Derechos trans
Alan: el derecho a elegir tu identidad

El 'asesinato social' de Alan reabre el debate sobre la educación

07/01/16 · 8:00
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Todo empieza un día cualquiera, en el vestuario, en el patio o después de clase. Un empujón, un insulto, una zancadilla. Todas, o la gran mayoría, hemos vivido o conocemos a alguien que ha sufrido acoso escolar por ser diferente, por no encajar en un patrón de normalidad que comenzamos a interiorizar en la infancia y que se asienta en la adolescencia. Una única forma de ser y estar en el mundo que marca los comportamientos adecuados, aquellos que no se castigan socialmente.

Antes o después, en las mejores situaciones, consigues pasar el trago, ir de puntillas sin ser vista y terminar, sea como sea, ese calvario llamado instituto o escuela. En otros casos, sin embargo, el itinerario educativo puede convertirse en una auténtica pesadilla, quizá por estar demasiado alejada de esa norma social, quizá porque desde el centro escolar se banaliza la situación de acoso y no se toman las medidas pertinentes.

En la escuela no se muestran cuerpos e identidades diversas sino una única forma de estar en el mundo

El pasado 24 de diciembre, Alan, un joven trans de 17 años, se quitó la vida en Barcelona. Alan llevaba años sufriendo todo tipo de acoso en la escuela: primero por ser bollera, luego por ser trans. Esto es, su identidad de género no coincidía con su sexo de asignación neonatal. Para Chrysallis, asociación que agrupa a familiares de menores trans, el caso de Alan es un asesinato social y no un suicidio. “Es muestra de lo que vivimos en esta sociedad, seas mujer, negro, amarilla, alta o bajo. Algo que, en el caso de las personas trans, está institucionalizado y permitido, porque las identidades ni siquiera se reconocen por parte del profesorado o las direcciones de los centros”, afirma es Saida García, vicepresidenta de la asociación Chrysallis a nivel estatal.

La muerte de Alan ha copado titulares de distintos medios con enfoques que van desde la frivolidad a la reflexión. Pero Alan no es un caso aislado, como reconocen desde Chrysallis. Aunque no hay cifras oficiales sobre el suicidio de menores trans, en los casos en los que no se respeta la identidad también son habituales las autolesiones, el aislamiento o una alta tasa de absentismo escolar. “Cómo vas a ir a clase y concentrarte si estás ocupado u ocupada en salvar tu pellejo”, señalan desde la asociación. Muchos menores trans están incluso medicalizados, con diagnósticos de asperger, trastorno de déficit de atención o hiperactividad por falta de conocimientos dentro de la psicología. La diversidad se patologiza y se convierte en una enfermedad. Desde algunos centros escolares, además, se minimiza el acoso, como explica Saida: “Piensan que ser trans es un capricho del o de la menor, una falta de información y disciplina por parte de la familia”. Sin embargo, según un estudio de la Universidad estadounidense de UCLA, los menores trans son un sector muy vulnerable al suicidio: el 41% ha intentado quitarse la vida al menos una vez. Como explica el padre de Eli, una menor trans que participa en el documental El sexo sentido, “el sufrimiento lo padecen nuestros hijos e hijas, pero la enfermedad la tienen los demás: se llama intolerancia”. Una intolerancia que se manifiesta en forma de transfobia, lesbofobia u homofobia, en forma de acoso escolar a altas, gordos, chicas que no están lo suficientemente desarrolladas o chicos que no juegan al fútbol: hay una única forma de ser y lo que se salga de ahí es malo.

Los currículum escolares no sólo no muestran cuerpos, sexualidades e identidades diversas, sino que refuerzan patrones heterosexuales y binarios basados en configuraciones genitales que dejan fuera todas aquellas identidades que no sean masculinas o femeninas, como las personas transgénero o intersex. Una realidad que, además, se agrava con la apuesta por el emprendimiento empresarial de la última reforma de la LOMCE, la llamada Ley Wert, aprobada unilateralmente por el Partido Popular, que deja fuera las pocas materias que trataban temas de educación en valores.

