Connivencia española con las violaciones de derechos humanos en México
El sospechoso silencio del Gobierno español sobre los 43 de Ayotzinapa

A casi ocho meses de la matanza de Ayotzinapa, la política exterior española en México sigue priorizando sus intereses en detrimento de los derechos humanos.

14/05/15 · 19:09
Manifestación de apoyo a los familiares de los 43 jóvenes desaparecidos en el Estado de Guerrero. / Enrique Anarte Lazo

6 de septiembre de 2014. Los 43 de Ayotzinapa desaparecían en la noche de Iguala. Siete meses después, algunos de sus familiares recorren el continente europeo para pedir justicia y el fin de la impunidad en México. Europa les escucha, les acoge. ¿O no? A medida que se atenúan los gritos de dolor, que se amortigua el eco de los cánticos solidarios, vuelve a instaurarse el silencio.

"Ayotzi vive, la lucha sigue", gritaba el pasado jueves 7 de mayo en Madrid la marcha que acompañaba a los miembros de la Eurocaravana de familiares de los estudiantes de la asesinados. Antes habían sido otras muchas urbes europeas, desde Berlín a Zaragoza, pasando por Viena, Innsbruck, Milán, Roma, Zúrich o París. Y todavía tenían varios tramos por delante. Venían de recorrer media Europa repitiendo el lema que ha quedado grabado en tantos corazones, el lamento visceral de padres, hermanos, primos, amigos o compañeros que han perdido una parte de sí mismo: "Vivos los llevaron, vivos los queremos".

"El problema es que tienen que asumir que no nos van a detener, como no nos han detenido en siete meses"

No habían venido a España a negociar con ningún funcionario de una "embajada ensangrentada", recordaron a unos metros de la embajada de México en Madrid, situada en el número 46 de la Carretera de San Jerónimo, frente al Congreso de los Diputados. Las puertas de ambos edificios, símbolo de las instituciones de ambos Estados, permanecieron cerradas mientras los manifestantes recordaban con sus cantos y discursos que los normalistas siguen vivos en su lucha. Rodeados de policías armados, que impedían a la marcha avanzar hacia la puerta de la sede diplomática. No obstante, no les sorprendió el cerco de las fuerzas de seguridad españolas: "El problema es que tienen que asumir que no nos van a detener, como no nos han detenido en siete meses".

Antes, en la Puerta del Sol, se habían encontrado con la concentración que todos los jueves, reivindica la búsqueda de los desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Ambos grupos habían unido sus reclamaciones. "Las fotografías que vemos sobre el piso hermanan a las fotografías de los desaparecidos en México", declararon los mexicanos. "Nosotros nos sumamos a esta larga lista de personas que buscan a sus desaparecidos. Pero no queremos formar parte de esta lista. Nos negamos a tener que pasar años y años buscando a nuestros desaparecidos".

Callan las instituciones

Venían a España en busca de la solidaridad de la sociedad civil española, ya que las instituciones les han dado la espalda. No es una cuestión coyuntural: desde lo acontecido aquella noche de finales de septiembre, la postura del Estado español con respecto a su socio mexicano no se ha modificado. "Al Estado español ni le interesa ni le preocupa, y al mismo tiempo, como es socio colaborador del Estado mexicano, no va a intervenir en ningún caso, ni va a poner en cuestión, ni va a preguntar sobre los asesinatos de Ayotzinapa", declara a Diagonal el sociólogo y ensayista chileno-español Marcos Roitman, profesor en la Universidad Complutense de Madrid.

"Desde las instituciones del Estado español no ha habido comentarios sobre lo acontecido en Iguala"

Comparte su opinión Lola Cubells, del Col.lectiu Zapatista El Caragol de València: "Desde las instituciones del Estado español no he tenido constancia de ningún comentario público, opinión o posicionamiento sobre lo acontecido en Iguala". Casi ocho meses después de la matanza, las instituciones democráticas españolas no han encontrado el momento de alzar la voz en nombre de los derechos humanos. "El silencio del gobierno de España al respecto es bastante sospechoso", comenta Cubells.

Roitman añade, no obstante, que esto no supone un cambio en la actitud española: "Tampoco lo hizo en su momento con la matanza de Acteal, ni como lo hizo con los asesinatos que se han ido produciendo en México en los últimos 20 años. ¿Por qué? Porque hay una relación de complicidad entre ambos Estados."

