Portugal rompe con la derecha

Cavaco Silva debe decidir si invita a formar gobierno al líder del Partido Socialista.

, Lisboa (Portugal).
19/11/15 · 8:00
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Imagen de Antonio Costa. / Partido Socialista

Pedro Passos Coelho acaba de lograr el récord de liderar el Gobier­no más corto de la historia desde que fue derrotada, en Portugal, la dictadura fascista más larga de Europa.

Once fue el número de días que aguantó el líder del conservador Partido Social Demócrata como primer ministro. La coalición de gobierno, con el Partido Popular al frente, se desplomó ante la moción de censura al programa del Gobier­no presentada en la Asamblea de la República por el Partido Socialista y la izquierda parlamentaria, compuesta por el Bloque de Izquierda, el Partido Comunista y Los Verdes.

La escenificación de esta derrota se dio también en las afueras del Parlamento, donde miles de manifestantes acompañaron la votación a través de los altavoces dispuestos por los sindicatos. Del otro lado de las vallas y de la policía, el ambiente era radicalmente distinto. Algunos cientos de personas arropaban al Gobierno de Passos Coelho y reclamaban su pervivencia.

Mientras la radio anunciaba su caída, la multitud, armada con pancartas, banderas, botellas de champán y algunos con escobas –"para limpiar la derecha del poder", como dijo un diputado comunista–, gritaba victoria.

Los abrazos y las lágrimas fueron el corolario de cuatro años de lucha contra las políticas impuestas por la troika y por la derecha.

Cuarenta años después, volvieron a las televisiones las viejas tensiones de lo que se conoció en 1975 como el Verano Caliente

Cuarenta años después, volvieron a las televisiones las viejas tensiones de lo que se conoció en 1975 como el Verano Caliente. Entonces, la polarización llevó al país al borde de la guerra civil entre quienes querían la profundización del proceso revolucionario y quienes defendían un modelo de transición como el español.

La misma noche del día en que cayó el Gobierno de Passos Coelho, una de las sedes del Partido Socialista en Oporto fue atacada con un cóctel molotov. Pero el sabor amargo de la derrota no quemó solamente las fachadas, los medios de comunicación lo difundieron, acusando de un supuesto fraude.

Golpe desde los medios

El resultado de las pasadas elecciones generales fue claro: el pueblo portugués decidió quitarle la mayoría absoluta al Gobierno liderado por Passos Coelho. La mayor parte de medios de comunicación hicieron de inmediato una lectura en apoyo al líder conservador, afirmando que debería gobernar la candidatura que había ganado los comicios.

Indiferentes a la nueva composición de la Asamblea de la República, insistieron en que otra solución no sería más que un golpe a la democracia. A pesar de que la mayoría de los diputados reclamaron la formación de un gobierno liderado por el Partido Socialista, la figura política más importante del país, el presidente de la República, decidió ofrecer el Ejecutivo a Pa­ssos Coelho.

La solución escogida por Cavaco Silva, un conservador veterano de la política portuguesa, sorprendió hasta a sus socios europeos.
En su discurso, Cavaco Silva afirmó que no daría el Gobierno a fuerzas políticas que no respetaran los compromisos históricos adquiridos por Portugal con el exterior.

Era una referencia clara al rechazo del Bloco de Izquierda y del Partido Comunista a la OTAN y a la Unión Europea. Esas declaraciones, que van contra la propia Constitución portuguesa, sentaron mal a la izquierda, que pactó la caí­da de Passos Coelho y llevar a Antonio Costa, líder socialista, al cargo de primer ministro.

Las negociaciones entre las formaciones de izquierda con el Partido Socialista no fueron, a pesar de todo, sencillas. Durante casi cuatro décadas, este partido fue responsable, junto al Partido Social Demócrata y el PP, de duros ataques a los derechos conquistados por los portugueses durante la revolución.

Fue uno de los partidos responsables de las privatizaciones, de los recortes y del ingreso en la Comunidad Económica Europea. También uno de los partidos que firmaron los acuerdos con la troika, en 2011, por los que el país se comprometió a una política de privatizaciones y recortes a cambio de un rescate de sus cuentas.

Acuerdos: salario, pensiones

El acuerdo que se presenta ahora abre paso a un Gobierno en solitario del Partido Socialista, obligado a negociar los presupuestos del Estado con la izquierda y a la aprobación de una serie de medidas. Las negociaciones, realizadas en separado con cada partido, lograron importantes progresos en la devolución de derechos que ha­bían sido recortados en los últimos años bajo la orientación de la troika.

El aumento del salario mínimo y el bloqueo de la privatización de los transportes son dos de los acuerdos alcanzados

El aumento del salario mínimo por encima de la inflación, la actualización de las pensiones, la suspensión de la privatización de los transportes, el combate a la precariedad limitando el recurso al trabajo autónomo, el cambio en las reglas fiscales para estos trabajadores, la limitación de la renovación de los contratos temporales, la devolución de cuatro días festivos que habían sido retirados en 2012 y promocionar la negociacion colectiva son algunos de los aspectos concretados en las reuniones.

Aunque en un principio se especuló con la posibilidad de formar un Gobierno liderado por los socialistas que incluyese a ministros comunistas y bloquistas, esa solución fue rápidamente descartada.

Tanto el Partido Comunista como el Bloco de Izquier­da o los movimientos sin­dicales organizados en la Con­fede­ración General de Trabajadores Portugue­ses ofrecen su apoyo al posible nuevo gobierno a cambio de la aprobación de estas medidas a lo largo de los próximos cuatro años.

"Si todavía no conocemos los presupuestos del Estado para 2019, ¿cómo quieren que les diga nuestra posición hasta esa fecha?". De esta forma, Catarina Martins, coordinadora bloquista, afirmó que no podía asegurar la estabilidad del Gobierno hasta el final del mandato.

Por su parte, Jerónimo de Sousa, secretario general del Partido Comu­nista, insistió en que no habrá ninguna propuesta que vaya en contra de los intereses de los trabajadores que cuente con el apoyo de su partido.

A dos meses de la celebración de las elecciones presidenciales, y sin posibilidad legal de llamar anticipadamente a nuevas elecciones, queda por saber qué hará el presidente de la República la próxima semana. Después de la caída de Passos Coelho, y según la Constitución, está obligado a invitar a Antonio Costa a formar gobierno.

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comentarios

1

  • |
    jose luis ALVAREZ
    |
    19/11/2015 - 12:29pm
    Si los socialistas portugueses son tan "socialistas" como los españoles, ¡AVIAOS ESTAMOS!