Sesión de investidura
La apuesta centrista de Sánchez no consigue apoyos para gobernar

La propuesta de los líderes de PSOE y Ciudadanos no convence a Podemos. Tampoco consigue la abstención del PP, que cerró filas en torno a Rajoy.

04/03/16 · 20:48

Lo que el miércoles dispuso no lo ha cambiado el viernes. No saltó la sorpresa en la Carrera de San Jerónimo. Mucha expectación en las redes sociales, bastantes personas en las puertas del Congreso, pero como todos sabían, el resultado era un 1 fijo en la quiniela. El inopinado papel que ha tenido en esta semana el parlamentarismo, una técnica en declive desde no se sabe cuánto tiempo, se ha conjuntado hoy con los trámites habituales para arrojar un resultado que ya se barruntaba desde el miércoles 24 de febrero. Ese día, PSOE y Ciudadanos lanzaron su opa sobre el Partido Popular, y, pese al resultado de hoy, aunque es más difícil si cabe que se dé otro resultado a favor de Pedro Sánchez, los socialistas y nos naranjas se mantienen a la espera de que el partido de Mariano Rajoy decida retirar el suelo bajo los pies del todavía hoy presidente.

En sus 10 minutos el candidato socialista, Pedro Sánchez, ha apelado a un “gobierno del cambio” que, por el momento, parece que no va a poder ser. Sus apoyos, los que conocía: los 90 escaños del PSOE (uno de ellos de Nueva Canarias) y los 40 de Ciudadanos, más el de la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas. Los 200 puntos de su acuerdo político con Ciudadanos no han resultado creíbles para las formaciones más a la izquierda, pese a sus intentos de acercarse retóricamente a la nueva política al usar varias referencias sobre el concepto de ‘bien común’. Lo ha recordado Mariano Rajoy en su intervención al denominarlo “improvisado paquete de medidas que cada cual interpreta a la carta”.

Para el futuro inmediato queda el acercamiento de Sánchez al conflicto en Catalunya al tratarlo como un “problema de convivencia”, algo que le alejaba de una Convergència Democrática (DL), que ha votado 'no' donde dijo sí a Felipe González y José María Aznar.

Por su parte, el líder del PP, muy seguro en no perder aún su condición de presidente en funciones, ha acusado a Sánchez de “sectarismo”, tras asegurar el socialista que cualquiera de sus medidas es mejor que la del PP. Rajoy no ha tenido sorpresas ni desafíos en sus filas, y el PP en pleno se ha mantenido unido en torno a su líder, diciendo no a una investidura de Sánchez y alejando las posibilidades de la Gran Coalición.

Rivera cumplió su papel de escudero de Sánchez con un discurso que parece empeñado en no ser equiparado a la derecha. Ha esgrimido la defensa de la transición contra Podemos y las confluencias al reivindicar al PCE de Carrillo, “capaz de renunciar a su ideología para llegar a acuerdos”. En su turno, Alberto Garzón (Izquierda Unida-Unidad Popular) afeó el intento de Rivera de “usar la Historia del PCE para justificar sus pactos”.

El destino del debate estaba escrito desde que Pablo Iglesias iniciase su intervención. Con intención de relajar el tono, Iglesias ha hecho un monólogo cómico en el primer minuto de su intervención que ha hecho romperse a carcajadas al ministro de Economía, Luis de Guindos. Con ese inicio no ha extrañado que Iglesias reanudase su hábil cortejo a Pedro Sánchez. Intenta el líder de Podemos que Sánchez abandone el poso de su partido, sus señas de indentidad. Pero el "gobierno a la valenciana" y el acuerdo del beso que ha propuesto Iglesias a Sánchez no era lo que se votaba hoy. Y no está claro que se vaya a votar en el plazo de dos meses que se ha abierto esta tarde.

Fuera, en la puerta, estaban las Plataformas de Afectados por la Hipoteca (PAH) madrileñas con dos cincos gigantes, los emblemas de las 5 medidas que la plataforma por el derecho a la vivienda quiere que se legislen en el nuevo parlamento.

Así, sin novedad visible desde el debate de investidura que tuvo lugar esta semana, y si nada cambia y no se consiguen mayorías parlamentarias en el plazo hasta el 2 de mayo, ese día se convocarán nuevas elecciones generales, previstas para el 26 de junio. La última semana no sólo ha revitalizado el parlamentarismo, también la conciencia de que cada elección es una renuncia a su vez. El puesto de bisagra, de centro indispensable para el encabezamiento de una mayoría social, está muy cotizado. Optan a él desde un Rajoy en la cima de su desgaste, y de su resistencia, hasta Albert Rivera, que ha vivido hoy una dulce derrota. El que ha fallado es Pedro Sánchez, el único ahora mismo que firmaría concurrir a unas elecciones mañana mismo. A pesar o por los aplausos lánguidos que le dirigieron los suyos, que la tarde del 4 de marzo no fueron los suficientes.

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