80.000 hectáreas de maíz tóxico

A finales de febrero se
presentó una declaración
contra los transgénicos
en el Estado español.
Vandana Shiva advirtió
sobre los riesgos de
algunos de estos cultivos,
que provocan sequía y
contaminación.

05/03/09 · 0:05
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Más de 450 científicos, profesores,
organizaciones sociales o agricultores
firmaron una declaración elaborada
por Greenpeace, Amigos de la
Tierra y Ecologistas en Acción que
alerta sobre los peligros medioambientales
y sociales de los cultivos de
organismos genéticamente modificados
(OGM).

El texto denuncia que el año pasado
se cultivaron en el Estado español
80.000 hectáreas del maíz MON 810
sin haber realizado nunca un análisis
de riesgos sobre los efectos a largo
plazo en la salud humana y animal
o los impactos indirectos en el
medio ambiente. Según David Sánchez,
de Amigos de la Tierra, “aquí
se cultivan transgénicos sin ninguna
transparencia ni control, nadie sabe
dónde se cultivan, no hay ninguna
medida de protección ni seguimiento
de sus impactos”.

El Estado español es el mayor productor
de transgénicos de la Unión
Europea. El Gobierno autorizó estos
cultivos basándose únicamente en
un informe ofrecido por la multinacional
Monsanto, propietaria de la
patente MON 810. Esta variedad de
maíz incorpora el gen de una bacteria
denominada Bacillus thuringiensis
(BT), una bacteria que de manera
natural se encuentra en la tierra y
que produce una sustancia que se
vuelve tóxica al entrar en contacto
con determinados insectos, actuando
así como un insecticida. Este gen
del BT tóxico se aísla en laboratorio
para introducirlo en el maíz. Así, toda
la planta crece con esa toxina en
sus hojas, tallos y raíces convirtiéndose
en resistente a determinadas
plagas. La cantidad de toxina que
acumula cada planta se vuelve incontrolable,
y puede afectar al consumo
humano, a la calidad de la tierra y al
ecosistema. Además, las plagas potenciales
acaban convirtiéndose en
resistentes a la toxina.

La ecofeminista india Vandana
Shiva, que apoyó la declaración de
los grupos ecologistas con su presencia,
afirmó que en uno de los estudios
de su organización comprobaron
cómo en tres años de cultivo de
algodón BT en una zona de la India
la fertilidad del suelo se había reducido
en un 30%. Además, recordó cómo
un estudio reciente publicado en
Austria demuestra que una nueva variedad
de maíz con la toxina BT (que
ya se cultiva en el Estado español de
manera experimental al aire libre y
está autorizada para consumo animal),
está causando efectos muy negativos
en las ratas: “Se ha descubierto
que causa diarrea y afecta a la
fertilidad. Normalmente los estudios
de ratas se hacen para establecer la
seguridad de ese producto en los humanos,
así que podemos estar seguros
de que si las ratas lo tienen, nosotros
también lo tendremos”.

La activista india desmitificó la
idea de que los transgénicos son la
solución al hambre, afirmando que
“el 98% de los cultivos de transgénicos
en el mundo se concentran entre
el algodón, la soja, el maíz y la colza.
Uno de ellos no se come y los restantes
se usan para alimentación animal
y producción de agrocombustibles”.
Los pequeños agricultores son también
los grandes perjudicados.

Para Miguel Padilla, del sindicato
agrario COAG, uno de los peores
problemas es la contaminación de
los cultivos: “La agricultura ecológica
no puede convivir con los
transgénicos: nuestros cultivos se
polinizan y se contaminan con genes
transgénicos que llegan a través
del viento. Las semillas autóctonas
se van a acabar”.

El año 2009 va a ser determinante
para que los gobiernos aseguren
una alimentación sana y segura,
aseguró Vandana Shiva, en un
contexto de “dictadura alimentaria
bajo el control de las multinacionales”.
“España ya luchó contra
el fascismo –recordó– y ahora tiene
que volver a hacerlo”.

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