Periodista de Lolamora
“Se ven más intentos de control que de ayuda en las instituciones”

Hablamos con Carla Fibla, periodista de Lolamora, recién llegada de Lesbos.

, Diagonal
20/02/16 · 7:52
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Carla Fibla forma parte del colectivo de profesionales de la comunicación con perspectiva de género Lolamora Producciones, que realiza un trabajo exhaustivo para ofrecer información
contextualizada y analítica sobre las cuestiones que afectan a las mujeres como la violencia sexual en conflictos, incluyendo talleres que propicien coberturas adecuadas. En esta ocasión, Fibla iba a Lesbos a documentar un taller de poesía con los y las refugiadas realizado por el poeta Dionisio Cañas. Nos explica cómo ha encontrado la situación.

¿Cómo has encontrado el ambiente en Lesbos?

A Lesbos están llegando, al día, entre 1.300 y 1.500 personas, con lo que la situación no está para nada controlada y la gravedad sigue siendo enorme. Pero es impresionante cómo la sociedad civil está salvando esta crisis con todo lo que está en su mano. Las llegadas son muy diferentes. En el norte, donde existe todo un sistema ciudadano de acogida, está muy bien organizado y hay muy poco sufrimiento –entre comillas, teniendo en cuenta que pasan cuatro o cinco horas con las condiciones y las temperaturas que hay ahora allí–, pero lo que es gravísimo y lo están denunciando muchas organizaciones son las llegadas que están recibiendo más en el sur, en la zona del aeropuerto de Mitilene, la capital, porque allí no existe esa organización que hay en el norte y están de cualquier forma.

¿Cuál es la situación de las mujeres?

Hay un campamento, Pikpa, que lleva dos años funcionando y está centrado, de forma totalmente consciente, en los más vulnerables. Acogen a mujeres embarazadas, solas, niños solos, gente mayor, con discapacidades… En este campamento, asambleario y autogestionado, un espacio ocupado que las autoridades les han permitido usar, hay un trato muy especial. Recibe ayuda de ropas, zapatos, de todo, y tiene montado todo un sistema con gente en guardia toda la noche por si llega una lancha y cada mañana se organizan para tenerlo todo preparado. Allí las mujeres tienen un espacio muy cuidado, casi da miedo pensar el contraste con lo que después se van a encontrar.

"Es impresionante cómo la sociedad civil está salvando esta crisis con todo lo que está en su mano"

¿Y en otros campamentos? ¿Es igual la situación?

Hay otros dos importantes: Moria, donde los registra Acnur, y otro donde hay familias completas. Estuve entrevistando al delegado en Lesbos de Médicos Sin Fron­teras y me decía que la situación es inhumana, aunque no se refirió en concreto a las mujeres. En los campamentos provisionales, donde pasan unas horas, sí tienen contemplados espacios para mujeres. La sensación cuando llegan a Lesbos es que en Turquía lo han pasado muy mal y los relatos de mujeres suelen ser muy duros, sobre todo las que van solas con niños, que son muchas ya. He podido seguir casos en Jordania, Turquía y Lí­ba­no, y deduces que el paso por Turquía tiene que ser durísimo porque además tienen que estar tiempo. Cuando ya llegan a la costa para salir, las mafias las pueden retener y hay bastantes salidas fallidas, y en todo eso hay muchos procesos de explotación.

¿Se hacen distinciones entre población refugiada y migrantes?

Pude hablar allí con una comunidad magrebí que cada vez es mayor, ciudadanos procedentes de Argelia, de Marruecos, que han tomado esta vía que se ha abierto ‘más fácil’ para llegar al norte de Europa y se han quedado estancados. Al lado de Moria se ha creado una zona llamada “el monte afgano”, donde están todos los que no podrán coger el Ferry en 24 o 48 horas. Allí hay un campamento que llaman “Better Moria” –como crítica a Moria, campo del que hablan mal bastantes refugiados–, llevado por ciudadanos, y donde te puedes quedar sin necesidad de registrarte. Se rumoreaba que la ONU a lo mejor lo vallaba para ver quién está ahí. Y es que por parte de las instituciones se ve más actitud de control que de ayuda.

¿Crees que los abusos sexuales a refugiadas son algo excepcional?

Yo creo que se está visualizando algo que ocurre siempre y que está normalizado en todas las rutas clandestinas y de tráfico de seres humanos. He vivido en Marruecos y he seguido la migración subsahariana y marroquí y todas las entradas por Oujda y desde Argelia eran terroríficas para las mujeres y las que se quedaban estancadas en Tánger las metían en redes y tenían que acceder a barbaridades. Lo que va saliendo a la luz corrobora lo que ha ocurrido siempre.

Tags relacionados: Grecia Lesbos número 264 Refugiados
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