REPORTAJE // EL NEGOCIO DE LA EXPLOTACIÓN LABORAL
30 euros por diez horas de trabajo

Un restaurante de las afueras de Madrid nos presenta
un caso ejemplar de quien se aprovecha de la gran
cantidad de mano de obra disponible y “explotable”.

25/03/10 · 0:00
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Foto: David Fernández


El Restaurante Biandi está ubicado
en una zona de oficinas de Aravaca
(Madrid). Bajando del bus 162, hay
que andar unos 15 minutos, y es casi
imposible llegar al destino sin pedir
informaciones a las pocas personas
que se pueden encontrar en esa zona
después de las 5 de la tarde. A estas
horas, el Biandi ya está cerrado, pero
a lo largo del día ha servido de comedor
a los trabajadores del vasto complejo
de oficinas que lo rodea. Nadie
se queja: “limpio rápido y comida
muy rica”, nos dicen. Pero detrás de
su vitrina transparente se esconde
una de las muchas empresas de hostelería
que aprovecha la situación de
crisis para abusar de quienes estén
buscando un trabajo.

R., español de 29 años, vio la
oferta en internet. Prometía un contrato
indefinido, jornadas de trabajo
de ocho de la mañana a cinco de
la tarde e ingresos de hasta 1.700
euros para los cocineros. “Llevaba
viendo ese anuncio desde por lo
menos cinco meses. Me dije que había
algo raro, pero me quedé sin
trabajo y decidí llamar”. A los tres
días fue llamado para hacer una entrevista.
“Al entrar en el restaurante
me impactó la cantidad de currículos
almacenados que vi”. Entre
estos, el suyo, en las manos del encargado
de cocina que le entrevistó.
“Me explicó lo básico, me habló
del sueldo de 1.300 euros al mes, y
me dijo que fuera el lunes de prueba.
Dejó en el aire el tema de cobrar
en el día de prueba. Tuve que
insistir, pero al final aceptó”.

Según la última reforma laboral,
durante el período de prueba “las
partes están obligadas a efectuar los
pagos correspondientes a los aportes
y contribuciones”. Pero esto no fue
lo que le ocurrió a R.: “El lunes, cuando
llegué, el ambiente era muy pesado.
De los cinco que trabajábamos
en la cocina, incluido el jefe de cocina,
dos estábamos de prueba, y uno
estaba en el último de sus cuatro días
de prueba. Fue una jornada agotadora,
con prisas y agobios hasta las seis
de la tarde, y tuvimos diez minutos
para comer, además, de pie. Me di
cuenta de que ellos no buscaban a alguien
con experiencia, sino gente a
la que pudiesen manejar”.

Al final del día, los jefes del Biandi
le dijeron a R. que estaban contentos
con su trabajo. Sin embargo, cuando
preguntó por el sueldo del día, las
sonrisas desaparecieron. “Me dijeron
que volviera una semana después.
Así hice, y recibí 30 euros por
las diez horas que había trabajado
allí. Estoy seguro de que fui el único
que cobró aquel día”. Al volver a su
casa, R. puso en la web Loquo.com
un comentario en el que denunciaba
el trato recibido en este restaurante.
Un empleado del complejo de oficinas
que rodea el Biandi, confirma a
este periódico que las caras de los
dependientes del restaurante cambian
cada semana: “Llevo viniendo
aquí más de 5 años, y cada semana
están de entrevistas. He visto de todo:
gente que venía con su abogado,
otros amenazando al dueño...”.

Los abusos impunes

Entre los otros testimonios recopilados,
todas historias muy parecidas
a la de R., está la de Z. Él no tuvo
que presentar su alta en la
Seguridad Social “ni nada por el estilo”,
y fue enviado a trabajar tres
horas en la cercana cafetería para
empleados de las oficinas de ONO,
de la que el restaurante tiene la explotación.
“No sé si en ONO verían
bien este asunto, ya que tendrían
que comerse el problema”. En vez
de llevar el caso al juzgado, R. ha
preferido avisar del caso en la misma
web en la que había encontrado
el anuncio, así como hizo otro usuario
anónimo en junio de 2009.

