Proceso de paz en Colombia I X Conferencia
Una semana para terminar con 52 años de guerra

Unos 500 miembros FARC-EP se reúnen en la remota región de la sabana del Yarí (Meta Colombia) para ratificar los acuerdos de La Habana y decidir su tránsito a partido político legal sin armas. Para la X Conferencia Nacional Guerrillera se ha construido un campamento muy diferente a los de guerra, donde también se ‘concentran’ unos 400 periodistas.

, Colombia Plural*
18/09/16 · 13:23
Integrantes de las FARC en los alrededores del encuentro. / Paco Gómez Nadal

“Esto parece un concierto de verano”. El comentario espontáneo de la periodista independiente española que comienza a caminar el campamento donde se desarrolla desde hoy sábado 17 de septiembre la X Conferencia guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) no es gratuita.

Un plano en el que domina la silueta del ya fallecido fundador de la guerrilla más persistente de las américas, Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, indica la zona de conciertos, de dormitorios, de camping, o la de aulas y casino para los delegados de las FARC que deben participar en una intensa semana de debates. Lo que aquí se ha levantado en cinco semanas no es entendible fuera de los Acuerdos de Las Habana que se concretaron en su totalidad el pasado 23 de agosto.

“Lo jodido de dejar las armas y convertirnos en partido político es que nos vamos a enfrentar al capitalismo armados sólo con la voluntad”

En el largo camino de seis horas que separa esta zona recóndita en el departamento del Meta de San Vicente del Caguán (Caquetá) los últimos militares quedan muy lejos y la entrada a este megacampamento es franca para quienes están acreditados. No hay casi armas a la vista. Algún AK-47 colgado en una caleta (lugar para dormir) de una guerrillera, algunos otros colgados a la espalda de un par de hombres que los fotógrafos persiguen para tener la toma.

La proporción de mujeres entre los algo más de 500 guerrilleros concentrados aquí es muy alta, cercana al 35%, y las instalaciones son las de un congreso ‘profesional’: carpa para prensa con 350 puestos de trabajo, zona de conciertos digna de cualquier festival de verano, área de trabajo para los 200 delegados elegidos por los diferentes frentes guerrilleros, cabañas para los máximos dirigentes de la organización, zona de comidas, televisión y acceso a internet a precio de monopolio (uno de los chistes más repetidos es sobre la necesidad de “acabar con el capitalismo” para que esto no vuelva a ocurrir).

Y ese sigue siendo el enemigo: “Lo jodido de dejar las armas y convertirnos en partido político es que nos vamos a enfrentar al capitalismo armados sólo con la voluntad”. El comandante Rodrigo Hernández, del Frente 27 de las FARC, no sonríen tanto como otros de los mandos de la organización. Tiene muchos temores aunque asegura que no van a hacer que se baje de este bus. “Yo estoy con la paz porque la guerra no se la deseo a nadie”. Sabe de lo que habla. Entró a la guerrilla con 13 años y hoy, 34 años después, dice no tener miedo a la reintegración a la vida civil siempre que haya “garantías”.

Garantías. Esa es la palabra más repetida por guerrilleras y guerrilleros de base… y por sus comandantes. Las garantías de seguridad en el futuro inmediato para los guerrilleros desmovilizados, para los movimientos sociales y políticos de izquierda y para los campesinos que habitan las áreas de influencia de las FARC van a ser una de las claves para que el proceso de paz avance sin sobresaltos. Aunque en el terreno, fuera de este campamento modélico –“el más grande levantado por las FARC en 52 años de existencia”- las trampas son muchas. La principal siempre termina apuntando a los paramilitares, las estructuras mercenarias ligadas con la ultraderecha, con el narcotráfico y que han mantenido vínculos directos con funcionarios del Estado. Pero hay más: las dos guerrillas que siguen beligerantes (el Ejército de Liberación Nacional, ELN, y un frente marginal del Ejercito Popular de Liberación, EPL), el crimen organizado, los propios disidentes de las FARC (hay un frente completo, el Primero, que ya ha anunciado su voluntad de seguir en la montaña)…

Timochenko ha dedicado un 25% de sus palabras a recordar “la naturaleza rigurosamente política y democrática de las FARC”

Ninguna de esas amenazas aparecieron en el discurso con el que el comandante máximo de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, ha dado por abierta esta Conferencia (que debe prolongarse hasta el 23 de septiembre). Timochenko ha dedicado un 25% de sus palabras a recordar “la naturaleza rigurosamente política y democrática de las FARC” para tomar distancia de lo armado y para explicar por qué, “los que desconocen esto, no pueden explicarse cómo los 48 campesinos marquetalianos [en referencia a los que escaparon de la operación de exterminio en 1964 que las FARC considera como fundacional], pasaron a convertirse en los miles de mujeres y hombres”.

