Curuguaty: el precio de la lucha por la tierra en Paraguay

El resultado del desalojo de las tierras dejó 17 muertos, 11 campesinos, varios de ellos ejecutados una vez heridos, y seis policías.

, del proyecto sobre América Latina Vocesenlucha. www.vocesenlucha.com
26/12/15 · 15:37
Algunos de los Presos polticos en el banquillo de acusados. / Voces en lucha

Cada vez que entra el tribunal en la sala y exclaman “en pie”, nos mantenemos sentados, incapaces de renunciar a ese acto de libertad. Hoy la libertad de nueve hombres y cuatro mujeres depende de ellos. Trece campesinos y campesinas inocentes, que en acto de desobediencia civil ejercían su libertad y derecho a un pedazo de tierra en la cual poder vivir y cultivar en el Paraguay. A nuestros ojos, eso les llena de razón, de razones, de dignidad y dignidades. Erich Fromm ya lo dijo: “El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón”.

¿Qué pasó en Curuguaty?

El 15 de junio de 2012, 326 policías desalojaron ilegalmente las tierras públicas de Marina Kué, en la comunidad de Yvypytã, departamento de Canindeyú, donde acampaban decenas de familias sin tierra. El resultado de la invasión dejó 17 muertos, 11 campesinos, varios de ellos ejecutados una vez heridos, y seis policías. Aquellos campesinos y campesinas que lograron ponerse a salvo fueron imputados por la muerte de los seis policías. Poco importa lo que desvelara la autopsia. Estas pruebas iban a ser silenciadas. Los campesinos asesinados quedaron en el camino y su muerte hasta el día de hoy no ha sido investigada. Esta matanza significó el inicio de la mayor crisis política del país en el siglo XXI y la continuación del nuevo modelo de golpe de Estado en América Latina, inaugurado en Honduras en 2009.

El 85% de las tierras cultivables de Paraguay le pertenecen a un 3% de los propietarios

Fernando Lugo, la democracia golpeada

El 20 de abril de 2008 Paraguay acudió a las urnas por quinta vez después del fin de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989. Ese mismo día, después de seis ininterrumpidas décadas en el poder, pierde las elecciones el Partido Colorado. El osado era un exobispo llamado Fernando Lugo.

Decían que enarbolaba una bandera cercana a la Teología de la Liberación, sin embargo su partido, el Frente Guasú, haría alianza con el tradicionalista Partido Liberal Radical Auténtico. Bajo esas circunstancias, la recuperación del Estado de Derecho prometía ser tarea complicada. Se tardan tres años en investigar las tierras malhabidas, es decir, las tierras fiscales repartidas ilegalmente entre los amigos del régimen.

Con la derecha atenta se aprovecharon dos circunstancias: las fuertes protestas gremiales contra el Gobierno y la emboscada organizada de las tierras de Marina Kué. Lugo fue acusado de “traer el caos y la lucha de clases entre compatriotas”. Su vicepresidente, el liberal Federico Franco, tomó el poder hasta el 15 de agosto de 2013, cuando asumió nuevamente un presidente colorado, Horacio Cartes.

Los intereses ocultos tras la masacre

La masacre de Marina Kué tuvo una intención concreta pero invisibilizada: tomar el poder. ¿Una orden de desalojo acompañada de un ejército?

Este golpe instaló de nuevo un gobierno de ideología fascista, que despidió a funcionarios opositores, criminalizó la lucha social, cooptó o persiguió a dirigentes, compró medios de comunicación, legalizó las semillas “mejoradas”, dio carta blanca a las transnacionales y los agrotóxicos, expropió bienes comunes y restituyó alianzas con el imperio yanqui.

Marina Kué: tierras estatales en manos de una empresa, Campos Morombí

Según datos oficiales del Censo Agropecuario del Ministerio de Agricultura y Ganadería del año 2008, el 85% de las tierras cultivables del país le pertenecen a un 3%.

El campesino en la ciudad se suma a los cinturones de pobreza y miseria. Como nos decía Néstor Castro, “en el Paraguay sin tierra no se come y con tierra se vive”. Motivo por el cual se sigue ocupando tierras en reclamo de esa vida digna de la que la Declaración Universal de Derechos Humanos hace gala. En ese reclamo estaban las familias que decidieron ocupar Marina Kué, tierras malhabidas de las que se adueña el hoy fallecido amigo del régimen stronista y exsenador colorado Blas N. Riquelme, de la familia Riquelme, propietaria de Campos Morombí SAC y A.

