Sandra Morán, una feminista en el Congreso de Guatemala

Sandra Morán Reyes, histórica activista feminista, será la primera diputada lesbiana en el Congreso de Guatemala.

Texto de Carolina Gamazo.

, Plaza Pública
27/10/15 · 12:57
Sandra Morán será la primera lesbiana en el Congreso de Guatemala.

Sandra Morán Reyes, electa diputada el pasado 6 de septiembre, será la primera mujer en sentarse en el Congreso de Guatemala que se declara feminista y lesbiana.

Morán Reyes, activista histórica, feminista y artista, ocupará a partir de enero de 2016 uno de los 158 escaños del Congreso de Guatemala como jefa de bancada de Convergencia, nuevo partido de izquierda creado en junio de 2014 mediante la unión de Alternativa Nueva Nación (ANN) y seis organizaciones sindicatos y consejos indígenas, que el pasado 6 de septiembre, en unas atípicas elecciones donde se fragmentó el apoyo a los partidos políticos, logró los votos suficientes para obtener tres diputaciones, que suponen, en su conjunto, la irrupción de un nuevo espectro de la sociedad organizada en el Legislativo.

"Tengo compromisos con mis organizaciones hermanas de mujeres. Y con la población LGTBI. Y con la niñez y la adolescencia. Y con las comunidades en resistencia"

"A mí me eligieron 32.000 personas, hombres y mujeres, del departamento de Guatemala. Luego, efectivamente, tengo compromisos con mis organizaciones hermanas del sector de mujeres. Y con la población LGTBI (colectivo de lesbianas, gay, transexuales y bisexuales). Y con la niñez y la adolescencia, por todo el trabajo que venimos haciendo. El otro compromiso es con las comunidades en resistencia. Al final tengo compromiso con todos", ha declarado.

"Nosotros somos absolutamente nuevos en esto. Venimos de los movimientos sociales, aceptamos el reto de hacer campaña y proponernos, la gente nos dio el voto y asumimos el reto", explicó Morán un par de días después de las elecciones generales. "Y una cosa fundamental es que no podemos hacer nada si no estamos con los movimientos sociales. Solos no vamos a poder hacer nada. Lo de adentro tiene que estar acompañado por la fuerza de afuera".

Militancia en el afuera

Sandra Morán tiene 56 año, y lleva más de 40 formando parte de "la fuerza de afuera". Se incorporó a los movimientos de protesta a los 14 años, cuando se adhirió al movimiento estudiantil normalista del Instituto Normal Centro América (INCA). Con 18 años entró a estudiar Ciencias Económicas en la Universidad San Carlos, y a los 19 se incorporó al Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), la facción guerrillera en la que, según afirma, militó en la semiclandestinidad.

Su paso por la guerrilla, del que no quiere dar mayores detalles, hizo que a partir del año 2011 Ricardo Méndez Ruiz, presidente de la Fundación contra el Terrorismo, y otras personas vinculadas el Ejército, la incluyeran dentro de cuatro denuncias junto a otros líderes de izquierda, acusados por diferentes delitos cometidos durante el conflicto armado interno. Estas denuncias se encuentran bajo investigación del Ministerio Público.

En 1981, Morán salió al exilio a México y más tarde a Nicaragua y Canadá donde permaneció hasta 1994. Durante estos años siguió integrando la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) a través del grupo de música Kin Lalat. "Kin es nosotros haciendo algo, y lalat es sonido agradable. Es en k'iche'. Ese nombre se lo puso Rigoberta (Menchú) en Nicaragua, en 1982. Éramos un grupo de música revolucionaria de la URNG. Yo soy percusionista. Tocaba percusión y marimba", recuerda Morán.

A su regreso a Guatemala, en 1994, se integró al Sector de Mujeres de la Asamblea de la Mujer de los Acuerdos de Paz, y más tarde fue coordinadora del Foro de la Mujer, creado para dar seguimiento a la agenda de las mujeres dentro los Acuerdos de Paz firmados en 1996. El trabajo del foro, durante los siguientes tres años logró que finalmente en 2000 se creara la primera política pública de la mujer.