Timochenko, que sólo ha recordado por su nombre a los fundadores de las FARC Manuel Marulanda y Jacobo Arenas y a Hugo Chávez como “impulsor imprescindible” de este proceso de paz, ha dicho que si el adversario quiere pregonar que ha ganado la guerra, “allá ellos”: “Para las FARC-EP y nuestro pueblo, la mayor satisfacción será siempre haber ganado la paz”.

Lo que viene

Las conclusiones de la Conferencia Nacional Guerrillera, máximo órgano de decisión de las FARC-EP, serán de obligado cumplimiento por todos sus miembros y su agenda, apretada como todo en Colombia en las últimas semanas, forma parte del calendario del proceso de paz diseñado en La Habana.

El 26 de septiembre, tres días después de finalizado el encuentro de las FARC, Timochenko y Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, firmarán oficialmente el acuerdo en la ciudad de Cartagena de Indias y el 2 de octubre colombianas y colombianos tienen cita en las urnas en un plebiscito vinculante en el que deberán decir “sí” a este acuerdo, o echarlo por tierra.
De forma paralela, comenzará la movilización de todos los hombres y mujeres de las FARC-EP (se calcula que entre 12.000 y 15.000 incluyendo a los milicianos no armados) se concentrarán en 26 zonas delimitadas por todo el país donde permanecerán 180 días. En esos seis meses, el Gobierno deberá demostrar que la lucha contra el paramilitarismo va en serio mientras la guerrilla entrega sus armas a la comisión de verificadores internacionales. Sólo al final de ese periodo se destruirá el armamento de forma definitiva.

La desmovilización y reintegración de las FARC es sólo uno de los seis puntos del acuerdo. Lo que tiene que ver con tierras y ruralidad (el punto clave estructural de los conflictos en Colombia), el narco, la participación política y las garantías para el disenso y la protesta social, la reparación de las víctimas y el marco de justicia transicional, que incorpora la ley de amnistía son parte de las 297 páginas que marcarán la ruta de este país los próximos años. Un ambicioso plan criticado por todos los sectores, pero fruto de una negociación de cuatro años que, cuando comenzó, parecía imposible.
 

*Colombia Plural es un medio independiente nacido en el Pacífico colombiano fruto de una alianza de organizaciones y activistas. Para seguir la cobertura completa de la X Conferencia de las FARC ver: www.colombiaplural.com

Palabras de instalación del Comandante Timoleón Jiménez en la X Conferencia Nacional Guerrillera

Camaradas:
Nos hallamos reunidos aquí, tras cincuenta y dos años continuos de confrontación política y militar con el Estado colombiano, con el propósito de realizar nuestra Décima Conferencia Nacional,  máximo evento democrático contemplado en nuestros Estatutos. Además del Estado Mayor Central y su Secretariado, están aquí presentes los delegados y las delgadas elegidos por votación en las Asambleas de Guerrilleros cumplidas en cada Frente, Columna,  Compañía y Guerrilla. Una representación lo más amplia posible de todos los guerrilleros y guerrilleras de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejercito del Pueblo.

Contrariamente a como lo pregonan nuestros contradictores y críticos gratuitos, las FARC-EP nos hallamos muy lejos de ser una organización de exclusiva naturaleza militar, regida por los caprichosos criterios de un cuerpo de mandos ambiciosos. Si algo nos ha caracterizado desde nuestro mismo nacimiento, es precisamente nuestra naturaleza rigurosamente  política, fundada en la más amplia democracia, con unos lineamientos políticos, militares y culturales tejidos por el conjunto de sus integrantes desde sus primeras conferencias nacionales. Han sido estas las encargadas de designar, mediante el voto de todos sus participantes, a los miembros de su dirección nacional, mandatados así por el colectivo para encargarse de la ejecución de las líneas trazadas por él, y para responder por su desempeño ante la siguiente Conferencia.

Pueden ustedes dar fe de la existencia de las células partidarias, en donde los integrantes de cada escuadra o unidad básica gozan de plena libertad, para señalar los defectos y errores tanto de su cuerpo de mandos como de todos sus militantes, en reuniones semanales o quincenales, y en las que los comandantes de todos los escalones están obligados a participar, sin derecho a ocupar cargos de representación, que de algún modo pudieran coartar la expresión libre del colectivo.

También pueden predicar de la continua práctica de balances, en los que las guerrilleras y guerrilleros gozan del pleno derecho para expresar su opinión en torno a las tareas o misiones objeto de análisis. Y de la realización de las Asambleas de cada unidad, por lo menos una vez al año, en las que el colectivo reunido analiza y debate el trabajo cumplido por mandos y combatientes de base, en el curso del período sometido a análisis.

