ENTREVISTA I Angustias Alonso, activista
“Con la policía me llevo de PM, no digo más”

La veterana activista se convirtió en una de las caras más conocidas del 15M

, Diagonal
14/05/16 · 7:24
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A Angustias no le gusta dar muchos detalles personales, “que eso ya es meterte en muchas honduras”. Probablemente, la mayoría de las personas que pasaron por la Puerta del Sol aquel mes de mayo de 2011 la recuerdan, ya sea sentada en su taburete plegable en alguna asamblea, portando una pancarta en una manifestación o hablado a alguna de las decenas de televisiones que la entrevistaron.

A sus 80 años, y con cuatro hijos que ha criado “prácticamente sola”, esta extremeña lleva más de medio siglo luchando por lo que considera justo desde diferentes colectivos y organizaciones. Una lucha que comenzó en el movimiento vecinal de los años 60 en su barrio, La Elipa, donde sigue militando en la asociación de vecinos, y que hoy continúa desde colectivos como la Plataforma Contra la Impunidad del Franquismo o Yayoflautas.

Algún medio te puso como apelativo ‘la abuela del 15M’...

Pues sí, así me pusieron, y yo pensaba para mí, ‘pero si aquí hay más personas como yo’. Pero ya sabes, a mí la juventud siempre me llamaba ‘abuela’ y yo lo respetaba. Se siguió con eso de abuela, pues abuela. Total, un nieto más…

A cinco años vista, ¿han valido la pena tantas horas con tu taburete en la asamblea general de Sol y en todas las que vinieron después?

Sí, porque al principio salió mucho y bueno. Lo que pasa es que siempre hay cosas que se meten por medio, los sinapismos como yo les digo, que no van más que a fastidiar. Tienen el lema de “divide y vencerás”. Pero claro que valió la pena, porque hay mucha gente que se ha dado cuenta de que se necesitaba este movimiento. Mira, el Podemos ha salido de aquí, aunque ellos digan lo contrario.

¿Cómo te metiste en todo esto? ¿Dónde empieza la historia de la lucha de Angustias?

Comencé hace más de 50 años, con los grises. Entonces había una cosa muy bonita que era el movimiento ciudadano. Luego en la asociación de vecinos de La Elipa, trabajando tanto en las viviendas como en cosas como la avenida Marqués de Corbera, que era un barrizal. Cuando se necesitaba algún semáforo, ahí nos plantábamos. Cuando faltaba alguna cosa en educación o en sanidad, ahí estábamos. No había institutos y decidimos pedir uno para el barrio. Nos juntamos los colegios públicos de La Elipa y la asociación de vecinos en una coordinadora. Y se consiguió.

¿Y no había miedo a la represión? Porque algún palo te han dado.

Más de uno. Me dieron en laxa, cuando íbamos para el cementerio, nos cayeron dos o tres bombas de ésas. Y yo no los he vuelto a ver, pero con un bolígrafo de estos eléctricos que te paralizaban donde te tocaba. Eso lo he visto y lo he pasado yo con los grises.

Pues alguna vez te hemos visto llegar a mayores con la policía, que sé que te han llegado a tirar al suelo.

Dos veces, una en las Cortes y otra aquí en Sol.

¿Y qué tal con ellos?

De P. M., no te digo más. Mira que hay policías que me tienen dicho, ‘si te pasa alguna cosa, si necesitas algo, búscame que yo te ayudaré’. Esta semana tuve una reunión con la Policía Municipal, de ésas que llaman a todas las asociaciones del distrito. Me llevo muy bien con ellos, pero la Nacional… Hay gente que se pone el uniforme y ya parece que los han metido… te iba a decir un disparate... y ya se creen el ombligo del mundo.

¿Los hijos no te dicen que no dejes de meterte en líos?

Siguiente pregunta [risas]. Me dicen todo lo que ellos quieran, yo los escucho, y cuando terminan les digo, ‘¿has terminado?’, y ya está.

"Carmena, defiende el puesto, tira de la manta que hay mucha mierda bajo tus pies. Levanta los pies y sacúdela"

¿Y con Pablo Iglesias? ¿Cómo ves el surgimiento de Podemos y de todas las candidaturas ‘del cambio’?

