Xulio Ferreiro
alcalde de A Coruña
“Muchas veces nos sentimos intrusos en las instituciones”

El alcalde de A Coruña habla en esta entrevista sobre el estado del Ayuntamiento y las posibilidades de confluencia en una Marea Gallega de cara a las generales

23/07/15 · 8:00

El equipo de prensa de Xulio Ferreiro (A Coruña, 1974) nos cita en la terraza de un restaurante junto al Concello, en la plaza de María Pita. Tras sus gafas de sol, Ferreiro da cuenta de las primeras medidas de la Marea Atlántica. Algunas cuestiones, como la de pedir un crédito de tesorería, no haberse reunido con Stop Desahucios o presentar, con posterioridad a esta entrevista, un concurso de belleza infantil en el marco de las fiestas patronales, han sido criticadas por parte del tejido social y político de la ciudad.

En el primer mes de mandato en el Concello habéis aprobado pedir un crédito de tesorería. ¿Por qué? ¿Supondrá un aumento de la deuda del municipio?

Hay un desfase entre el ritmo de gastos y el ritmo de ingresos, porque durante los meses previos a las elecciones el PP se dedicó a gastar lo que había y lo que no. Conscientemente se ha apurado el nivel de gasto, con lo cual nos hemos encontrado que tenemos ahora el peligro de aumentar el periodo medio de pago hasta saltarnos la ley, y eso provoca la posible intervención del Ayuntamiento. Hemos tenido que tomar medidas, una de ellas pedir esa operación de tesorería –deuda a corto plazo, no deuda estructural– para poder ajustar el nivel de ingresos al nivel de gastos. Estamos tomando otras medidas, como reajustar las partidas presupuestarias para atender esos pagos de facturas y liberar crédito en otras partidas. Por otra parte estamos intentando recortar gasto también en las fiestas, en nuestros salarios, un poco rascando de aquí y de allá.

"No teníamos un programa muy ambicioso en infraestructuras, no nos presentamos con grandes obras"

¿Qué podéis sacar adelante de vuestro programa, teniendo en cuenta que la caja está tocada?

Teníamos un plan de choque para estos primeros cien días, que vamos a intentar poner en marcha. Muchas de estas actuaciones no tienen coste o suponen un coste pequeño, las que tienen que ver con la transparencia, con la participación, con la reducción de salarios, medidas simbólicas: laicidad, etc., que ya estamos ejecutando desde el primer día o en vías de ejecución. Nosotros no teníamos un programa muy ambicioso en infraestructuras, no nos presentamos con grandes obras ni grandes actuaciones urbanísticas, sino con cuestiones sólo de tipo legal o modificación del planeamiento, etc. En las fiestas tenemos que ahorrar porque creíamos que un gasto de dos millones de euros en fiestas no era asumible dada la actual situación. También buscamos darle una orientación diferente, más descentralizadas, que los barrios también tuviesen su parte, y en eso sí podemos trabajar. Aquellas cosas que suponen un coste mayor, tendremos que esperar un poquito más, y aun así estamos poniéndolas en marcha, como es el tema de la renta social municipal, y las que tienen menos coste, y que son más de imaginación y de poder simbólico o participación y transparencia, las estamos ejecutando.

¿Cómo abordáis cuestiones en las que el Ayuntamiento puede ayudar, como es el caso de los desahucios? ¿Os habéis reunido con la plataforma Stop Desahucios? ¿Y con la banca?

En las conversaciones con las entidades bancarias, por ahora nos hemos reunido con Abanca [antigua Novacaixagalicia]. Hay intención de colaborar. Esta entidad bancaria en concreto hace tres años que no ejecuta desahucios hipotecarios. Ha habido buena sintonía, incluso le hemos propuesto acciones de otro tipo como que el parque de viviendas vacías de la entidad bancaria pueda ponerse a disposición del Ayuntamiento para cubrir necesidades de vivienda social. Hemos actuado ya a través de los servicios sociales del Ayuntamiento en temas de desahucios, de pararlos, de darles moratorias mientras se resuelve la situación concreta de las personas. Con los movimientos sociales queremos tener también esa interlocución, aunque no nos reunimos con Stop Desahucios, no ha sido posible todavía [La entrevista tuvo lugar en julio. N. del Ed]. Pero con otros movimientos sociales, como Elviña No Se Vende, etc., sí hemos tenido esa interlocución.

Si hay una intención de que esos movimientos acaben formando parte del tejido que hace la ciudad, ¿qué medidas concretas se pueden ir implantando?

Como primera medida simbólica pedimos que al pleno de investidura se invitase a representantes de los movimientos sociales que habitualmente no eran inquilinos o visitantes habituales del Concello: movimientos sociales, asociaciones de vecinos o asociaciones de otro tipo. Por ejemplo, con la plataforma para salvar el parque de Bens, un parque que estaba amenazado por un proyecto museístico y de ocupación del espacio público, fue la primera reunión que tuve como alcalde. Ese primer paso es hacer interlocutores válidos del gobierno municipal aquellos que hasta ahora no lo eran. Lo habitual era que en la ciudad se tenía como interlocutores a los poderes fácticos, las instituciones tradicionales… Nosotros lo hemos ampliado, sin abandonar la interlocución con los sectores clásicos –entendemos que es necesario mantenerla–, pero lo ampliamos y ponemos en posición de igualdad a quien hasta ahora no era igual.

¿Cuál es la línea sobre empleo que se propone llevar a cabo el Ayuntamiento?