Sin lugar a dudas ha sido esa continua práctica democrática, la que nos ha permitido permanecer cohesionados y férreamente unidos, ante los enormes retos de naturaleza militar y política que nos ha tocado enfrentar a lo largo de estas cinco décadas. Gracias a ella hemos salido siempre adelante, seguros de que nuestras decisiones y actuaciones no son el producto de ningún genio individual, sino la maduración de un pensamiento colectivo cuidadosamente construido con la colaboración de todos. Y es por ello que en la ejecución del conjunto de nuestras políticas, los combatientes de las FARC-EP hemos obrado con el entusiasmo de quien se sabe comprometido por una causa común, entregando lo mejor de sí con la convicción plena de estar haciendo lo justo.
Quienes desconocen esa naturaleza de las FARC, no pueden explicarse cómo los 48 campesinos marquetalianos, pasaron a convertirse en los miles de mujeres y hombres, que conforman la formidable organización que llegamos a ser tras varias décadas de lucha, y por tanto buscan explicarse ese prodigioso hecho histórico, echando mano a las más aventuradas teorías, encaminadas siempre a desconocer la poderosa fuerza creadora de la conciencia y la organización popular. Un pueblo unido y organizado debidamente, constituye una fuerza invencible.
Las FARC no sólo resistimos la más larga y violenta embestida emprendida por el poder imperial y sus aliados del capital nacional y el latifundio, contra un ejército guerrillero y un pueblo declarado en rebeldía, sino que hemos conseguido sentarnos a una mesa de conversaciones con ellos, y sacar avante un Acuerdo Final de Terminación del Conflicto, con el que queda definitivamente claro que en esta guerra no existen vencedores ni vencidos, al tiempo que nuestros adversarios se ven obligados a reconocer nuestro derecho pleno al ejercicio político, con las más amplias garantías. Para nosotros es claro cómo y por qué lo hemos conseguido. Y queremos que aquellos que todavía tienen dudas sobre nuestra lucha se acerquen y palpen la voluntad que nos asiste de entregar todas las energías por el nuevo país que sueña la mayoría de colombianos y colombianas.

Saben ustedes bien, y están en condiciones de exponerlo con la conciencia limpia ante la prensa nacional y extranjera aquí presente, o en cualquier otro escenario, que las FARC-EP siempre hemos pregonado el respeto a la población civil, a sus intereses y bienes, por encima de cualquier circunstancia. Que esa población, a la que conocemos con el nombre de masas, ha sido por tanto nuestro soporte fundamental a lo largo de todos estos años. En nuestra experiencia reposan millares y millares de ejemplos en los que familias campesinas, indígenas, negras o de condición humilde del campo y la ciudad, nos han brindado apoyo incondicional y protegido nuestra fuerza y a sus integrantes de múltiples maneras, aun a riesgo de su propia vida o libertad, amenazadas permanentemente por la furia de las fuerzas estatales o paramilitares.  Sabemos que en el corazón y la mente de la gente llana y honesta que nos conoce en persona, y que trata diariamente con nosotros, anida una verdad completamente distinta a la pregonada por los medios que están al servicio de la oligarquía.

La Paz reclama que el poder mediático no se siga utilizando como un instrumento más de la guerra. Hagamos de su potencial y eficacia una herramienta para la reconciliación entre las colombianas y los colombianos. Hay en efecto otra Colombia, otro acumulado de historias y verdades que esperan su oportunidad. Aquí nos estamos aprestando para eso, con el afecto y la solidaridad de mucha gente de nuestro país y de todo el mundo. Nuestra más honda aspiración es llegar con nuestro mensaje a mucha más, hasta conseguir que el torrente por las grandes transformaciones resulte incontenible.

El significado del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, es aun más importante de lo que parece a simple vista. Si nuestros adversarios quieren pregonar que ganaron la guerra, allá ellos. Para las FARC-EP y nuestro pueblo, la mayor satisfacción será siempre haber ganado la paz.

Seguramente que de esta Conferencia Nacional habrán de surgir múltiples conclusiones distintas a su objetivo primordial. Una de ellas deberá ser el eterno agradecimiento a los pueblo
s y a los gobiernos de Cuba y de Noruega, que como países garantes hicieron hasta lo imposible para conseguir que este difícil proceso llegara a feliz culminación. De igual modo a los de Venezuela y Chile, que acompañaron a las dos partes en todos los momentos en que lo requirió la materialización del objetivo final de las conversaciones.

Especial homenaje tendremos que rendir a la memoria y la abnegación de ese titán de los pueblos de Nuestra América, el Presidente Eterno Hugo Rafael Chávez Frías, sin cuyo apoyo e impulso inicial nada de lo alcanzado hubiera sido posible. No hay duda de que Bolívar y él aún tienen mucho qué hacer en América Latina. Y al mismo tiempo que a Chávez, habrá que homenajear a todas y cada una de las organizaciones y personalidades, hombres y mujeres, que de manera admirable levantaron durante años las banderas de la solución política, en los más variados escenarios y eventos, arrastrando tras de sí a crecientes multitudes, que lograron posicionar en el imaginario colombiano, la necesidad de un acuerdo final de paz.

