económica así como de las inversiones en infraestructura”. La izquierda académica y las redes de activismo progresistas consideran que los “ricos ya pueden estar felices con el acuerdo de Nochevieja” y si no me creen escuchen esta entrevista en la web therealnews.com. Los lobos son lobbies corporativos que han ejecutado al milímetro su plan, poniendo, eso sí, cara de cordero mientras reniegan del acuerdo alcanzado.
 

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