CATALUNYA
Artur Mas, historia de una resurrección

El líder de Convergència ha conseguido sortear la mayor crisis de su partido con un plan trazado entre 2012 y 2013 con el que ha acabado liderando la candidatura favorita para las elecciones del 27-S.

, Barcelona
26/07/15 · 8:00
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El Gobierno de CiU el 11 de septiembre de 2012. / Ramón Serra

Artur Mas recibió el primer gran palo de su carrera la noche del 25 de noviembre de 2012, cuando comprendió que el adelanto electoral había sido un error.

Convergència se sentía poderosa, con una oposición laminada por el mal recuerdo del tripartit y del recorte del Estatut. Mas creyó que acudir a un adelanto electoral con la promesa del "Estado propio" le proporcionaría una mayoría que reforzaría su posición negociadora ante el Estado para conseguir mejor financiación.

Lo que no calculó es que el soberanismo estaba más maduro de lo que pensaba. En las elecciones de 2012, ERC, con una propuesta independentista sin medias tintas, subió siete puntos, mientras que las siglas de Mas, que todavía olían a autonomismo, perdieron ocho. Fue el peor resultado de la historia del nacionalismo conservador desde 1980.

En vista de su falta de puntería, el president diseñó un plan para volver a hacer de Convergència el 'pal de paller' [piedra angular] del sistema de partidos catalán.

Necesitaba, por una parte, convertir a CDC en una fuerza independentista, para lo que debía legitimarse personalmente como tal, sumar a ERC a su candidatura y alejarse de Unió. Por otro, quería que en las siguientes elecciones predominara el eje nacional, en el que su bloque pudiese hacerse con el antiguo voto catalanista reconvertido.

La imagen de centralidad social y radicalidad 'indepe' sería la receta de CDC en unas futuras elecciones en las que se lo jugaba todo.

El timón independentista

Artur Mas ha desmenuzado su plan con habilidad. A pocas semanas del 9-N, consiguió hacerse con el papel de garante de la consulta ofreciendo a sus socios –ERC, ICV-EUiA y la CUP– una consulta claramente rebajada bajo pretextos legales.

Ni ERC ni ICV-EUiA apoyaron la fórmula, así que el líder de CDC anunció que llevaría el 9-N adelante aún estando solo. La aclamación del independentismo fue tan rotunda que ERC e ICV-EUiA no tardaron ni una semana en apoyar la nueva fórmula de Mas.

La operación volvió a reproducirse después del 9-N, cuando las entidades reclamaron elecciones. Para cumplirlo, Mas exigió a ERC que formase una candidatura junto a CDC. Junqueras sabía que eso era una opa en toda regla, y se resistió.

Convergència dispone de un potente cañón mediático que, engrasado desde el poder durante décadas, le permite imponer su relato

Pero Convergència dispone de un potente cañón mediático que, engrasado desde el poder durante décadas, le permite imponer su relato. Así que hizo aparecer la negativa de Esque­rra como tibieza independentista.

La presión fue tan fuerte que Convergència acabó arrancando a Junqueras un acuerdo surrealista, por el que Mas se comprometía a celebrar elecciones el 27 de septiembre, a diez meses vista, a cambio de permitir que ERC se presentase con su propia marca.

Artur Mas dispuso de casi un año para dejar atrás el escándalo Pujol, desembarazarse de Unió y afianzar su poder en las asociaciones soberanistas. Y, a cien días del 27-S, volvió a proponer a la sociedad civil liderar una lista independentista para el 27-S. Si las entidades aceptaban pero los partidos no, Mas se alzaría con el voto útil independentista. La presión volvía sobre ERC.

La CUP contraatacó. Aceptaba la lista única con dos condiciones: que los partidos quedasen al margen y que se volviesen a convocar elecciones normales en unos meses. La propuesta era arriesgada. Buena parte de la CUP no hubiera entendido tal pacto. Pero la candidatura de la izquierda independentista garantizaba así que plebiscito sobre la independencia y elecciones para formar Govern fuesen cosas diferentes. Obligaba a Mas, en definitiva, a no poder usar a las entidades para blanquear su marca.