Además, a través del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS) se comenzó a promover la ley para el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, que dio como resultado el Consejo Nacional de los Acuerdos de Paz (CNAP), conformado por el Ejecutivo, el Legislativo y sectores de la sociedad civil. Sandra Morán pasó a ser subcoordinadora del CNAP durante el gobierno de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), en representación del Sector de Mujeres, que integra a un total de 33 organizaciones y colectivos de mujeres del país.

A lo largo de los años, Morán ha impulsado diferentes colectivos feministas y lésbicos. Ha sido la promotora del colectivo de mujeres en el exilio Nuestra Voz, el colectivo lésbico Mujeres Somos, el Colectivo de Mujeres Feministas de Izquierda y el Colectivo Artesana, dedicado al trabajo con mujeres organizadas y mujeres privadas de libertad. 

Morán entra al Congreso con el objetivo de ir dando respuesta a las demandas históricas de la izquierda y de los grupos a los que representa: las mujeres y el sector LGTBI.

Entre sus primeros retos, asumidos como parte de la agenda política del Sector de Mujeres, se encuentra la reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, donde buscará hacer valer la propuesta de equidad y alternabilidad en la conformación de los listados de candidatos, entre género y pueblos indígenas.

También, dice, impulsará la aprobación del proyecto de la Ley Reguladora del Trabajo de Casa Particular, para legalizar y dignificar la situación de las empleadas domésticas, así como la iniciativa de Ley de Búsqueda Inmediata de Mujeres Desaparecidas.

Otra de sus propuestas será la creación de un acuerdo legislativo para hacer operativa la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y contra las Mujeres (CONAPREVI), así como la creación de un Ministerio de la Mujer que permita coordinar los diferentes ejes y políticas de protección y promoción de la equidad.

Dentro de los compromisos adquiridos con el sector LGTBI, se encuentra la aprobación de una ley de Identidad Sexual, una demanda que busca la protección de este sector de la población a nivel jurídico y legal. "También tenemos que ver qué hacer para evitar el bullying, que es una problemática que enfrentan todos los niños y jóvenes, pero mucho más si son gay", explica.

Morán también deberá establecer alianzas con las otras 20 mujeres que ocuparán un escaño en el Legislativo, una más que en el actual periodo, lo que supone una representación del 13% del total. 

Desde los sectores de la sociedad civil a los que esta nueva diputada representa, su entrada en el Congreso es vista con expectativa y como un gran reto. María Dolores Marroquín, del colectivo Voces de Mujeres, integrante del Sector de Mujeres, destacó el significado simbólico para las mujeres organizadas de la entrada de Sandra Morán al Parlamento, que califica como "sumamente retadora". 

"El reto es bien grande, porque tiene que ver con muchos valores que han sido sacralizados de alguna manera y que, desde una postura feminista, estamos cuestionando cotidianamente. Y la legislación es uno de esos nichos donde se institucionaliza esa opresión", explica Marroquín, socióloga y con una maestría en Antropología Social. 

Desde la comunidad LGTBI, la llegada de Morán al Congreso también es bien recibida. "Todas la conocemos y aceptamos la lucha de ella", dice Debby Linares, transexual y activista de los derechos del sector, integrada en el colectivo OTRANS.

"Yo me siento feliz. Al fin tenemos una mujer que es identificada como es, una mujer feminista, una mujer que se declara abiertamente lesbiana, una mujer que quiere cambios en el Congreso, porque ahí hay que transformar", explicó Linares.

Artículo publicado originalmente en Plaza Pública.

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comentarios

1

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    Maria Mercedes White
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    01/11/2015 - 8:51pm
    Deseo que algún día los periódicos - en cualquier parte del mundo - dejen de enfatizar en lo que constituye la vida muy personal e íntima de un ser humano. Deseo también que la preferencia sexual de un individuo no tenga nada que ver con la forma como desempeña su labor y su profesión. Deseo que la señora Morán sea una gran patriota y tenga la mejor disposición para servir a sus semejantes.