Catia Faria, doctora en Filosofía, investigadora y activista.
"La lucha por la igualdad y la justicia es necesariamente feminista y antiespecista"

Hablamos con Catia Faria tras su paso por la Universidad Complutense, invitada para impartir la charla 'Lo personal es político: feminismo y antiespecismo'.

11/04/16 · 11:18
Catia Faria, durante su charla sobre feminismo y antiespecismo en la Universidad Complutense de Madrid. / Luis Hidalgo Menéndez

En un aula repleta de estudiantes, Catia Faria abordó las implicaciones que tiene el eslogan “lo personal es político”, cuestionando si es posible ser feminista y especista. Durante su charla en la Complutense, organizada por la Asociación Universitaria Contra el Especismo, Faria sorprendió a muchos de los asistentes distanciándose del ecofeminismo, en una intervención en la que señaló las diferencias entre ecofeminismo y antiespecismo y subrayó la importancia de rechazar cualquier discriminación injustificada. 

Nadie salió de la charla de Faria indiferente. Un turno de palabras intenso, en el que todos los presentes querían mostrar su opinión y hacer preguntas a la académica, muestra que la sensibilidad hacia estos temas está cambiando.

La filósofa y activista portuguesa es autora de la primera tesis doctoral a nivel mundial que estudia la ética de la intervención en la naturaleza, en la que aborda la cuestión de los daños naturales que sufren los animales en el mundo natural y de las razones para ayudarlos. Además de ser doctora en filosofía moral por la Universitat Pompeu Fabra, es miembro del consejo científico del Centro de Ética Animal de la Universitat Pompeu Fabra; investigadora del Grupo de Teoría Política de la Universidade do Minho (Portugal) y activista en Ética Animal.

"La discriminación y la opresión están injustificadas, ya afecten a humanos o a no humanos"¿Se puede ser feminista y especista? 

Se puede, en el sentido en que hay personas feministas que son especistas, del mismo modo que hay personas feministas y racistas. Pero, ¿está justificado ser feminista y especista? No. La discriminación y la opresión están injustificadas, ya afecten a humanos o a no humanos. En lo que es moralmente relevante, la capacidad para sufrir y disfrutar de sus vidas, humanos y no humanos son iguales. La defensa y la lucha por la igualdad y la justicia es necesariamente feminista y antiespecista.

Entonces, ¿consideras que el feminismo y el antiespecismo están relacionados?

Sí, profundamente. En primer lugar, por razones más o menos evidentes. Sexismo y especismo son formas de discriminación igualmente injustificadas. En el primer caso, no se tienen en cuenta los intereses de aquellos que no se ajustan a un determinado género y en segundo los de aquellos que no pertenecen a una determinada especie (normalmente la humana). Por coherencia, si estamos en contra de una forma de discriminación que afecta a ciertos seres humanos, necesariamente debemos oponeros a la otra forma de discriminación que afecta a un número aplastante de no humanos. En segundo lugar, y a pesar de las diferencias entre las corrientes feministas, se puede decir que la igualdad juega un papel fundamental en la reivindicación feminista. 

"La preocupación feminista por la igualdad tiene que incluir 
necesariamente a los no humanos"

Evidentemente, promover la igualdad en un contexto de desigualdad estructural, implica favorecer a los que están peor. En este caso, los que están peor, en número y en gravedad de daños sufridos, son los demás animales ya que sus intereses fundamentales, no sufrir y vivir, nunca se tienen en cuenta. Por tanto, la preocupación feminista por la igualdad tiene necesariamente que incluir a los no humanos. Además, el sexismo y el especismo se manifiestan según patrones de opresión semejantes de jerarquía y dominación. A menudo van conectados. Esto se  observa de forma muy clara en cómo el sexismo y el especismo juegan un papel fundamental en la construcción de la masculinidad heteropatriarcal, fuente de opresión y desigualdad para seres humanos y no humanos.

¿Qué implicaciones tiene “lo personal es político” para el activismo antiespecista? 

La idea central de este eslogan feminista, acuñado por Carol Hanisch y usado ampliamente en la segunda ola feminista, es que no existen cuestiones personales que no tengan relevancia política. Esto significa que la esfera privada y nuestras decisiones personales deben regirse por los mismos principios ético-políticos que defendemos en la esfera pública. Así, por ejemplo, es inconsistente defender públicamente la igualdad entre individuos independientemente de su género y aceptar a la vez una división de género del trabajo en el espacio privado. Del mismo modo, una vez hayamos entendido que el especismo está injustificado, no podemos defender de manera coherente la igualdad entre individuos más allá de su especie en el espacio público y aceptar su discriminación y explotación en el espacio privado. 