No funcionó. Las entidades se decantaron por la propuesta de Mas, y Esquerra, al verse sin espacio electoral, decidió sumarse. La CUP saltó del acuerdo.

El hijo político de Pujol quemaba unas siglas para salvar un proyecto político, encarnado por él mismo
Se pactó que la lista fuese encabezada por un independiente, Raül Romeva, eurodiputado de ICV durante diez años pero que abandonó el partido ecosocialista en marzo por desavenencias sobre su postura nacional. También se dejó firmado que la candidatura apoyaría a Mas como president del Govern. Centralidad social y radicalidad ‘indepe’, tal y como había planeado Mas.

El hijo político de Pujol quemaba unas siglas para salvar un proyecto político, encarnado por él mismo.

Una Catalunya dual

Para entender el mapa de la Cata­lunya actual hay que prestar atención a un hecho del que con frecuencia los medios han pasado de largo. Es el del fin del catalanismo, una ideología de consenso durante décadas que aspiraba a más autogobierno sin llegar a la independencia.

El fin del catalanismo ha polarizado el eje nacional hasta el punto de que el españolismo de Ciutadans compite por el segundo puesto. En este panorama, Esquerra ha decidido fiar su espacio electoral a CDC hasta que se consiga la independencia, una situación ventajosa para la CUP, que puede pegar un bocado a la izquierda.

Más impredecible es el papel de Podemos y su alianza con ICV-EUiA, 'Catalunya, Sí que es Pot'. Siendo una fuerza centrista en lo nacional, su cometido es encender el eje izquierda-derecha e irrumpir en el espacio donde Maragall consiguió ganar dos elecciones.

Mimbres hay: el independentismo está perdiendo algo de fuerza según los sondeos y, de todas formas, nunca superó con amplitud el 50%. Su reto es repetir la proeza de las municipales y levantar ahora un bloque transversal de izquierdas. A partir de ahí, aliarse con diferentes sectores para disputar la hegemonía que la derecha ha logrado reconstruir, algo a lo que la CUP está dispuesta sin renunciar a la independencia.

Si ocurre lo contrario, y suponiendo que la situación se cronificase, el panorama político catalán se parecería a aquel pujolismo que repartió el país en dos mitades, Generalitat para CiU, poder local para PSC.

Un equilibrio tácito que, desde luego, se parece a Catalunya en composición social y en cultura política, pero que para buena parte de la sociedad catalana sería la resurrección de una derrota histórica.

Dos modelos de país en juego el 27 de septiembre

Podem, ICV y EUiA presentaban el 19 de julio la plataforma electoral ‘Catalunya, Sí que es Pot’ como alternativa al bloque soberanista formado por Convèrgencia, ERC y las principales entidades independentistas. “Lo que está en juego son dos modelos de país”, decía Gemma Ubasart, secretaria general de Podem. Para Dolors Camats, líder de ICV, las elecciones del 27-S no son “plebiscitarias”, sino “constituyentes, para que lo podamos decidir todo y podamos llevar a cabo un rescate nacional, social y democrático”.

Tags relacionados: Artur Mas número 251
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comentarios

1

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    MDF
    |
    26/07/2015 - 3:47pm
    DENUNCIA PUBLICA DE POSIBLE DELITO CONTRA LA CONSTITUCION Y LOS DERECHOS HUMANOS EN A ESTRADA (PONTEVEDRA) Desde tiempo, el acceso a determinadas publicaciones digitales es o difícil o imposible. Entre ellas mencionamos RT, Sputnik, Insurgente, laRepública.es, Kaosenlared, JM Alvarez, elcomunista.net, etc. No es un problema del usuario pues si se cambia el IP del router el filtrado desaparece, para tras unas horas volver a aparecer en esa nueva IP. Alguién está imponiendo por vía de facto una ilegal censura política. Asimismo, hat demasiadas evidencias de "pinchazos" en teléfonos móviles y fijos en dicho municipio estradense. Y de nada sirve la presentación de cualquier denuncia...