Especulación inmobiliaria
OL Land: la Eurocopa tiene un precio

Las autoridades de Lyon han invertido 400 millones de euros en la construcción del Estadio de las Luces, propiedad de un club privado, el Olympique de Lyon.

, Lyon (Francia)
08/07/16 · 8:00
Estadio de las Luces de Lyon. / Enric Bonet

El Estadio de las Luces de Lyon, que acogió este miércoles 6 de julio el partido de semifinales entre Gales y Portugal, es probablemente el más espectacular de los nuevos estadios construidos en Francia para la Eurocopa de fútbol. Cubierto por un techo que proyecta luces en el exterior, este complejo deportivo ultramoderno, también conocido como OL Land, cuenta con una capacidad para 60.000 espectadores.

Es el tercer estadio más grande en todo el país y prácticamente el único que pertenece a un club privado. Con un coste de 450 millones de euros, suelen presentarlo como un ejemplo exitoso de la iniciativa privada. Pese a esta buena reputación, los habitantes de Lyon no sólo pagarán durante años la deuda generada por este ambicioso proyecto, sino que han sufrido el impacto ambiental y ecológico provocado por su construcción.

OL Land es “una falsa iniciativa privada”, asegura el abogado Étienne Tête, que ha llevado a cabo varios procedimientos jurídicos en contra de su realización. Éste critica el gasto excesivo que ha realizado el consejo metropolitano de Lyon para adecuar los accesos al campo. Al estar situado en medio de un descampado en uno los barrios más humildes de la periferia, a 15 kilómetros del centro de la ciudad, el buen funcionamiento del estadio ha requerido la extensión de dos líneas de tranvía, la construcción de nuevas carreteras y la creación de líneas especiales de autobús. Esto ha comportado una inversión pública de 200 millones.

“El gobierno municipal pretende minimizar el dinero destinado al estadio”, denuncia Jean Murard, presidente de la asociación Transportes Ciudadanos. Este colectivo crítico con “el despilfarro” del proyecto estima que la inversión pública en los accesos del campo duplica lo presupuestado y alcanza una cifra cercana a los 400 millones.

Una operación “de especulación inmobiliaria”

“El Olympique de Lyon quería comprar una gran extensión de terreno a un precio económico y por eso tuvo que construir el estadio en un emplazamiento lejos del centro de la ciudad”, explica Franck Buronfosse, presidente de la asociación Carton Rouge, que denuncia el carácter especulativo de OL Land. Junto con el nuevo campo, el club lionés pretende construir en su entorno dos hoteles de lujo, un complejo de oficinas y un centro comercial con una extensión de 40.000 metros cuadrados.

Para llevar a cabo este proyecto, el Olympique de Lyon compró 50 hectáreas de terreno al consejo metropolitano de Lyon, por las que pagó 40 euros el metro cuadrado, mientras que el precio medio en esta zona es de 300 euros el metro cuadrado. “Se trata sin duda de una operación de especulación inmobiliaria”, denuncia Étienne Tête, quien recuerda que el Bayern de Múnich sólo necesitó nueve hectáreas para construir el monumental Allianz Arena. “No es verdad que estemos sentados sobre una mina de oro, sino sobre una enorme deuda”, declaró hace unos meses el presidente del Olympique de Lyon, Jean-Michel Aulas, en la revista Lyon Capital, “no hicimos el estadio para venderlo y yo no estoy aquí para obtener plusvalías”.

Aunque Aulas niegue el carácter especulativo, su apuesta para construir un nuevo estadio en lugar de renovar el de Gerland, que pertenecía al municipio de Lyon, se debió a la voluntad del club de poseer su propio campo. Esto le permitirá disponer de un activo económico que incrementará los ingresos procedentes del taquillaje y de la explotación de las infraestructuras de OL Land. Así, el Olympique de Lyon, que dominó de forma incontestable el fútbol francés entre el año 2000 y 2008, espera remontar su declive deportivo y reducir su deuda de 246 millones euros.

Philippe Layat, el campesino que se opone al estadio

Los planes del Olympique de Lyon se confrontan, sin embargo, con la resistencia de una parte de los campesinos de la zona que se oponen a vender sus terrenos. Además de las 40 hectáreas que el club compró al consejo metropolitano, el Estadio de las Luces ha requerido la expropiación de 110 hectáreas suplementarias de terreno agrícola destinadas a la construcción de los accesos. Las autoridades han expropiado a más de 80 campesinos, la mayoría de los cuales cultivaban campos de trigo y maíz. De todos ellos, el más afectado ha sido el agricultor y ganadero Philippe Layat, de 62 años, a quien han quitado nueve de las 25 hectáreas que su familia posee desde hace 400 años.

“El 1 de septiembre de 2014 vinieron la policía y los albañiles con su maquinaria, rompieron la valla de protección de mi casa y empezaron a construir”, recuerda este humilde y rudo campesino que vive solo en su finca, donde cultiva trigo y cuida un rebaño de ovejas. Califica de “robo” la expropiación sufrida y no quiere aceptar los 165.000 euros que le han ofrecido, después de haberle pagado un euro por cada metro cuadrado de su terreno. Tras la realización de las obras, una carretera que se dirige al estadio pasa en medio de sus cultivos. “Al haberme quitado la mitad de mis terrenos, mi finca ha dejado de ser viable”, se lamenta.

Un estadio “de interés estatal”

Junto con otros campesinos y asociaciones locales, Philippe Layat ha recurrido a la justicia el proyecto de OL Land. En mayo de 2014, el tribunal administrativo de Lyon declaró que había que anular las obras del campo. Pero estas continuaron y el Consejo de Estado --la máxima autoridad judicial francesa-- anuló la sentencia del tribunal administrativo. Éste recordó, de hecho, que el estadio era una obra de interés general. Así lo había establecido una polémica ley aprobada en 2011 que otorgó el estatus de interés general a los campos de fútbol privados.

“Jean-Michel Aulas ha iniciado un procedimiento judicial en mi contra por difamación y Philippe Layat ha sido agredido”, asegura Étienne Tête, evocando las supuestas presiones que han recibido para que abandonen su cruzada en contra del estadio. “Un grupo de hombres vino a mi casa, llamaron a la puerta y cuando salí me golpearon en la frente”, explica Philippe Layat recordando la agresión que sufrió en diciembre del año pasado: “Me hicieron entrar en casa y entonces me preguntaron dónde estaba mi dinero”. Un intento de robo que según él sólo fue un falso pretexto para amenazarle: “Al final lo único que se llevaron fue un documento sobre un plan urbanístico de Lyon”.

“Cuando en 2010 escogieron a Francia como sede de la Eurocopa, el Estadio de las Luces se convirtió en un asunto de interés estatal y presentimos que resultaría muy difícil oponerse a su realización”, afirma Étienne Tête. Además de invertir unos 400 millones de euros para construir los accesos al campo, las autoridades de la ciudad han dado 20 millones al Olympique de Lyon para ayudarle a pagar las obras del campo. También se han hecho garantes de los últimos 60 millones que el club deberá reembolsar una vez haya devuelto los préstamos bancarios que ha pedido para financiar el proyecto. Todo este dinero se suma a la factura prohibitiva que el erario público francés ha pagado para organizar la Eurocopa: 4.000 millones destinados a la construcción o renovación de nueve de los diez estadios en los que se disputa el torneo.

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