El Estado Mayor Central y su Secretariado convocamos esta Conferencia Nacional, en cumplimiento a lo dispuesto por el Pleno Ampliado del Estado Mayor Central celebrado en marzo del año pasado, el cual avaló todos los acuerdos firmados hasta entonces por nuestra Delegación de Paz en la Mesa de Conversaciones de La Habana, al tiempo que facultó al Estado Mayor, su Secretariado y la Delegación de Paz, para continuar desarrollando todos los esfuerzos posibles, de conformidad con nuestros lineamientos históricos, a fin de lograr un Acuerdo Final de Paz en los términos concebidos por la Agenda pactada en agosto de 2012.

Del mismo modo, el mencionado Pleno estableció de manera terminante, que llegados a un Acuerdo Final entre el gobierno nacional y las FARC-EP, éste no podría adquirir validez para nuestra fuerza, sin el reconocimiento y aprobación de una Conferencia Nacional Guerrillera, la cual debía ser convocada para ese efecto específico.

Como es de público conocimiento, el pasado 24 de agosto fue suscrito en la ciudad de La Habana, ante testigos internacionales y con todas las formalidades, el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, entre los jefes de la Delegación de Paz del gobierno de Colombia, Humberto de la Calle Lombana, y de las FARC-EP, Iván Márquez.

El paso siguiente previsto por las dos partes, una vez entrado en vigencia el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, debe ser la firma del Acuerdo Final por el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, y por mí,  como Comandante en Jefe de las FARC-EP.

También es de público conocimiento que está definida la fecha del 26 de septiembre para la celebración de este histórico acto en la ciudad de Cartagena de Indias. Conocedor el gobierno nacional de la previsión del Pleno de Estado Mayor Central de marzo de 2015, ha convenido en rodear de completas garantías la celebración de esta Conferencia Nacional, a objeto de dar la oportunidad a nuestra  máxima instancia democrática, de comprometer la palabra de todas las FARC-EP con este Acuerdo Final.

Así que esta Conferencia se convoca con dos propósitos específicos que quedan a su entera discusión y definición. En primer lugar el análisis y refrendación del Acuerdo Final que hemos suscrito, a fin de que adquiera carácter vinculante, es decir que sea de obligatorio cumplimiento para nuestra guerrilla. Y en segundo lugar, producir las disposiciones políticas y organizativas para iniciar el tránsito hacia un partido o movimiento político, dentro de las cuales se encuentra la convocatoria del Congreso constitutivo que deberá definir el Programa, el Estatuto y la Dirección Política. 

De todo corazón esperamos que esta histórica Décima Conferencia Nacional, se caracterice como todos nuestros eventos por la más amplia democracia, la altura de los debates, y el apego fiel a la línea político militar trazada por nuestros fundadores Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas. No me queda más que invitarlos a inspirarse en el conjunto de los guerrilleros y guerrilleras de las FARC-EP que desde cada uno de los bloques, frentes y diversas unidades, esperan que ustedes transmitan fielmente el sentir de las asambleas generales que los mandataron.

Hay todo un pueblo que lleva 52 años a la espera de la paz, y que ha batallado incansablemente por ella. Muchísimos de sus hijos  e hijas quedaron camino a ese objetivo, y otros muchos permanecen entre rejas en las cárceles del país o el extranjero. Nuestro compromiso indeclinable con ese pueblo debe ser ratificado en este evento de manera terminante. Nuestra preocupación principal ha de ser cómo conseguir que la paz se convierta en una realidad en nuestro país, sobre la base de la justicia social y la democracia.

Eso implica la vinculación de las grandes mayorías inconformes a la vida política activa de nuestra nación, la necesidad de un mensaje nuevo, fresco y esperanzador por los cambios, la imprescindible tarea de la unidad sin la cual todo esfuerzo se desperdiga y pierde, la presencia en el escenario de una forma distinta, sana y transparente de hacer la política. Nos hallamos frente a la trascendental oportunidad de abordar estas tareas esenciales. Nuestra responsabilidad ética e histórica es hoy mayor que nunca. Que las niñas y los niños de Colombia tengan la real posibilidad de crecer y ser felices en un país en paz. Invito a que ese sea el marco de referencia de sus valiosas intervenciones.

Declaro oficialmente instalada la Décima Conferencia Nacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo. En sus manos se encuentra el destino de Colombia.

Sabanas del Yarí, 17 de septiembre de 2016, el año de la paz.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Tienda El Salto