Algo habrás hecho mal

El autor reflexiona sobre la hegemonía del individualismo en nuestra sociedad.

, miembro del Observatori d'Antropologia del Conflicte Urbà (OACU)
04/01/16 · 11:58

Leo estos días Ensayos sobre el individualismo, de Louis Dumont. El objetivo que perseguía el antropólogo francés con esta obra, escrita a comienzos de los 80 del pasado siglo, queda aclarado en la introducción de la misma, esto es, la búsqueda del origen de las ideas y valores que caracterizan la modernidad, así como la emergencia del individualismo. Para Dumont, y una parte importante de las ciencias sociales, el individualismo moderno es un fenómeno excepcional en la historia de las civilizaciones, siendo imposible desligarlo de la historia de las ideas de Europa, desde la filosofía de la antigua Atenas hasta el reciente neoliberalismo, pasando por el catolicismo, la reforma protestante o la Revolución francesa.

Lo destacable de Louis Dumont es que se acerca al estudio del individualismo tanto desde la perspectiva comparada de la antropología como de su profundo conocimiento de la India tradicional. Es a partir de un trabajo etnográfico realizado en Kerala, en el sur del subcontinente indio, que Dumont no sólo comienza a ampliar su comprensión sobre la realidad de la sociedad ancestral de castas, sino que, al superponer las observaciones realizadas sobre dicha estructura social, a unas condiciones tan distintas como son las existentes en las sociedades occidentales, se adentra en los detalles de esta última desgranando sus particularidades. A través de un profundo conocimiento de la historia de las ideas en Occidente, Dumont plantea en esta obra la siguiente pregunta: ¿cómo y cuando se produjo la transición entre una sociedad holista, donde el valor reside en la sociedad como un todo, a otra de tipo individualista, donde el valor reside en el individuo?

No me atreveré –reconozco su imposibilidad– a resumir y explicitar en estos párrafos el recorrido histórico y social que hace Dumont para conectar dos realidades tan, aparentemente, irreconciliables. Sin embargo, sí me centraré, y perdonadme el atrevimiento por lo naif de la propuesta, en algunas de las conclusiones y consecuencias que el individualismo tiene en nuestra vida cotidiana.

No hace tanto –quizás a comienzos de esta inacabable crisis– que comenzamos a escuchar frases y eslóganes que culpaban a las principales víctimas de la misma del origen de sus males. "Has vivido por encima de tus posibilidades", "ahora toca apretarse el cinturón", o mi preferida, "si no puedes pagar tu casa, es que algo habrás hecho mal", fueron algunas de las soflamas que, poco a poco, comenzaron a permear nuestras conversaciones diarias y a inundar el repertorio retórico de políticos, empresarios y medios de comunicación.

Más allá de ignorar voluntariamente análisis más profundos sobre el carácter estructural de la supuesta crisis o favorecer titulares que permitieran resumir, en pocas palabras, la cotidianidad de muchos de nosotros, si algo caracterizaba todas estas alocuciones era el hecho de la responsabilidad individual, es decir, la consideración de que el responsable último de tus desgracias eras TÚ mismo y, por tanto, eras TÚ el que se tendría que apretar el cinturón o el que habría de pagar las consecuencias de haber vivido por encima de tus posibilidades. En resumen, algo habías hecho mal.

Una acusación como ésta sólo puede tener éxito debido al valor dado al individuo en nuestra moderna sociedad europea. Un valor dado como natural, pero que olvida –premeditadamente– que cualquier intento de instaurar un orden humano autónomo es artificial. Ahora bien, ¿cómo es posible que dicho artificio se haya instaurado? Como en las novelas de detectives, si alguien parece culpable, posiblemente lo sea, y en este sentido, aquellos que se beneficiaron –y se benefician– de este nuevo orden posiblemente tuvieran algo que ver en su popularización.

Sin embargo, dejando a un lado las disquisiciones de autores y pensadores como Weber o Polany sobre el origen religioso de los valores de la burguesía o la desconexión existente –y premeditada– entre la esfera económica, la política o la social, lo que sí parece claro es que si muchos de los problemas actuales de la mayoría social están ocasionados por la hegemonía del individualismo como valor, únicamente a través del establecimiento de nuevos órdenes colectivos será posible plantar cara a sus consecuencias, así como a evitar que sus efectos se sigan produciendo.

Esto, que así dicho suena un poco ampuloso, y con eso acabo, lo recoge muy bien Nacho Vegas en una de sus últimas obras: Canción para la PAH:

"(...) Mientras haya en mi barrio una mesa a la que le faltan las patas, mientras haya un niño sin zapatos o una ópera de sarna,
mientras haya un contable tosiendo,
mientras haya un concierto de perros,
mientras haya una sola persona a la que los bancos dejen sin techo, debemos cantar al corro y no cantar en soledad y cantar a los que sólo aúllan mientras haya un desahucio más (...)"

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comentarios

3

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    06/01/2016 - 11:30am
    Gràcies a tu per llegir-ho
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    Jose Mansilla
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    06/01/2016 - 9:02am
    Gràcies a tu per llegir-ho! ;)
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    Je
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    05/01/2016 - 9:08pm
    Gràcies por el impresiónate curro, "sencillo, pero hoy día difícil de ver" i clarificadosr.