Comunicado y crónica de Calais Solidarity Movement
Protestas por el desalojo parcial del campamento de migrantes de Calais

La justicia francesa ordenó los primeros derribos en el asentamiento de 3.500 personas sin otra alternativa viable que unos barracones ya saturados.

01/03/16 · 13:13
Exterior de una de las chabolas de la jungla de Calais, enero de 2016. / Malachy Browne

Al final ocurrió lo que las autoridades francesas querían evitar: las imágenes de antidisturbios y personal especializado desmontando las chabolas de la zona sur del asentamiento de Calais, donde una población flotante de unas 3.500 personas vive en espera de dar el salto al Reino Unido. El ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, había hablado de un desalojo de baja intensidad (si tal cosa es posible) después de que un tribunal autorizara el jueves 25 el desmontaje gradual del campamento.

Para los activistas de Calais Solidarity Movement, una red por la libertad de movimiento con presencia en el propio asentamiento, el Gobierno francés “quiere un desalojo apto para todos los públicos y han prometido que no habrá bulldozers”, informaban en una primera crónica en inglés del sábado 27, dos días después del veredicto. La realidad: 55 furgones de antidisturbios, tanques de agua y de gas, personal de demolición con bulldozers y palanquetas, vecinos subidos a los tejados de sus chabolas. Ya se han convocado las primeras protestas en Londres, París (el martes y una manifestación el viernes 4), Nantes y Génova.

De momento, los derribos sólo han afectado a un sector de la zona sur del campamento, y la sentencia judicial ha excluido los llamados “espacios sociales” del campamento, como una biblioteca, el centro infantil y de mujeres, mezquitas e iglesias, afirma Calais Solidarity Movement. Siempre según esta organización, el primer paso de esta demolición gradual se dio el viernes 26, cuando representantes de la policía se presentaron en el campamento “algunos de ellos con ropa de civil” y pidieron a la gente que se fuera de allí. Las opciones que dieron fue el traslado a la zona de barracones prefabricados, ya prácticamente llenos, y donde para ser admitido debes llevar una foto escaneada de tu mano.

“En los barracones no hay comida ni infraestructuras de cocina, y nadie puede escoger con quién vive”. La otra opción, explica Calais Solidarity Movement, es “que la gente saque un billete de autobús para dirigirse a los llamados ‘centros de bienvenida’ que hay por toda Francia, desde donde les aseguran que no serán deportados”. La organización informa de que los autobuses enviados el viernes salieron prácticamente vacíos. “Lo que pasa en Calais no es un desastre natural como un terremoto o una sequía. Es algo creado por los Estados europeos”, concluyen.

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