Las condiciones extremas en el trabajo agrícola pasan todos los filtros comerciales hasta llegar a los mercados de la Unión Europea y Estados Unidos.

inforelacionada
Cientos de niños palestinos son explotados en haciendas israelíes en los territorios ocupados de Cisjordania. La organización internacional Human Rights Watch (HRW) denunció en 2015 el uso de niños palestinos como mano de obra en explotaciones agrícolas del Valle del Jordán. Menores que trabajan en tareas de cultivo, cosecha y empaquetado de productos agrícolas destinados, en su mayoría, al comercio internacional.
A cambio de un salario mínimo (19 dólares por día), y bajo condiciones extremas, los niños ven en este trabajo su única opción. Esta situación ha sido denunciada más recientemente por otras organizaciones como Amnistía Internacional o el Internacional Solidarity Movement (ISM). Han registrado jornadas que oscilan desde las ocho hasta las doce horas diarias, seis o siete días a la semana, que se desarrollan entre los gases de los pesticidas y los 40 ºC en verano. Estas condiciones provocan en los niños cuadros de agotamiento o intoxicaciones cuyo tratamiento se tienen que costear ellos mismos.
Muchos son los jóvenes y niños que se ven obligados a abandonar el colegio para trabajar. A esto contribuye el índice de pobreza de los territorios ocupados, unos de los más altos del mundo. “Los asentamientos israelíes obtienen provecho del abuso de los derechos de menores palestinos”, dicen desde la organización HWW.
Se suma la presión que Israel ejerce sobre los territorios que aún permanecen bajo control palestino. Permitiendo a los colonos que utilicen a niños en sus explotaciones, Israel viola numerosas convenciones internacionales, así como su propia legislación. La Declaración de Derechos del Niño (1959) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) son algunos de ellos. Ambos protegen el derecho de todos los niños a no ser explotados, y el derecho a la escolarización de éstos.
La Organización Internacional del Trabajo ha criticado en repetidas ocasiones el empleo de niños palestinos como mano de obra. Pero nada ha mejorado
Pero además, en el ámbito estatal, el Gobierno israelí infringe su propia legislación laboral. Como suscriptor de la Organización Internacional del Trabajo, Israel estableció la edad mínima para trabajar en los 15 años. Dato que choca con los 11 años de algunos de los niños de las explotaciones cisjordanas registrados en el informe de Human Rights Watch.
A pesar de las diferentes resoluciones judiciales a favor del control de los trabajadores, las autoridades no han sabido controlar las contrataciones. Desde 2010 apenas ha habido inspecciones de trabajo, y en las pocas realizadas no se ha hablado con estos chicos. El motivo es, según fuentes israelíes, la falta de comunicación entre el ministro de Economía y la Administración Civil.
Expandiendo la agricultura de los asentamientos
No son sólo los niños las víctimas de estas políticas, ya que la economía palestina también se ve afectada. Como recoge el ISM, son numerosos los agricultores a los que no se les permite cultivar en sus tierras. A esto se le suma el control que Israel ejerce sobre el agua. En el Valle del Jordán, al igual que en Gaza, son las autoridades israelíes las encargadas de proveer de agua a la población. Esto ha provocado, según el Banco Mundial, un coste a la economía palestina, en 2013, de 704 millones de dólares.
Numerosas son las críticas recibidas por parte de la comunidad internacional, desde organizaciones no gubernamentales, empresas multinacionales y terceros países. Sin embargo, a pesar de las críticas recibidas, poco ha cambiado en la política israelí en el Valle del Jordán.
La Organización Internacional del Trabajo ha criticado en repetidas ocasiones el empleo de niños palestinos como mano de obra. Pero nada ha mejorado. Agencias humanitarias han intentado llevar ayuda a la zona, y favorecer la creación escuelas para los niños palestinos. Sin embargo, el Gobierno de Israel sólo ha puesto trabas.Varios países europeos intentaron ayudar a la economía palestina a través de la importación de alimentos. Pero, al mismo tiempo, compraban productos a los asentamientos de colonos, que son ilegales según la legislación internacional.
La UE quiso excluir los bienes producidos en territorios ocupados de su acuerdo comercial con Israel. Pero el sistema de etiquetado israelí no diferencia entre productos producidos en Israel y producidos en Gaza y Cisjordania. En el caso de Estados Unidos, su tratado de libre comercio con Israel apoya la producción en los asentamientos, favoreciendo así, además de la ocupación, el trabajo infantil.
Boicot a Israel
Numerosas son las propuestas de HRW para acabar con el trabajo infantil, pero lo complicado es que se lleven a cabo. HRW propone que Israel prohíba a los colonos la contratación de niños palestinos y que castigue a los que utilizan niños. Asimismo, insta al Gobierno de Israel a que acabe con los controles y restricciones sobre Gaza y Cisjordania.
Además pide a la UE que obligue a Israel a diferenciar sus productos en el etiquetado. Y a EE UU que revise su tratado de libre comercio con Israel. También pide a los líderes palestinos que inviertan más en educación; y que se conviertan en miembro de la OIT.
Por otro lado, está en marcha la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones, que aparece en 2010 pero es en el último año cuando más impacto mediático ha cobrado. Los activistas del BDS tienen como objetivo boicotear los productos israelíes, así como empresas e intelectuales que apoyen la ocupación de Palestina. “Los empresarios no deberían comerciar con productos o servicios que apoyan la agricultura de los asentamientos israelíes”, concluyen desde la campaña BDS.
comentarios
0