La intención de los organizadores es mantenerse de forma indefinida
Campamento refugiado en el corazón de la Barcelona opulenta

Una decena de tiendas alzan a las puertas de la delegación de la Unión Europea en el paseo de Gracia, donde la bandera azul comunitaria ondea manchada con pintura roja.

, La Directa
17/05/16 · 12:22
Tiendas plantadas frente a la Pedrera en Barcelona / Jesús Rodríguez

El sábado se estableció en el corazón de la Barcelona más opulenta la Acampada Refugiada. A las puertas de la delegación de la Unión Europea en la capital catalana, junto a la Pedrera, en la acera de enfrente de la exclusiva joyería Rabat y a pocos metros del lujoso hotel Mandarín han instalado una decena de tiendas de acampada. La bandera azul comunitaria, con las estrellas de los países miembros, ondea en el balcón de la institución manchada de pintura roja, es el mensaje que han dejado las manifestantes. "Mientras la UE no hace nada los muertos se cuentan por cientos en el mar Egeo", gritaba uno de los activistas.

Una quincena de personas han dormido dos noches, al tiempo que se ha desarrollado un intenso calendario de actividades. Mucha gente se para, recoge información y muestra su solidaridad. Este lunes por la noche han convocado un debate-espacio de encuentro para la "generación de propuestas y respuestas transformadoras para garantizar vidas dignas en nuestros barrios y ciudades", en relación a la acogida de refugiados.

Clara Sánchez Mas, una de las acampadas, miembro de la Brigada Catalana Eko y de Eko Project -con base en una localidad a veinte kilómetros de Idomeni- nos cuenta que hace dos meses pisó por primera vez aquella región de Grecia, donde "decidimos empezar un proyecto de apoyo a las personas refugiadas, con espacio infantil, espacio para mujeres, cocina comunitaria y un grupo de infraestructura y construcción". "Siempre hemos vivido con la eterna contradicción de si estábamos poniendo parches a las instituciones que son las que deberían dar una respuesta política, que es la única real y viable a este conflicto", reflexiona. "Al volver a casa hemos iniciado el trabajo importante, que es la exigencia de la libre circulación de personas, porque vienen de una guerra y la única respuesta que les dan es miseria, muerte y vulneración de derechos", concluye.

Sánchez considera que "la Unión Europea tiene la capacidad humana, económica y política de dar acogida a estas personas refugiadas, esto no lo hacen ellos ni lo hace el ACNUR. El acuerdo con Turquía echa por tierra las declaraciones de derechos humanos, se hacen deportaciones masivas ilegales en un país que no es seguro". En relación a esto denuncia que "los campos de refugiados son violencia para que los niños no puedan ir a la escuela, no tengan derecho a la vivienda y una vida digna. Estas personas venían con la esperanza de un futuro mejor y la sensación de desesperanza cada vez es mayor".

Juanma Rojas también ha impulsado la Acampada Refugiada. "Varias personas que estuvimos en los campos de refugiados del norte de Grecia decidimos que no queríamos que se olvidara lo que está pasando. Entre otras acciones de presión política nos hemos instalado ante la sede de la Unión Europea en Barcelona, ​​si con esta acción simbólica se nos continúa ignorando deberemos subir la contundencia". "Las fronteras de esta Europa Fortaleza que están abiertas penosamente al capital y las mercancías, deben estar abiertas a las personas que lo necesitan", asevera.

"El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, más allá de las acciones simbólicas, deberían pasar a la desobediencia", opina Juanma Rojas
"La reacción de todos es ignorarnos, como no impedimos la vida en el paseo de Gracia. Desde el Ayuntamiento de Barcelona más allá del simbolismo de declararse ciudad-refugio exigimos que pasen a acciones más contundentes, y si hay que desobedezcan. Y en el marco del gobierno catalán, si podemos desobedecer por la independencia en el ámbito del Estado español también podemos desobedecer por la dignidad y la vida de las personas, sean de donde sean", son los mensajes que dirige a Ada Colau y Carles Puigdemont, respectivamente.

Rojas está en contacto con las voluntarias que ahora están en Grecia y nos cuenta que ahora en Idomeni hay 15.000 personas y en Eko más de 2.000. "La policía envía circulares tienda por tienda, con tono amenazador y diciéndoles que si quieren soluciones vayan a los campos militares, pero la realidad es que desde allí los deportan a Turquía y los encierran en campos que son como CIE. En Grecia hay campos abiertos y cerrados. Las personas que salen deben fichar y los voluntarios no nos dejan entrar. Mantener la presencia en los campos autogestionados es una acción de resistencia", opina.

En las ciudades griegas, además, las voluntarias han de hacer frente a la creciente presencia de la extrema derecha. "Estar esperando tres meses a que te abran una puerta genera ansiedad, hay palizas de la policía macedonia, y el crecimiento de los grupos fascistas también se visualiza en estos espacios. En Polikastro, el municipio más cercano a Eko -donde trabajamos nosotros- está la sede de Amanecer Dorado con la bandera nazi ondeando con toda tranquilidad. Hay una guerra de pintadas en el pueblo entre los nazis y la gente que apoya a los refugiados", relata con cierta preocupación.

Tags relacionados: Refugiados
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0