¿Qué es Campos Morombí?

Campos Morombí Sociedad Anónima Comercial y Agropecuaria es una empresa del grupo Riquelme. En 2012, Blas N. Riquelme era el presidente, Licy Yanes de Riquelme asumía la vicepresidencia, Jorge A. Riquelme era el director y Marta Riquelme la secretaria. Todo un linaje que logró apropiarse de las tierras de Marina Kué de forma fraudulenta.

El presidente quiere “dar por terminado el tema” aceptando la donación de Campos Morombí

Las 2000 hectáreas que conforman Marina Kué fueron entregadas al Estado en 1967 por La Industrial Paraguaya SA (Lipsa). Desde 1967 hasta 1999, de manera ininterrumpida, el Destacamento Naval Agropecuario Km 35 Curuguaty ocupó las tierras. Cinco años después el Movimiento por la Recuperación Campesina de Canindeyú (MRCC) solicitó las tierras para la ampliación de la colonia Yvypytã. El INDERT (Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra) reactivó las gestiones para la transferencia legal. Mientras esto ocurre, la empresa Campos Morombí SAC y A. inicia un juicio de usucapión (ley que permite obtener tierras por ocupación) y gana.

Cuando se ocupan estas tierras, la empresa Campos Morombí presenta una denuncia por invasión de inmueble ajeno solicitando el carácter de “auxilio judicial y desalojo”. La consecuencia de esta solicitud fue la masacre de Curuguaty.

¿Reserva natural un pedazo de tierra?

Actualmente, el caso continúa en disputa legal. En cambio, sin haberse clarificado la titularidad de propiedad, la empresa Campos Morombí, a principios de septiembre, lleva a cabo otra irregularidad. En esta ocasión, la astucia consistió en realizar una donación de las tierras de Marina Kué al Estado para declararlo reserva natural. El 24 de noviembre reciente, el actual presidente Horacio Cartes decide validar la última artimaña de los Riquelme aceptando la donación. El colorado declara aceptar para “dar por acabado el tema”. Importante reseñar que serán las Fuerzas Armadas de la Nación las encargadas de resguardar y custodiar la integridad de la reserva, así como la conservación de sus recursos.

Desde nuestra discreta distancia preguntamos: ¿habrá tenido algo que ver el hecho de que los familiares de los procesados y asesinados volvieron a ocupar las tierras a finales de agosto?, ¿será que en esta ocasión ordenar un desalojo despertaría la acción paraguaya e internacional?, ¿es posible que la astucia de la derecha sea tan grosera que haya estudiado las características de las nuevas generaciones y haya observado que demandan un inocente cuidado del medio ambiente?, ¿será posible que hayan conseguido legitimar los cultivos de soja transgénica de los brasileros en primera línea de carretera y protegidos por "la reserva natural" en unión con las Fuerzas Armadas garanticen el cultivo de marihuana en el interior del territorio? Sería muy inocente pensar que esta donación se realiza y acepta a favor de la preservación del medio ambiente.

Rubén, Néstor, Felipe, Dolores, Adalberto, Arnaldo, Lucia, Juan Carlos, Alcides, Fani, Felipe, Luis y Raquel, son los rostros que el Estado ha elegido para purgar la maniobra. Viven encarcelados, primero en penitenciarias y, después de varias huelgas de hambre, en prisión domiciliaria. Salvo Rubén Villalba, preso en Tacumbú. Actualmente están siendo juzgados. Mientras, el presidente quiere “dar por terminado el tema” aceptando la donación de Campos Morombí.

La pobreza debatiendo contra la riqueza acumulada de los oligarcas. El fiscal, Jalil Rachid, cuyo padre stronista tenía relaciones políticas con Blas Riquelme, los quiere entre rejas. Los observa detrás de esa careta de tipo de “buena familia” sabedor de que tiene al tribunal de su lado. Con ese posicionamiento entra y sale de la sala por la puerta de atrás. “Hay unos españoles que quieren conocer tu opinión”, le dice su compañera. “No quiero hablar con nadie”. El fiscal se niega a hablar con nosotros y el Ministerio de Justicia da largas a nuestra solicitud para ingresar nuestras cámaras en la cárcel de Tacumbú y entrevistar a Rubén Villalva. ¿Qué esconden?
 

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