Después de Calais
Desalojan a 4.000 refugiados de un campamento en París

El campamento improvisado, situado junto al metro de Stalingrad, ha visto aumentar el número de sus 'residentes' en los últimos días tras el desalojo de Calais.

, París (Francia)
04/11/16 · 8:00
Campamento de Stalingrad, en París. / Enric Bonet

[Esta mañana, las cerca de 4.000 personas que vivían en el campamento de Stalingrad han comenzado a ser desalojadas por la prefectura en autobuses para ser repartidas temporalmente entre distintos centros y gimnasios.]

“Calais is a big problem, but Paris is a big problem too”. Con un inglés básico, Ahmed Yan, de 21 años, intenta expresar su desesperación ante la dificultad de hallar una vida digna en Francia. Este joven afgano hace apenas un par de días que se encuentra en París, después de haberse ido del bidonville de Calais, el mayor campamento improvisado de refugiados en Europa, evacuado la semana pasada. Pero ya extraña su vida en uno de los contenedores que conformaban el campamento de Calais y que vio arder poco antes de abandonarlo: “Allí teníamos más comida y era mucho más cómodo para dormir”. Tras haber recorrido en tren los casi trescientos kilómetros que separan Calais de París, Ahmed Yan es ahora uno de los casi 4.000 refugiados que duermen en la nueva Jungla francesa, el campamento de Stalingrad, situado en el este de París.

Aunque hace meses que decenas de inmigrantes duermen en las calles de la capital francesa, el campamento de Stalingrad ha crecido de forma significativa durante estas últimas semanas, según corroboran las asociaciones presentes sobre el terreno. Centenares de tiendas de campaña se acumulan a lo largo de una calle peatonal, en las calles adyacentes y en los alrededores de una boca del metro. En esta misma zona, se encuentra la oficina de Asistencia Social y Administrativa, donde los refugiados hacen cola para iniciar el largo proceso de asilo.

En la Jungla de Stalingrad, los refugiados afganos viven separados del grupo de los africanos subsaharianos, compuesto mayoritariamente por sudaneses. Los colchones, las prendas de ropa y los restos de comida se esparcen por las aceras. La lluvia, el frío y el ruido de los coches degradan las condiciones de vida. “Mira nuestra situación”, afirma Ahmed Yan con indignación. Anhela los seis meses que vivió en Calais. Allí pasó la mayor parte del tiempo en una cama del hospital después de haber recibido un disparo de una bala de goma de la policía en una pierna, al ser descubierto mientras intentaba atravesar el túnel del canal de la Mancha, escondido en el cargamento de un camión.

“Muchas personas llegan de Calais”

El ministro de Interior francés, Bernard Cazeneuve, desmintió el viernes pasado que hubiera habido un trasvase de personas de la Jungla de Calais a Stalingrad. Sin embargo, asociaciones y fuentes del Gobierno municipal de París contradicen esta afirmación. “Durante esta última semana, hay mil personas más que han llegado al campamento de Stalingrad. Muchas de ellas estuvieron antes en Calais”, asegura Rafael Flichman, portavoz de la Cimade, una asociación encargada de asistir a los demandantes de asilo en París.

“No sabemos si han llegado muchas personas procedentes de Calais, pero anticipamos que la evacuación de la Jungla provocará la llegada de personas de Calais a París”, asegura un miembro de la consejería de Asuntos Sociales del Ayuntamiento, que se ha desplazado al campamento de Stalingrad en busca de menores no acompañados entre los refugiados. La organización Human Rights Watch (HRW) ha alertado de que más de un centenar de menores sin compañía quedaron sin reubicar en Calais. “Existen numerosos controles en las estaciones de tren en París, ante la espera de que lleguen nuevos refugiados”, afirma Baptiste Pelletan, coordinador de la asociación Baam, que ofrece cursos de francés al aire libre a los refugiados de Stalingrad.

Inminente desmantelamiento del campamento

El presidente francés, François Hollande, anunció este sábado, ante la creciente repercusión mediática del campamento de Stalingrad, que esta nueva Jungla será desalojada como lo fue la de Calais y que sus residentes serán enviados a uno de los 450 centros de acogida y orientación de inmigrantes, repartidos por todo el territorio francés y situados la mayoría de ellos lejos de la capital. Cerca de Stalingrad, el Gobierno municipal de París ultima la apertura en noviembre de un nuevo centro de acogida de refugiados, que contará entre 600 y 900 plazas.

No obstante, este centro irá destinado sobre todo “a los refugiados que acaben de llegar a París y muchos de los residentes en el campamento de Stalingrad llevan varias semanas en la ciudad”, afirma un miembro de la consejería de asuntos sociales del Ayuntamiento. Éste advierte de la dificultad de desplazar a los refugiados en los centros de acogida fuera de la capital, “ya que muchos de ellos desconfiarán de la idea de irse a vivir a otra ciudad y preferirán quedarse en París”. El movimiento Nuit Debout ha organizado este miércoles por la tarde una concentración para que los inmigrantes expresen sus reivindicaciones ante el inminente desmantelamiento del campamento.

“No me gusta la policía en Francia”, afirma con resignación Ahmed Khan, de 22 años. Como su compatriota Ahmed Yan, este joven afgano también fue descubierto a mediados de agosto por la policía francesa mientras intentaba cruzar la frontera en dirección al Reino Unido, escondido en un camión, en el túnel del canal de la Mancha. Después de arrestarlo, fue encerrado en un centro de detención administrativa (el equivalente de un Centro de Internamiento de Extranjeros en Francia) en Rouen, donde lo retuvieron durante 22 días, y luego lo tuvieron encerrado en otro centro en Rennes durante nueve días más. Luego lo liberaron, un hecho inhabitual, ya que los centros de detención están destinados al encierro hasta que se produzca la deportación al país de origen. Y poco después llegó a finales de septiembre en la Jungla de Stalingrad.

“¿Estás al corriente de que pronto abrirán un nuevo centro en París destinado a la acogida de refugiados?”, le pregunta este periodista. “No”, responde de forma lacónica. Como su compañero Ahmed Yan, su único objetivo ahora es volver a Italia y desde allí ser extraditado a Afganistán. Su sueño europeo se ha terminado.

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