Denuncias de estafas y abusos laborales
se encuentran cada vez más
a menudo en la web, y hay páginas
que se han especializado en recopilarlas.
En una de estas, abusospatronales.
es, se encuentran muchos
más casos de explotación laboral en
el ámbito de la hostelería. “La verdad
es que ni existen bases de datos fiables
sobre casos como este, lo que es
bastante representativo” –explica el
creador de la página, Enrique Martín
Criado, profesor en el departamento
de sociología de la Universidad de
Sevilla–. “Los muchos casos que llegan
a los sindicatos y a los juzgados
son sólo la punta del iceberg: la mayoría
de los abusos quedan impunes,
precisamente por el miedo al despido”.
Según Enrique Martín Criado,
los causantes de esta situación son
“en primer lugar, el desconocimiento
de sus derechos laborales por parte
de buena parte de los trabajadores.
Un Estado de Derecho no puede
existir como tal si los ciudadanos no
conocen sus derechos, y es obligación
del Estado facilitar esos conocimientos
a toda la población”.

Otro elemento que facilita los abusos
es la falta de presencia sindical
efectiva, como señala Criado, “en el
sector de la hostelería, solo el 8,5%
de los trabajadores está afiliado a un
sindicato”. Junto a esto, Criado
denuncia el reducido número de inspectores,
algo que facilita los abusos,
porque nadie teme recibir la visita
de un inspector: “el número de
inspectores, es ínfimo en relación a
las empresas, lo que permite una
impunidad generalizada”.

Ofertas y fraudes en internet
_ Internet se ha convertido
en el más
grande almacén de
ofertas de trabajo
existentes. Entre
2008 y 2009, el
70% de las empresas
contrataron sus
empleados a través
de este medio, a través
de páginas
especializadas o de
anuncios en las web
de grandes periódicos.
Si esto hace
ahorrar tiempo a
quien busca trabajo,
también le expone a
las armas de los
estafadores. Según
el último informe del
Observatorio de la
Seguridad de la
Información, en
2009 el correo electrónico
ha sido el
canal más empleado
para los intentos de
fraude: el envío
masivo de curriculum
vitae y las falsas
ofertas que llegan
a pedir
información personal
o financiera son
los casos más
comunes. De hecho,
el 84,6 % de los
correos electrónicos
que circulan por
España se clasifican
como mail de spam.

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comentarios

1

  • |
    laurixt
    |
    18/06/2015 - 8:06pm
    <span style="color: rgb(51, 51, 51); font-family: Lato, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 18px; line-height: 29px; background-color: rgb(255, 255, 255);">Lo que pone en los periódicos es cierto. Yo personalmente estuve trabajando más de un año, hace poco. Cuando terminas el servicio a las 4 limpias el restaurante, y aunque termines no te dejan irte, no vaya ser que un día salgas 5 minutos antes. Tienes completamente prohibido hablar con los clientes, no puedes hablar con tus compañeras, no puedes cojer ni una triste botella de agua. Si se enteran que has quedado a tomar algo con una compañera te echan, no puedes estar en los descansos (30 minutos para comer unicamente) con nadie, cada compañera en un lado. El servicio en un desastre, todos los dias chicas de prueba (que no se van a contratar) que como es normal estan perdidas. Dos almacenes, uno arriba y otro abajo en el edificio de al lado, mezclando comida con productos de limpieza y trastos viejos. No lo recomiendo, porque gente asi no se merece ganar dinero por aprovecharse de la gente, he visto chicas estupendas trabajando que las ha tratado como el culo, es mas un desfile de modelos. Reina el mal compañerismo. Y con la comida igual, tienes que comer a escondidas, no puedes cojer un trocito de nada. Y a los clientes echarles lo menos posiblesin que se den cuenta. Podria seguir hablando... Ahora se llama RESTAURALIA, pero es lo mismo</span>
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