Con Carmena yo creo que mucha gente al principio muy bien. Para que se fuese la otra, pues la votaron. Pero tiene que cambiar un poquito. No señora, tú te has involucrado en una cosa, pues sácala adelante y si no calla la boquita. Defiende el puesto, tira de la manta que hay mucha mierda debajo de tus pies. Levanta los pies y sacúdela.

De Podemos no me has dicho nada.

Creo que Pablo Iglesias, en muchas ocasiones, debía pensar más las expresiones y decir a los que están a su alrededor que son tan válidos como él. No se ha hecho la idea aún de que si está ahí es por los que están más abajo. Es como si vieran pan para hoy y hambre para mañana, y eso no. Es como cuando el sinvergüenza de presidente que tenemos, que dice que todo va bien y que vamos avanzando. Estará bien cuando no haya ni un solo niño, ni una sola madre, ni un solo padre que vayan a buscar a los contenedores comida. Y que tengan la desfachatez de decir que todo va bien... Va bien para sus bolsillos.

Me han dicho que vives en un quinto sin ascensor. ¿Qué desayunas por la mañana?

Te han dicho mal, porque no es un quinto, es un sexto. Eso sí, cuando tengo que ir a la compra me lo traen a casa, por la espalda.

Creo que en tu barrio, La Elipa, estás en todos los saraos.

En todos los que puedo. A las reuniones voy a enterarme de todo lo que hay, que es bueno estar al tanto. También a la Junta Municipal del Distrito todos los segundos martes de mes. A veces me tienen que decir ‘Angustias, que no tienes la palabra’, pero es que yo no me callo. Ahora te digo, que si a alguna de éstas no voy, me llaman y me dicen, ‘esto no ha sido lo mismo sin ti’ [risas].

Además, cada jueves te vemos en la Puerta del Sol con la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, donde lleváis nada menos que seis años protestando semanalmente. ¿Cómo se lleva una lucha tan pesada?

Mal, la verdad. Porque oyes lo que oyes, y claro... Pedimos justicia para todas esas personas que están en las cunetas. Un hermano de mi padre no sabemos dónde está. ¿Hay derecho a eso? 

También echas una mano en grupos surgidos del 15M, como Yayoflautas Madrid.

Pertenecer a Yayoflautas es un gusto. Tengo una fotografía que dio la vuelta al mundo con una pancarta que pone ‘las abuelas y abuelos luchando por sus derechos’, eso sí me gusta. Lo pasamos de maravilla, el último día de la República nos comimos una paella los Yayofalutas… [risas]. Esa unión es muy bonita.     

¿Qué recuerdas con más ilusión de aquellos días de 2011 en los que las calles estaban mucho más llenas de manifestantes que hoy?

La cosa ha bajado un poco porque se han hecho muchos cuartos y con un saloncito grande habría valido para todos. ¿Para qué queremos tantos cuartos si todos tenemos que usar el mismo baño? Recuerdo mucho la primera vez que me tiraron al suelo, en el 25S [Rodea el Congreso]. Estábamos en Neptuno, donde había unas vallas que no estaban unidas. Y yo, pues pasé. Los policías se dieron cuenta y me dijeron, ‘señora por aquí no se puede pasar’. Y entonces pusieron la valla en su sitio, y me tiraron al suelo. Había dos policías al lado y se me ocurrió cogerle la gorra a uno, pero es que me daba una pena… No le faltó nada más que llorar. Me dice, ‘señora, si yo vengo del pueblo, por favor devuélvame la gorra’. Y va un malaje y me da un manotazo en la mano, me quita la gorra y me dice ‘eso no se hace señora”’. Porque claro, yo me había dado la vuelta y había comenzado a gritar, “¡se subasta esta gorra!”. Todos se echaron a reír. Pero si vieras al pobre hombre… También te digo que de la caída tuve que ir al hospital, que un señor me vio y llamó a una ambulancia.

Tras tantos años en la calle, ¿crees que hay esperanza en que cambien las cosas en este país?

Sí, pero también te digo que un pueblo tiene lo que se merece. Un pueblo tiene que estar unido y defender lo que le corresponde. Si tengo un cacho de pan y mi vecino no, le ofrezco ese cacho y pido que él tenga pan, y no que se las arregle solo. Es una vergüenza, porque no estamos unidos. ¿Por qué? Porque hay mucha gente que nos divide.

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