México fue en su día, tal y como recordaban los familiares de los desaparecidos en la Puerta del Sol en apoyo a las reivindicaciones memorísticas españolas, probablemente el país más hospitalario con quienes tuvieron que exiliarse de España tras la victoria del fascismo. Hoy sigue siendo uno de los socios comerciales más importantes de nuestro país. Bien lo sabe la política exterior española, que desde que septiembre ha redoblado sus esfuerzos para restituir la confianza de empresarios e inversores en México.

"Es un país muy estable que garantiza la seguridad jurídica a las empresas que aquí invierten con un porvenir brillante y no tengan la menor duda que esas relaciones se van a intensificar", defendió el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo. El jefe de la diplomacia española, que se ha negado a considerar las desapariciones de Ayotzinapa, así como la violencia en el país, como un motivo de "ingobernabilidad".

"El año pasado se recibía con alfombra roja a Peña Nieto y se ensalzaba su gobierno y las políticas de reforma que está llevando a cabo en el país", recuerda la activista Cubells. "Reformas, por cierto, que reciben fuertes críticas y resistencia por parte de intelectuales y de la sociedad civil porque suponen una vuelta de tuerca más en la privatización de los recursos naturales, y la apertura del país a inversiones extranjeras, analizadas como un nuevo capítulo neocolonizador, donde los derechos humanos de las personas y de los pueblos campesinos e indígenas son desconocidos". De esta manera, la postura del Gobierno español, que coincide con la de otros muchos países con intereses en el país, respalda la tesis oficialista que presenta las desapariciones de los normalistas como un asunto local y excepcional, parte de la "guerra contra el narco".

El rédito del silencio

¿Cuáles son los intereses de la diplomacia española en México? "Intereses económicos: la conducción del metro, la telefonía móvil, PEMEX en el momento de la privatización, el Banco Santander Hispano", enumera el profesor Roitman. "Intereses económicos varios que se articulan a través de un lobby que maneja fundamentalmente Felipe González Márquez, el cual es el principal valedor del empresario mexicano Carlos Slim. Él lleva los intereses de Endesa, Iberdrola, Telefónica, la venta de armas, de las empresas de construcción de trenes de alta velocidad y de carreteras, entre otras". Poco importa que la lista de desapariciones forzadas supere ya los 27.000 nombres desde 2006, que solo este país genere un 24% de las denuncias recibidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos –organismo integrado por un total 34 países– o que 13 personas desaparezcan cada día desde que gobierna Peña Nieto. La "seguridad jurídica de las empresas" de la que hablaba García-Margallo parece la única prerrogativa de la política exterior española.

"[Felipe González] lleva los intereses de Endesa, Iberdrola, Telefónica, la venta de armas... en México"

"Es paradójico que mientras la situación de violación de derechos humanos en Venezuela se ha situado en debate nacional [aquí en España] y tema central de tertulias y telediarios, la guerra que se vive en México sea invisibilizada. Este hecho, a mi parecer, muestra cómo desde arriba se utilizan los derechos humanos de una manera utilitarista y partidista", incide Cubells.

La complicada situación de los derechos humanos en México no es, además, una cuestión de subjetividades. La de Naciones Unidas, que ha denunciado la tortura generalizada, la impunidad y la represión en forma de violencia sexual, o Amnistía Internacional, que afirmó que en el país "la impunidad por violaciones de derechos humanos sigue siendo la norma", son algunas de las condenas que han recibido las instituciones mexicanas en el plano internacional.

"Abrir la caja de Pandora implicaría asumir las responsabilidades y las complicidades con un proyecto de gobierno como el de Peña Nieto, que fue electo, bajo graves indicios de fraude electoral, con la deslegitimidad de haber sido el artífice de la represión de Atenco de 2006, y con un modelo económico, que se apoya y soporta desde el gobierno y las empresas españolas", responde Cubells al ser preguntada por la postura que podría tomar, en caso de existir voluntad para ello, la diplomacia española.

No se trata, no obstante, de una cuestión que se circunscriba al ámbito de la política exterior: también los medios juegan un papel importante en el puzle. “España es clave, ya que es el canal por el que llega la información al resto de Europa. Es increíble la hipocresía de estos medios que durante el año se la pasan publicando noticias de descabezados, crímenes, balaceras, y viene Peña Nieto y de repente México es el país de las oportunidades”, denunciaba en este periódico un estudiante mexicano miembro del movimiento YoSoy132. Los activistas denuncian un cerco mediático y discursivo dentro y fuera del país, un ejercicio de propaganda internacional que en España protagoniza el grupo Prisa. En efecto, es común en los medios de comunicación españoles el doble rasero en lo que respecta a los derechos humanos: las diferencias de tratamiento entre dos países tan cercanos como México y Venezuela son abismales.