Comprender este hecho básico tiene implicaciones en las decisiones que tradicionalmente consideramos personales, como con quién nos relacionamos en el espacio privado o, de forma crucial, la reproducción. Ya que cada una de estas acciones tendrá consecuencias en la situación de los demás animales, nuestras decisiones tendrán que estar guiadas por lo que contribuye de forma más efectiva a conseguir un mundo mejor para todos los seres sensibles o sintientes. La cuestión es que estos temas no pueden ser tratados dentro de un marco de supuesta neutralidad moral, ya que tienen un impacto real en la situación de los demás individuos y como tal, tienen una dimensión ético-política. O bien validamos con nuestras decisiones la discriminación y la desigualdad que sufren los seres no humanos, o bien luchamos en su contra. No hay una tercera opción.

¿Se trata de un nuevo enfoque el relacionar la cuestión feminista con la antiespecista? 

Las relaciones entre el feminismo y el antiespecismo se han tratado desde hace décadas, aunque pueda parecer sorprendente. Hace más de 25 años, Carol J. Adams publicó el hoy clásico The sexual politics of meat (Bloomsbury, 1990) donde analiza de forma pionera cómo la construcción de la masculinidad heteropatriarcal está basada en la intersección entre sexismo y especismo. En los últimos años, la producción científica se ha multiplicado en este ámbito y su desarrollo se ha acompañado de una creciente visibilización de otras luchas sociales. Por ejemplo, hay autoras contemporáneas que consideran que un análisis completo del especismo tiene que analizar cómo éste se cruza con otras formas de discriminación como el sexismo y el racismo, pero también con la heteronormatividad, el colonialismo o el capacitismo, para comprender cómo diferentes estructuras de poder refuerzan mutuamente la situación de desventaja de diferentes sujetos de discriminación.

Una de tus teorías explica que mientras el ecologismo busca proteger los ecosistemas, el antiespecismo se enfoca en los individuos y por tanto expones que, como antiespecista, te sientes alejada de posturas ecologistas y ecofeministas...

Mi trabajo tiene en cuenta la interseccionalidad, pero introduce nuevas consideraciones que lo distancian de una línea ecofeminista.  El ecofeminismo, como el propio nombre indica, es una posición que vincula el análisis feminista y el ecologismo. En particular, subraya la conexión entre la dominación patriarcal de la naturaleza (que incluye a los animales no humanos) y la explotación de las mujeres. Así, en esta línea, la defensa de la consideración plena de mujeres y animales no humanos va unida a la preservación de la naturaleza (de los ecosistemas, las especies, etc.). Sin embargo, contrariamente a lo que se pueda pensar, la preservación de la naturaleza a menudo va en contra de los intereses de los individuos que allí habitan. Esto resulta claro en aquellas intervenciones que persiguen objetivos ecologistas, cuando implican sacrificar los intereses de vivir y no sufrir que poseen un gran número de animales salvajes, de un modo que jamás se aceptaría si estuvieran en juego intereses humanos similares. Pensemos, por ejemplo, en la reciente matanza de cabras que se está llevando a cabo en Es Vedrà (Ibiza) como forma de restaurar el ecosistema. "La preservación de la naturaleza a menudo va en contra de los intereses de los individuos que allí habitan"

El ecofeminismo defiende que la cultura patriarcal es la principal fuente de daño para los animales no humanos y que la mejor forma de reparar esta situación es una alianza conservacionista con la naturaleza. Yo estoy en desacuerdo con este idea que asume una visión idílica de la naturaleza y de los procesos naturales, que no tiene fundamento.

Además de los animales que sufren y mueren bajo control humano, hay también un número enorme de animales sufriendo y muriendo de forma masiva por causas naturales (debido a hambrunas, enfermedades, condiciones climáticas extremas, etc.). Como antiespecista considero que estos daños que se producen de forma natural deben ser motivo de preocupación ética, y que los seres humanos debemos trabajar para prevenir o mitigar su impacto, siempre que sea posible hacerlo (además de investigar nuevas formas de hacerlo en el futuro).

Como feminista creo que sí debemos sustituir el paradigma masculino antropocéntrico de intervención en la naturaleza tal y como se da hoy en día (por ejemplo, eliminando la caza, fuente de muerte y sufrimiento). Pero la solución no sería la no intervención porque entendamos que no debemos inmiscuirnos en lo natural, sino al contrario, aportar un nuevo enfoque para dicha intervención, que busque ayudar a aquellos que necesitan nuestra ayuda, como ya lo hacemos cuando se trata de seres humanos.

¿Hay alguna teoría que te haya inspirado especialmente para desarrollar estas ideas?

La teoría que más me ha inspirado, no sólo en este tema, sino en todo el espacio teórico de mi trabajo es el igualitarismo. El igualitarismo es una posición ética que defiende que lo que importa no es solo satisfacer de forma no discriminatoria los intereses de los individuos, sino que un reparto justo implica favorecer a los que están peor. Ésta es una idea muy sencilla pero con implicaciones poderosas. Implica, por ejemplo, que debemos priorizar ayudar a aquellos individuos que se encuentran en una situación de desventaja frente a otros, para conseguir en la práctica que se iguale su situación. 

