Cuéntame la guerra (hasta que no quede ninguna)

A Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre. Esperando sus nuevas historias

23/07/15 · 13:52
De izquierda a derecha: José Manuel López y Ángel Sastre y Antonio Pampliega, en Siria. / Usama Ajjan

Ni siquiera los conozco. No dejan de ser otros tres nombres más en la amplia lista de periodistas que han dedicado su vida a cubrir guerras, conflictos o cualquier otra situación disfrazada a menudo con eufemismos que no retratan lo que realmente sucede. Corresponsales hay muchos, incluso se les pone la coletilla de guerra, y ya con eso está dicho todo. Inevitable asociarlos a esos periodistas ávidos de emociones fuertes que retrataba Pérez Reverte en Territorio Comanche. Y claro que los hay. Algunos, sin ostentar esa coletilla, hasta hemos sentido esa rara mezcla de excitación y temor en varios momentos en Colombia o en el Sáhara Occidental. Sin llegar a las guerras declaradas también en algunos barrios de Caracas o Lima. O parajes más extraños aún, en zonas ultranacionalistas kirguisas rodeados, paradójicamente, de una minoría uzbeka. A veces estaba para contar, otras para ayudar y otras para vivir. Quizás fuese un capricho, o quizás coincidencia estar rodeado de una selecta agrupación racista en un pueblo a las afueras de Nueva York, en esa cumbre contra los latinos, como nuevo objeto de odio, de los grupos de odio de la blancura racista. Nadie te obliga...
 

Necesito de ellos, de sus vivencias, de sus historias, de sus relatos. Sin esos narradores se me escapa la realidad

No conozco a estos tres periodistas, pero los entiendo. Y lo que es aún más importante, los necesito. Necesito de ellos, de sus vivencias, de sus historias, de sus relatos. Sin esos narradores se me escapa la realidad. Es así de sencillo. Nadie los mandó a la guerra. Son periodistas, y para más desgracia de la profesión, freelances. Se juegan la vida por unos míseros euros (lo de los euros y lo de jugarse la vida no son eufemismos). Y desde luego, es algo demasiado serio para que otros, que quizás presuman de ser periodistas en la comodidad de su despacho o micrófono, se lo tomen con ironía o aspiren, simplemente, a hacer negocio con primicias que dicen muy poco del valor profesional de quien firma esa pieza y del responsable de ese medio que manda publicarla.

Muy triste, pero hay voces –para ostentar la condición de persona hay que ganárselo cada día– que consideran que estos tres nombres de Siria, como podrían ser otros tres nombres en cualquier idioma, arriesgan su vida porque hay un papa Estado para sacarles del apuro cuando lo necesitan. Voces que minimizan, por decirlo muy suavemente, lo que estas personas están haciendo para que yo, lector, ciudadano, sepa lo que sucede más allá de mi entorno. Y pueda no sólo saber, sino entender, que lejos de mi comodidad hay un sufrimiento real que contar.

No sólo se trata de estar ahí, y jugarse la vida para contar lo que ven. Su misión va mucho más allá. No son el portavoz de cargos, generales y portavoces de misiones algunas. Buscan y aspiran a contar esa guerra, otra más, desde abajo. Se la juegan. Y así se la jugaron –y perdieron– Kenji Goto, James Foley, Steven Sotloff... y la lista sigue dejando nombres más conocidos: José Couso, Julio Parrado, Ricardo Ortega...

Sus relatos, palabras, fotografías, videos o simples tuits, están ahí porque los necesitamos. Y puede incluso que disfrutemos leyéndolos, tanto como a veces pueden ellos sentirse embriagos con su labor. Absurdo, quizás, pero la guerra de Vietnam contada por Michael Herr es un lujo. Como lo es cada crónica reciente de Jon Lee Anderson, las aventuras por el Mediterráneo de la Segunda Guerra Mundial de John Steinbeck o los reportajes de Ryszard Kapuściński por África. Un extraño mundo que parece condenado a eternas guerras. No nos gustan, pero necesitamos que alguien nos las cuente.

A Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre. Esperando sus nuevas historias.

Tags relacionados: Estado Islámico ISIS Siria
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comentarios

3

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    jav
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    Vie, 07/24/2015 - 02:44
    @#1 Auténticas chorradas, gente como Antonio Pampliega ha contado también la historia de los españoles luchando contra el ISIS.
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    samuel
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    Jue, 07/23/2015 - 23:48
    Muchas gracias por el comentario aunque no termino de saber que es lo que sientes. Si es discrepar con el artículo no debes sentirlo. Es lo normal y lo natural. Y muy deseable. Si discrepas de mi deseo final, pues ya estaríamos hablando de otra cosa en la que obviamente jamás estaré de acuerdo. En cualquier caso, he leído unos cuantos artículos y alguna cosa muy puntual de ellos y no termino de ver la propaganda que tú ves. Ni tampoco la he visto en otras piezas de los autores en otros países. Me cuesta mucho también aventurarme a saber en qué lado estarían en la guerra civil española. De lo que sí estoy convencido es que hay historias que sé gracias a ellos y que gran parte de sus protagonistas (en Ucrania, Siria, Somalia...) son personas que solo aspiran a sobrevivir. A mí personalmente me encantan esas crónicas de guerra (obviamente no la guerra) donde pones la atención en la persona (con sus dudas, miserias y miedos, incluso la de los verdugos) y que acaban  conformando los mayores alegatos contra las guerras. Y rechazo, como tú, a esos reporteros que no hacen más que repetir partes de guerra y que terminan haciendo propaganda, como la que mencionas, en las dos invasiones a Irak, con medios (y no siempre medio es equiparable a periodista) al servicio de los intereses de los halcones y sus blackwater de turno. Pero creo que aquí es otra historia.... puede que me equivoque, pero es sólo lo que pienso. Muchas gracias
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    Urko
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    Jue, 07/23/2015 - 15:00
    Lo siento pero no. Para los que llevamos siguiendo la revolución islamista (que no democrática) en Siria, como antes las guerras de agresión contra Irak y Libia, la basura propagandística de estos "reporteros" NO la necesitamos. Habiendo leído sus artículos, lo que hacían estos señores tiene un nombre: Propaganda de guerra. Sus cuentos chinos de buenos y malos, "rebeldes moderados" y regímenes come-niños, son de una manipulación tan burda y de un simplismo tan infantil que NO, no los necesitamos. De hecho el oligopolio de los medios de masas tampoco los necesita, pues tienen en sus filas propagandistas de sobra. Pensaban que estarían protegidos por sus "rebeldes" y se fueron a Alepo, donde reinan la coalición salafista 'Frente Islámico' (IF) y la filial de al-Qaeda 'Frente al-Nusra'.  Los mismos que asesinan, imponen la sharia más conservadora en las zonas que controlan, y bombardean con sus 'hell cannons' las zonas que no. Pensaban que estaban seguros entre los que han estado pintando en sus artículos como "el pueblo". Gente como esta parece pensar "Si hubiera cubierto la guerra civil española, habríamos estado con los 'rebeldes'" Instrumentos del poder.
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