"España es clave, ya que es el canal por el que llega la información al resto de Europa. Es increíble la hipocresía de estos medios" 

"Hay una manera de informar distorsionada. En España, como en muchos países, hay un fuerte control de la información por parte de multinacionales y transnacionales", señala el profesor Roitman. "Los intereses de las grandes multinacionales sesgan, manipulan y caricaturizan la realidad, no solamente de México, sino de toda América Latina. Lo tenemos en el caso de Ayotzinapa, en  la foto de un supuesto Hugo Chávez entubado muriéndose, en las armas de destrucción masiva que nunca existieron. Los medios de comunicación representan intereses económicos; es más, son parte de esos intereses".

El marco de la política exterior europea

Las relaciones bilaterales entre España y México tiene la peculiaridad, además, de que se enmarcan de manera más amplia en la política exterior de la Unión Europea. Aquí, de nuevo, el país latinoamericano vuelve a destacar como aventajado socio comercial. Así lo confirma el aumento tanto de las exportaciones y la inversión extranjera directa en México procedentes de la UE.

Recientemente ambos lados han acordados profundizar sus relaciones, para lo cual se está llevando a cabo la actualización del llamado Acuerdo Global entre México y la UE. ¿Tienen los derechos humanos hueco reservado en este acercamiento? En principio sí, pero de nuevo volvemos a encontrarnos que no constituyen prerrogativa alguna de la política exterior comunitaria. La petición de un pequeño grupo de eurodiputados, a raíz de la matanza de Ayotzinapa, de interrumpir las negociaciones hasta que se pudiese "restituir la confianza" en las autoridades mexicanas en materia de derechos humanos se quedó en una mera anécdota: son los ministros, y no el Parlamento Europeo, quienes marcan el ritmo de las negociaciones. Y "hacer algo" en este sentido, como señalaba la representante alemana Ska Keller, no parece estar en sus planes.

Marcos Roitman se muestra asimismo escéptico con el papel que podrían jugar las instituciones europeas al respecto: "La Unión Europea es irrelevante en el ámbito de los procesos de toma de decisiones internacionales, está sometida a los intereses de Estados Unidos y la OTAN. En algunos casos presenta algún  nivel de autonomía, pero  con respecto a América Latina, yo diría que Europa pinta muy poquitito, dado su servilismo a los Estados Unidos".

Movilización ciudadana

¿Qué puede hacer la sociedad civil aquí en España, si las instituciones callan ante la barbarie? Roitman insiste en apelar a aquellos sectores más activos en la lucha por los derechos humanos, aunque puedan ser minoritarios: "Ser minoritario no conlleva acallar su voz, ni menos amordazar o impedir la solidaridad con los padres y familiares de los 43 asesinados en Ayotzinapa. La dignidad les pertenece y se reivindica, delante de la embajada de México, en  las instituciones españolas y ante los medios de comunicación. Esa es su función, y lo hacen a la perfección".

Cubells, por su parte, insiste en las intersecciones entre el activismo en España y México y las estrategias "desde abajo" de los colectivos de solidaridad: "Nuestra lucha contra la precariedad a la que nos conduce el neoliberalismo, en otros lados es la lucha por vivir. Ayotzinapa, para las redes zapatistas, se mantendrá presente al igual que se han mantenido otras masacres y represiones que marcan una línea continua en un patrón de acción represiva por parte del Estado mexicano". Propone un análisis sistémico al que España no es inmune: "Ayotzinapa es una consecuencia más de este sistema capitalista, donde el narco genera grandes cantidades de capital a través del crimen organizado, y donde las estructuras del Estado son sustentadas por estas mismas redes".

"Ayotzinapa es una consecuencia más de este sistema capitalista, donde el narco genera grandes cantidades de capital"

Los familiares de los normalistas de Ayotzinapa, mientras tanto, siguen recorriendo Europa, contando hasta 43, recordando con su tenacidad que para ellos siguen vivos. "Fue el Estado", gritan a los gobiernos europeos que posan impasibles junto a los representantes de las instituciones mexicanas. "Ayotzi vive, la lucha sigue": el cántico se repite a medida que pasan los meses y crece la larga lista de víctimas de la narcopolítica mexicana. Ayotzinapa, hecha dolor nacional, no es en realidad sino la punta del iceberg de la geografía del dolor del pueblo mexicano, la que no aparece en los mapas de los intereses españoles.

"Vivos los llevaron, vivos los queremos". La respuesta, al otro lado del charco, sigue siendo la misma: silencio.

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