Dado que quienes están peor son de forma clara los animales no humanos, son ellos quienes deben ser priorizados en nuestra lucha por la igualdad. Así, el igualitarismo y todas aquellas posiciones que atribuyan valor a la igualdad (como el feminismo) están necesariamente comprometidas con atender los intereses de los demás animales.

"Sólo hay una lucha: aquella que busca un mundo más justo para todos los seres que pueden sufrir y disfrutar"

¿Cuál sería el sentido político de igualar luchas como el feminismo y el antiespecismo?

Más que igualar las luchas, a mi entender, se trata de reconocer que sólo hay una lucha: aquella que busca un mundo más justo para todos los seres que pueden sufrir y disfrutar de sus vidas, más allá de su especie y de otros factores irrelevantes como el género. Así, el feminismo inclusivo y el antiespecismo feminista deberían ser, en realidad, distinciones puramente transitorias ya que un feminismo consistente no puede excluir justificadamente a los demás animales, ni un antiespecismo serio puede admitir actitudes discriminatorias en la base de sus prácticas.

El compromiso feminista con el antiespecismo implica de forma tajante el veganismo y el rechazo a otras formas de discriminación de los demás animales, así como la consideración de los intereses no humanos para la evaluación de cuestiones típicamente feministas como, por ejemplo, la decisión reproductiva (no personal, sino política). Por otra parte, el antiespecismo tiene que asumir, en su práctica, el rechazo a actitudes discriminatorias y entender que, de forma crucial, la efectividad de la lucha antiespecista depende en gran medida de cuán nutrida se encuentre por otros individuos sujetos a discriminación y de no estar marcada por el liderazgo y la visibilización de aquellos que, por su situación de privilegio, están más alejados de comprender los escenarios de opresión, privación y discriminación. La revolución antiespecista debe ser también feminista.

 

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comentarios

5

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    anónima
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    Mar, 07/12/2016 - 22:01
    Estáis locos de remate
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    Igor Sanz
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    Sáb, 04/16/2016 - 15:01
    Yo no he hablado de “daños”. De los simples fenómenos empíricos no se pueden extraer juicios morales, y eso es lo que aquí se está haciendo. En la naturaleza hay daños, muertes y sufrimiento, ¿y? ¿Quien dice que eso no debe ocurrir o que eso deba ser evitado? Sólo se pueden juzgar éticamente las acciones de los agentes morales, y nada más. Lo que ocurre fuera de los agentes morales es *amoral*, por definición. En la “naturaleza” no ocurren cosas buena o malas, ocurren cosas, a secas. Intervenir en las vidas de sujetos libres para evitar daños o muertes sin su consentimiento es tratar a esos sujetos como meros medios para determinados fines. Es explotación, y la explotación sí es moralmente incorrecta. Saludos.
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    Sonia
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    Jue, 04/14/2016 - 18:42
    Dios mio, estáis como cabras!
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    Eze Paez
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    Jue, 04/14/2016 - 14:59
    Hola Igor. Nadie está asumiendo, sin fundamento, que la naturaleza es una fuente de daños gravísimos para los animales que viven allí. Ésa es la conclusión a la que se llega después de revisar los datos empíricos de que disponemos. La amplia mayoría de los animales en la naturaleza muere poco después de nacer, y dolorosamente. El resto suele tiene vidas cortas y con más sufrimiento que bienestar. Te recomiendo los siguientes textos de Catia Faria para que te introduzcas en el problema: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Heridos-hambrientos-ateridos-animales-naturaleza_6_299980011.html https://www.academia.edu/4657939/Muerte_entre_las_flores_el_conflicto_entre_el_ecologismo_y_la_defensa_de_los_animales_no_humanos http://blog.practicalethics.ox.ac.uk/2014/12/should-we-intervene-in-nature-to-help-animals/ Como bien dices, no podemos evitar intervenir en la naturaleza. Ahora tenemos que reflexionar críticamente en qué consiste una intervención ética. Saludos.
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    Igor Sanz
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    Mié, 04/13/2016 - 13:38
    O sea, que el ecofeminismo no es correcto porque asume sin ningún fundamento que lo que ocurre en la naturaleza está bien y que no debemos intervenir, pero, por el contrario, asumir que lo que ocurre es malo y que debemos intervenir, simplemente porque podemos hacerlo, sí tiene mucho fundamento. Por cierto, salvo extinción masiva, es sencillamente imposible que los humanos dejemos de intervenir en la naturaleza. No vivimos aislados de ella. Dependemos de ella. Somos parte de ella.