Desafiar el relato de lo normal

Los derechos de los menores trans no se recogen de forma específica en ninguna legislación. De hecho, Alan era uno de los pocos que había conseguido el cambio de nombre (que no de sexo) en su documentación. Estos derechos se dejan al libre albedrío de cada comunidad autónoma y a lo que la judicatura considere. La situación de las personas trans adultas se regula a nivel estatal en la Ley 3/2007, en la que se recoge todo el itinerario que se debe seguir para poder cambiar de nombre y de sexo en el registro oficial. Una ley que, para el momento en el que aprobó, cuando apenas existía nada, “no estaba mal”, afirma Saida, pero que, en cualquier caso, patologiza ya que obliga a obtener diagnósticos médicos que indiquen la existencia de una disforia de género y el sometimiento a un proceso de hormonación de dos años. La ley, además, hace aguas por muchos lugares: no refleja garantías sanitarias, no penaliza la transfobia en el Código Penal ni la situación de los migrantes trans. Muchas de las lagunas de esta legislación se cubrieron con leyes autonómicas muy desiguales, como la andaluza, aprobada en 2014, que no considera la transexualidad como una enfermedad pero no contempla sanciones ni plazos de ejecución en el caso de que el personal médico quiera hacerse objetor de conciencia, puntualiza Saida. En cualquier caso, los menores trans quedan fuera de este marco, ya que fue uno de los requisitos que impusieron todos los partidos para aprobar la ley de 2007.

Desafiar el relato de lo que es normal y de lo que no es una tarea compleja. Sobre todo cuando la cuestión de asignar identidades se remonta incluso al embarazo y la primera pregunta que te hacen es si es niño o niña. Así que, ¿por dónde empezar? El cambio, sin duda alguna, pasa por las escuelas, la educación y el trabajo con las familias. Para Saida, además, hay que apostar por introducir dentro del currículum escolar todas esas muestras de diversidad no binarias. “Si empezamos a educar desde infantil y no les haces creer una mentira, pues luego no tendrás que desmontarla y así a lo mejor en 20 años ya no hay más casos como el de Alan”. En Madrid ya están preparando la tramitación de una ley que contemple esta medida.

Sexo sentido y género fluido

Otra gran pregunta es cómo detectar si un o una menor es trans o no, o si simplemente juega e imagina desafiando y desbordando la normalidad adulta. Desde Chrysallis apuestan por ir de menos a más, respetando siempre las peticiones del niño o la niña, “porque, si lo que pide es un vestido, no te está diciendo que es una niña”. Para Saida no se trata de etiquetar desde el primer momento, pero, si está muy claro, “lo idóneo es que el tránsito no se alargue y se respete el ritmo de la persona siempre. Aunque la familia lo pase mal, es mejor no poner en riesgo al o la menor”. Durante todo el proceso siempre es importante hablar con el equipo educativo del centro.

Uno de los grandes debates cuando hablamos de chicas o chicos trans es que la asignación de una identidad u otra pase en muchos casos por legitimar y reforzar determinados roles de género: chicas trans fan de las princesas disney, chicos trans amantes del fútbol y las espadas. Sobre todo porque el rosa o el azul no son identidades sexuales, se han construido como tal. Aunque éste es un gran debate, tal y como señalan desde Chrysallis, “no les toca a esos niños o niñas romper con el binarismo de género”. Otros menores, lejos de tener una identidad estática, tienen un género mucho más fluido, una realidad que se refleja muy bien en libros como Buscando el final del Arcoiris (Bellaterra, 2015): “Hay días en los que da la impresión de que nunca ha habido un momento más propicio para explorar la fluidez de género”.

Referencias en YouTube

A falta de referentes, YouTube ha supuesto una gran herramienta. Miles de testimonios copan la red hablando de mastectomías, cambios hormonales, vaginoplastias, compresores de pecho o experiencias sobre cómo hablar del tránsito con tus familiares. También de timelapses que reflejan la transición. Para encontrar estos videos se pueden usar las siglas ftm (female to male) si la transición es de mujer a hombre o mtf (male to female) si la transición es de hombre a mujer.

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