Hemos definido una serie de sectores estratégicos, el sector de los cuidados, el sector de la tecnología vinculado al software libre y las pequeñas empresas tecnológicas; hemos planteado todo el tema de la economía libre, de la cultura y el comercio local, y ésas son las vías que vamos a intentar promocionar, yendo a estrategias de un enfoque multidisciplinar. También vemos importante ligar la formación a estos sectores que entendemos que son estratégicos. Hay sectores que son beneficiosos en dos puntos de vista: el tema de la economía verde tiene su incidencia en cumplimiento de objetivos medioambientales, limitar emisiones de carbono, etc., y al mismo tiempo podría tener ese objetivo de empleo y redistribución justa de la riqueza. Lo mismo pasa con la economía de los cuidados: entendemos que eso lleva a mejorar los servicios públicos, a atender las necesidades de los vecinos y vecinas, y por otro lado a crear empleo en condiciones más dignas.

A nivel estatal se da por hecha una Marea Gallega de cara a las generales. ¿Se trata de esto en las reuniones que estáis teniendo para configurar la Diputación provincial?

Está en la mesa de mucha gente y está en el ambiente. La posición que ocupamos nosotros hace que tengamos que entrar en ese debate. Hasta este momento la Marea Atlántica como tal no tiene una postura, con lo cual funcionamos a base de intuiciones o de opiniones personales. No hay como tal una negociación con Compostela Aberta en este sentido, pero sí hay una interlocución informal con diferentes sectores. Ha estado aquí Alberto Garzón, ha estado Pablo Iglesias, y este tema ha estado en la mesa, pero también con Compostela Aberta, con Anova, con el BNG. La cuestión es ver cómo eso se puede decantar en una Marea Gallega. Nuestra opinión, creo que bastante compartida en la Marea Atlántica, es que esa Marea tendría que, en espíritu, ser lo más parecida posible a lo que fue la Marea Atlántica, como espacio transversal, como espacio de confluencia, como espacio que lideró la ciudadanía y no ninguna fuerza política en concreto, y como espacio donde se trabaja en pie de igualdad. Ése es un poco el espíritu que personalmente estoy reivindicando.

"[Sobre la Marea Gallega] no hay una negociación como tal, pero sí interlocución informal con diferentes sectores"

Tenéis una fórmula, que es la transversalidad. ¿Eso fue lo que hablasteis con Pablo Iglesias?

Aquí la Marea Atlántica –y ahí sí ha tenido cierta diferencia con otros proyectos de confluencia– no ha pivotado alrededor de una personalidad reconocible que sirviese de amalgama, sino que funcionó como proceso de construcción colectiva, cocinado a fuego lento. Esa confluencia fue capaz de hacerse porque establecimos unas reglas claras y unos mecanismos y metodologías de trabajo que garantizaban la creación de confianza entre los diferentes actores, porque le dimos el papel de liderazgo a la ciudadanía que no estaba organizada en partidos políticos, pero también encontramos la fórmula para que los partidos políticos pudieran sentirse importantes y aportar. Finalmente conseguimos celebrar unas primarias donde todo el mundo tuviese una opción igual de entrar en la lista y también la fórmula para tener un candidato a la alcaldía que reuniese un consenso amplio sin que antes fuese una persona mediáticamente relevante.

Esa potencialidad de proceso colectivo creo que es importante, y para eso tuvimos que establecer esa serie de criterios de igualdad, de transversalidad, de funcionamiento no en base a cuotas, etc. Para nosotros ése sería el espíritu en otros procesos electorales. Si eso no fuese así, ya no sería esto, sería otra cosa, y ahí nuestra posición tendríamos que verla, pero desde luego a nosotros dentro de la Marea Atlántica se nos plantearía un problema si no hubiese una fórmula parecida a ésta, que es la convivencia a nivel local de compañeros de diferentes partidos políticos y toda esa gente que ha apostado por la Marea Atlántica porque veían un espacio de confluencia, no porque era un partido u otro.

¿Te sientes representante de la “nueva política”?

Sin saber muy bien lo que es la nueva política, lo cierto es que no­sotros apreciamos, desde lo estético hasta el comportamiento y la forma de hablar, una diferencia con lo que había hasta ahora. Muchas veces llegamos a los sitios y nos sentimos intrusos en las instituciones de poder o en las reuniones. Te sientes intruso porque no vas con los mismos planteamientos, ni con las mismas estéticas, y desde luego no con las mismas éticas.

De la vieja política lo que vemos es que es muy difícil entrar en conversaciones muchas veces o en negociaciones porque siempre se ponen por delante los intereses de parte, adquirir cuotas de poder, el ‘qué hay de lo mío’, y no los intereses reales de la ciudad, y eso es complicado porque supone dos gramáticas completamente diferentes a la hora de hablar, de intentar llegar a acuerdos, de hacer política. Con lo cual al final no te extraña la desafección de la ciudadanía hacia esa política, porque cuando estás dentro y llegas a esos sitios ves comportamientos que desde un punto de vista de sentido común y de ciudadano no comprendes.

Coruña en cuatro frases

La Marina // El PP ha dejado en el paseo marítimo coruñés una obra “a medio ejecutar, que no sabemos cuándo va a ser entregada, con problemas de ejecución”.

Puerto exterior // Una megainfraestructura que para Ferreiro “es polémica por su coste y porque había ciertas dudas de su utilidad (...); tendremos que darle una utilidad”.
 

Diputación // “No tenemos intención de entrar en el gobierno de la diputación”, dice Ferreiro, que quiere evitar que funcione como “una correa de transmisión caciquil”. 

Sueldos // El nuevo alcalde subraya que la Marea ha “rascado” en sus salarios para procurar un ahorro a la ciudad. Ha bajado su sueldo de 65.000 a 40.000 euros anuales.

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Xulio Ferreiro es alcalde de A Coruña desde el pasado 24 de mayo.
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